miércoles, 30 de mayo de 2012 | By: Abril

Te llamaré Gerónimo



No sé cómo se empieza una carta y tú no eres de muchas formalidades. Comencemos donde comenzó nuestra historia: hace siete meses estamos saliendo y recuerdo perfectamente el día en que te conocí. Fue un 26 de octubre el día del cumpleaños de mi mejor amigo. Él nos presentó. Te vi tan loco que ni siquiera me llamaste la atención. Te saludé por ser amable y luego te ignoré. En el transcurso de ese día nos acercamos un poco. Éramos un tanto similares. Recuerdo que dije una mala palabra y tú me reprochaste con un tono serio: -Una mujer se ve muy fea diciendo malas palabras. Y yo en mi mente repetía: -Estupido. Estúpido. Estúpido. Seamos sinceros: no fue nuestra mejor cita. Esa noche me agregaste en Facebook y acepté. 
Luego de eso empezamos a platicar y una semana más tarde me dijiste: -Tú me gustas.  Y te rechacé e insististe hasta que accedí a ir contigo a la vereda. Estando allí me diste la cadena con el dije de la mitad de un corazón que aún conservo. Parece mentira que el ser humano sea tan persistente. Hace apenas unos días he decido cambiarte el nombre. Como siempre te quejas que no te gusta tu nombre completo, yo pensé en muchos nombres, pero al final te llamé: Gerónimo. Descubres que estás enamorado cuando al verte en el edificio más alto te entran ganas de volar y aunque sabes que te dolerá gritas: ¡GERÓNIMOOOOOO! Eso has venido a ser en mi vida: un grito de fe, un himno de paz. No olvidemos lo que nos une: la salsa. Desde un principio he sido torpe y tú, Gerónimo, con tu paciencia, me has impulsando a mejorar. Hoy han pasado 7 meses desde que conocí y puedo decir que mi vida ha sido mejor desde entonces, Gerónimo. Hemos compartido muchisimas cosas y aún nos faltan más. Hace un mes te he aceptado como novio y ya hasta me has pedido matrimonio. Pero tal vez sea muy pronto, sólo tal vez. 
En estas breves lineas quiero afirmarte que te amo y que lo haré siempre. Que siempre serás mi Gerónimo, mi fuente de inspiración. Sin ti, el mundo no sería mundo, la vida no seria vida. Quiero que tengas presente que mi promesa sigue en pie "contigo siempre" amor mío...

(Patricia Medina)

PD: Acepto ser tu esposa!
miércoles, 18 de abril de 2012 | By: Abril

Por mi bien...

Dormíamos. En la misma cama. Tú, en una esquina. Yo, en la otra. Y el espacio que quedaba vacío, entre mi cuerpo y el tuyo, era el precipicio por el que ninguno de los dos habría querido deslizarse. Empezaba a clarear cuando tu pie rozó el mío. Por un momento pensé que era una señal de paz y te abracé por detrás, mi mejilla en el hueco de tu espalda. Inmediatamente, con la sinceridad de quien duerme, te apartaste. Al poco ya estabas sentado en el borde de la cama, con los ojos fijos en alguna parte.Te levantaste. Escuché el agua de la ducha, el abrir y cerrar de algún cajón. Saliste del cuarto. Volviste a entrar. Desenchufaste algo. Y, finalmente, el ruido de la cremallera de una maleta que se abre. El crujido del armario del vestidor. La cremallera que se cierra. Toses. Es el tabaco, pienso. Te vuelves a sentar en la cama. Y, muy tranquilo, me dices:-Me voy. Es por tu bien.Me revuelves el pelo, me das un beso en la mejilla y desapareces para siempre tras el chorro de luz de la puerta. Sin una explicación. Sin una oportunidad. Por mi bien.Desde entonces no te he vuelto a ver.Este mañana me he despertado con el rectángulo de luz en mi ventana. Debía ser la misma hora de cuando te fuiste hace un año. En todo este tiempo no te he llamado, no te he buscado, no he vuelto a saber nada de ti. Encogida en la cama, he recordado el agua de la ducha, el vaho de la puerta, la cremallera, el armario...las despedidas también tienen su melodía. Y, de repente, he comprendido que no te fuiste por mi bien, sino por el tuyo. He comprendido que no hay nada menos generoso que la falta de amor.Si me hubieses querido, te habrías quedado.Por mi bien. Por el tuyo. Por el nuestro.

