sábado, 26 de febrero de 2011 | By: Abril

El mundo de orquídeas y margaritas que un día te regalé


B:
Hace mucho tiempo, incluso más del que me creí capaz de soportar, te escribí algo que se hizo tan parte de mí, que es como llevar mi amor en cada letra plasmada sobre ese papel. No sé si lo recuerdas, ni siquiera sé si aún lo conservas contigo. Ha pasado mucho tiempo desde ese momento, tanto que duele pensar que hoy sólo somos dos extraños que alguna vez se enamoraron. Han pasado muchas cosas pero te confieso que dentro de mí nada ha cambiado. Allá afuera la vida sigue dando vueltas, de vez en cuando me le uno y me dejo guiar por ella, pero al final del día regreso aquí, a mi lugar favorito, porque es el lugar donde sabes que puedes encontrarme si algún día descubres que tu destino está conmigo. Los días siguen siendo días, el café sigue teniendo ese peculiar sabor a café, es que la vida sin ti es tan igual y tan distinta que se respira diferente, tan casual pero al mismo tiempo tan hiriente. La vida sin ti sigue siendo eso… sólo vida.
Camino porque sé que debo caminar, sólo que tropezar ya no me preocupa. Me siento aquí a esperar que el tiempo haga lo suyo y que estar sin ti no parezca tan desgarrador. Sigo aquí porque mi amor no me permite olvidarte. Allá afuera siempre sale el sol y por más oscuras que parezcan las noches, el tiempo siempre termina por aparecer y otro día amanece. Es que el tiempo sin ti sigue siendo eso… sólo tiempo.
Si se trata de ti he hecho muchas cosas, algunas incluso, se antojan imposibles. Te he esperado entre tardes de silencio, entre minutos que se encargan del tiempo sin un poco de piedad. Te he pensado cada momento y mientras más te recuerdo, más nostalgia me das. He caminado por desiertos que se hacen eternos si la meta eres tú. He construido escaleras si eso es lo que hace falta para alcanzarte y aún cuando ni en sueños pueda hablarte, sé que esto nunca tendrá un jamás. Te he regalado palabras que se disfrazan con otras para que sólo tú puedas entenderlas, y allá donde tenemos un lugar secreto cada día me dedico a esperarte. Me he refugiado entre rincones que me abrazan para no extrañarte tanto y a veces cuando las noches nunca terminan, encuentro la paz que necesito sólo con recordarte. Te he querido tanto que ya no sé como quererte, es que sin ti el amor sigue siendo eso… sólo amor.
Podría decirte muchas cosas más… que te lloro, que te pienso, que te encuentro en todas partes, incluso en personas tan distintas a ti, que llega a ser desesperante. Podría decirte tantas cosas pero sé que no serviría de nada. Sólo que a veces siento que me sientes, que esa corriente también se apodera de ti y aunque sea por un instante sólo existimos tú y yo. Si de sueños se puede vivir entonces mi sueño eres tú. El único problema es que al final del día cuando veo que no estás, los sueños siguen siendo eso… sólo sueños.
Creo que ya debería irme a dormir, dejar de escribirte por lo menos por hoy. Mañana será otro día. Pero antes te dejo eso que escribí hace tanto tiempo porque no quiero que lo olvides. Por lo menos así siempre me tendrás presente, aunque ese siempre sólo sea por hoy…
Y esperaré a que el tiempo camine hacia atrás, construiré lunas y soles sobre ese cielo que cada día te deja reposar. Volaré con cada nota que le regales a mis oídos, y te entenderé cuando la vida no tenga más que sinsabores a las orillas de tu río. Reiré con cada palabra que me dediques y mientras te alcanzo pintaré mi mundo con ese color que tu cuerpo despide. Adornaré tu vida con un camino de flores y en secreto te regalaré un mundo de orquídeas y margaritas que sólo tú reconoces. Y esperaré a que el tiempo se haga sabio en tus labios, seré eternidad que se alimente del calor que sabe dar tu regazo. Seré luz que viaje con estrellas y cometas, la paciencia será el único camino que con gusto tomaré si eres tú la recompensa. Latiré como vive un corazón que en silencio espera y espera, será tu amor el que me haga despertar y el que le haga compañía a mis horas de demencia. Y esperaré aún cuando no pueda ganarle la batalla al tiempo, me esconderé cada mañana para que siempre me encuentres en todos tus recuerdos. Armaré caminos que te hagan acompañarme entre sueños y fantasías, donde siempre podamos ser libres para amarnos y no tengamos que despedirnos al final del día. Y esperaré paciente en este camino de flores, donde puedas recostarte sobre orquídeas que adornan este paraíso de colores.

(Cindy Marcano Belisario)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces las vocales y las consonantes no tienen sentido... a veces alguien sabe juntarles de modo tan perfecto que se convierten en poesía sin ser esa la intención. Un mundo de orquídeas y margaritas fue compartido y yo, particularmente, lo agradezco, porque es hermoso...

Alejandra (APRA) dijo...

Hermoso, me llego hasta el alma, de sobra esta decir porque... Escribís de maravilla, un abrazo!! me permito compartirlo en mi cuenta de facebook