viernes, 3 de diciembre de 2010 | By: Abril

Despedida al amor de mi vida


A partir de hoy me echarás de menos, tendrás que aprender a vivir sin mí. No es difícil. Yo he aprendido los últimos meses a vivir tu ausencia como el gesto más cotidiano de mis días. Comenzaste por dejar de mandarme mensajes y regalos casi a diario como hacías antes. Después olvidabas despedirte con “un beso cariño” o con un “te quiero” o un “no me olvides nunca”. Dejaste de preguntarme si tú eras el hombre que desterraría en mi memoria el recuerdo de los anteriores, cuando empezaba a acostumbrarme a tus pequeños ataques de celos con los amantes que alquilaron una habitación en mi pasado. Yo nunca te respondía. Tal vez si acaso una media sonrisa cerraba nuestras conversaciones y algún beso robado en una cafetería en la que vivir nuestro amor prohibido…

Ahora tú también tienes un número y empiezas a ser pasado, justo cuando acabe esta carta que no pensé escribir nunca cuando nuestro amor lo inundaba todo como la lluvia que cae hoy detrás de la ventana. Me prometiste besarme un día bajo la lluvia. Me voy sin haber probado tus labios bajo la lluvia. Yo tenía esa ilusión que ahora me llevo conmigo sin haberla hecho realidad. No importa, me llevo tu promesa. La deuda queda saldada. Guarda tus besos de lluvia para la que ocupe mi lugar. Me marcho con la poca dignidad que me queda en la maleta después de haber intentado llevar una vida razonablemente normal a tu lado con las limosnas de tiempo que guardabas para mí.

No quiero echarte en cara nada, amor…(qué duro me resulta despedirme de ti sabiendo que aún te amo)…Yo acepté lo nuestro con sus reglas y creí que sabría ocupar la segunda fila en tus pensamientos…Incluso llegué a creer, en la ingenuidad de la ceguera que provoca el amor, que ocupaba la primera fila…Pero no. Sé que me quisiste mucho durante un tiempo, lo suficiente para decirme que de haberme conocido en otras circunstancias, nuestra vida juntos tendría un bonito final. Pero debe de ser que estoy condenada a vivir finales tristes, con despedidas improvisadas…que apenas tengo hecha la maleta para salir de tu vida y aquí me tienes, diciéndote adiós.

Qué difícil amor, qué difícil…saber que a partir de mañana mis amaneceres se quedan huérfanos de tus “te echo de menos” y tus “me muero de ganas de verte”. Qué difícil saber que los atardeceres desde mi cornisa nunca volverán a ser los mismos sin tu compañía y mis tardes de café no tendrán tus encuentros…

Qué difícil amor, qué difícil…

(La Dama)

2 comentarios:

maduixeta dijo...

Me encanta y no sabes como me identifico con esa carta. Aunque aún me cueste hacerme a la idea...

Kika dijo...

Qué bonito y qué doloroso. Uff...