(Ayanta Barilli)
martes, 20 de marzo de 2012 | By: Abril

Necesitaba hacerte saber...


Necesitaba hacerte saber:

Me he dado cuenta de que lo nuestro no es amor, no sé lo que sea, pero amor es una decisión tomada por los dos juntos, un compromiso mutuo, una sensación de libertad y serenidad. ¿Y lo nuestro? Lo nuestro ha dejado de ser eso hace tiempo ya.

Nuestro “amor” ha empezado a convertirse en un desesperado intento de retenerte cueste lo que cueste, de cambiarme constantemente porque no te sientas satisfecho con algo de mi forma de ser, de estar incondicionalmente y cada vez que quieras hacer lo que quieras.

Mientras te regocijas en tu soberbia, tus enojos sin razón y tus celos sin sentido, mientras te haces más fuerte con cada lágrima que me quitas.

Esto que hemos venido llamando amor se ha convertido en decisiones tomadas por tus caprichos y los moretones que nos dejamos, en algo donde sólo uno cumple sus promesas, donde sólo uno ama más…

Lo nuestro hoy es un espacio vacío donde la luz es cada vez más débil, es esto que sólo tu controlas.

(Eli Contreras Aciar)
martes, 21 de febrero de 2012 | By: Abril

Te odio, te amo


Nunca se me dio bien escribir, tengo faltas de ortografía y con frecuencia confundo las palabras, me cuesta expresar mis sentimientos y jamás le di valor a las cartas, ni si quiera sé cómo empezarlas… Siempre he pensando que las palabras bonitas, las de amor, las elaboradas, aquellas que se escriben los amantes en las cartas, solo tiene cabida en los comienzos, las despedidas y las disculpas falsas y quizá por ello pienses que si ahora te escribo es solo por este miedo a perderte, este miedo que no me dejar comer, ni vivir, ni respirar… y quizá tengas razón.
Porque sí, es cierto, te odio, odio tu forma de cantar y que jamas tengas frío, odio cómo sonríes al equivocarte y hasta que me pidas perdón, detesto que seas sincero, incluso cuando te lo pido, no soporto tu forma de secarme las lágrimas, sobre todo cuando eres tú el que me hace llorar, no me gusta que me grites y tampoco que me des la razón sin batallar… Y sí, es cierto, a veces me enfado y grito y te hago daño, a veces discuto por el simple placer de pelear, a veces juego con tus sentimientos y los rompo y me siento poderosa recogiendo los pedazos… Pero también es cierto que por mucho que lo intento jamás consigo odiarte, que cada vez que me alejo de tu lado, rezo por que vuelvas a buscarme, que con cada lágrima me enamoro un poco más de ti, que con cada palabra consciente de hacer daño me arrepiento más de lo que digo… que a veces soy cruel, egoísta y caprichosa, que me equivoco una y mil veces y que jamás te doy las gracias aunque tú siempre estás ahí para salvarme…
Siempre me preguntaste si lo nuestro era de verdad, si era posible que se hicieran tanto daño dos personas que se aman, antes nunca supe contestarte pero ahora sí, ahora puedo decirte que lo nuestro sí es real y que si dudamos tanto tiempo fue porque nunca nadie nos habló del amor, de ese amor que quiere y hace daño, que te cuida y te maltrata, del amor soberbio, del amor tirano…, nadie nos contó que no siempre es primavera y que las mentiras y los celos son a veces quienes tienen la palabra… Pero el amor nunca es de película, no es ficción, ni fantasía, el amor cuando es real duele tanto como ama. Y aun así no importa lo que duela si es a tu lado donde curo mis heridas, no importan las mentiras, ni los celos, ni la rabia… porque contigo el sentimiento es más fuerte que todas las palabras, porque daría cualquier cosa, lo que fuera, por poder hacerte sonreír, por hacerte sonreír todos y cada uno de los días de mi vida, porque sí… porque, pese a todo, eres lo mejor que me ha pasado y no quiero que te vayas, que me dejes, ni dejarte, no quiero perderte… Porque todavía no sé cómo he tenido tanta suerte de encontrarte.
Por todo eso y más necesito que sepas que te amo, con lágrimas y con sonrisas, con amor y con llanto… pero te amo.
(Marta Cardó Guerra)
sábado, 18 de febrero de 2012 | By: Abril

La biblioteca de los sueños


He construido una biblioteca, Roxanne. En la salita de la izquierda, la que hace pared con el comedor, he construido una biblioteca. Tenía algo de tiempo y primero ha sido un estante y luego otro y al final he terminado por llenar todas las paredes. Si no fuera porque Frances dijo que si tapaba la ventana, me llevaría al psiquiátrico, hubiera puesto un estante también para tapar el sol. El sol desde que te fuiste quema demasiado y a mí ya no me quedan ganas de mirar lo alto que está, pero Frances se ha puesto serio con aquello y he tenido que dejar la ventana intacta.

De todas formas, él no sabe que la biblioteca no es para guardar libros. Los libros ya se guardan dentro de sí mismos, Roxanne, esto ya deberías saberlo. Necesito clasificar mis sueños. Tengo 12 estantes y necesito llenarlos de sueños.

II

El chico de los Campo me ha llamado papá. El pequeño, el de los bucles negros, ha venido por el portal corriendo y gritando papá, papá, papá. A veces aletea, ya te lo dije, que aletea como una mariposa. Venía corriendo y aleteando y yo no le he dicho que no era su padre. Le he cogido y le he llevado a casa. A Berta le gusta que le lleve al chico a casa. Siempre abre la puerta en camisón y me dice que pase y si no fuera por ti, Roxanne, ya lo hubiera hecho. Si no fuera por ti y por el sol, que desde que te fuiste quema demasiado.

III

Es fácil atrapar un sueño. Es una de esas cosas que parecen imposibles. Atrapar sueños, digo. Supongo que te imaginas alguien que va detrás de un sueño, para que no se escape. Al chico de los Campo aleteando para atrapar sueños, pero no es así. Así no se hace Roxanne, así se escapan. Los sueños son horriblemente rápidos como para ir detrás de ellos. Tengo puesto el despertador a las 5:32, todos los días suena a las 5:32. Solo para atraparlos, Roxanne, es así como se hace. Me despierto soñando, me despierto en medio de un sueño. A veces estoy simplemente en un autobús y otras a punto de salvar la tierra de un meteorito. En seguida me despierto en la cama y noto que el meteorito me va a aplastar ahí mismo. Hay que cerrar los ojos. Es fácil Roxanne, tienes que cerrar los ojos y echar fuera el sueño. Te digo que es fácil.

Antes simplemente hacía eso, echarlos fuera, pero desde que construí la biblioteca he decidido clasificarlos. Quiero guardarlos todos y luego volverlos a soñar. Por eso llevo una semana durmiendo en la salita. Ahora, cuando me despierto, en vez de echarlos fuera, los agarro, como cuando cojo al chico de los Campo, y los subo a la estantería.

IV

Hoy me he vuelto a encontrar al chico de los Campo en el portal, Roxanne. Estaba chupando una piruleta y se ha quedado mirándome. Esta vez no me ha llamado papá y yo le he cogido y le he subido a casa. Berta me ha dicho que el chico ha dejado de morderse. Por lo visto, antes se mordía los brazos o algo así y ahora solo mira.

V

Frances se está preocupando porque duermo en la salita. Dice que como siga así me va a tener que llevar al psiquiátrico y yo le he dicho que solo lo hago para no pensar en ti, que el resto de la casa hace demasiado daño. Como no le he dicho lo de los sueños, hoy ha venido con dos cajas de libros para mis estanterías. Ha traído Nabokovs y mucha literatura francesa y me ha ayudado a colocarlos. De momento tengo tres estantes ocupados de sueños y dos de libros. Ni siquiera sé lo que puede pasar si se mezclasen los dos en un mismo estante.

VI

Llevo doce días durmiendo en la salita y ya tengo la mitad de los estantes ocupados. Decidí clasificar los sueños por temas: los de animales por un lado, los de superhéroes por otro, los de muertes por otro… Los tuyos, Roxanne, van a parte. He hecho un estante solo para ti y te sorprenderá saber que está casi lleno. Llevo doce días y ya tengo casi la mitad ocupados. He pensado que tal vez debería haberlos clasificado por orden alfabético, ya sabes, los Balzac a un lado y los Perec y los Proust al otro.

VII

Hoy no ha aparecido por el portal el chico de los Campo, así que he subido para preguntar que le pasaba. Berta me ha abierto vestida y me ha dicho que el chico estaba perfectamente, que incluso había dejado de aletear. Pero yo ni siquiera la he escuchado. La he visto allí, tan vestida, tan tapada, Roxanne, que he necesitado desnudarla. He pasado yo sin que me lo ofreciera y le he puesto el dedo en la boca para que no hablara. Se lo he hecho con fuerza, Roxanne, y luego me he vuelto a la salita. El sol quemaba y he empezado a tapar la ventana. Necesitaba más estantes. Necesitaba un estante para ella.

VIII

Frances me ha dado un ultimátum: o salgo de la salita o me encierra en un psiquiátrico. La ventana ya esta tapiada entera y aunque él no lo sabe, casi todos los estantes están llenos de sueños. Me trajo literatura Rusa y Polaca que he tenido que esconder debajo de la cama porque ya no entran, así que le he dicho que se la presté a la parroquia, para que los críos leyesen.

IX

Últimamente paso mucho a visitar al chico de los Campo.
Primero se lo hago a Berta y la mando callar y luego voy a verle. Él ha dejado de mirarme, ahora ni aletea, ni muerde ni nada, simplemente dice papá y luego se queda en una esquina.

X

Roxanne, esto es el fin. He llenado la salita de sueños.
Ayer saqué todos los libros de las estanterías y esta noche no he dejado de soñar. Ya ni siquiera sé clasificar mis sueños y ahora vagan a sus anchas por ahí. Esta mañana, después de hacérselo a Berta, he venido a la salita y me he encontrado con que todos los sueños se habían mezclado, que saltaban de un lado a otro, que hasta se escapaban por la puerta. El dinosaurio comiéndose a Berta y el meteorito con forma de autobús cayendo desde un ascensor. He tirado los estantes abajo, Roxanne, todos y cada uno y he abierto la ventana para que se fueran.
Pero cuando ya se estaban yendo, cuando ya desfilaban los dinosaurios y los Nabokovs y los autobuses y los meteoritos por el cielo, he visto algo al fondo. He necesitado abrir mucho los ojos, Roxanne, para ver como el chico de los Campo se iba, aleteando por la ventana. Te digo que he necesitado abrir mucho los ojos, porque no sabes, ni siquiera puedes imaginar, como quema el sol desde que te fuiste.

Nota: Carta ganadora de la XI Edición del certamen de cartas de amor Antonio Villalba, organizado por la Escuela de Escritores. de Irene Cuevas
jueves, 16 de febrero de 2012 | By: Abril

Carta sobre la mesa


Me despido de los largos besos de tu boca delatora, de los abrazos que en la madrugada me sobraron, de los sábados de Piaf y las tardes de Nietzsche, de los hijos malparidos de tu tibieza.

Adiós a Bolaño leído desnuda en la alfombra que amparaba tu desorden, a la ducha helada, a tus urgencias y a las conversaciones que nunca tuvieron pauta y siempre puertos, a los sentimientos bastardos, a tus labios que me buscaban convencidos.

Desalojo de tus sábanas a Oliverio, a Pessoa, a Hanna Arendt ocupada como almohada de motel. Me despido en versos, en sonetos invertidos, en sinfonías y en solos angustiados. Lanzo besos a tus vecinos que almorzaban arrocito al ritmo de mis nalgas golpeando la pared.

Te aviso que no te devuelvo Rayuela, ni los libros de Germán Carrasco, que dejé en el refrigerador tu cena, y en tu cama, dos cuadernos en blanco.

(Milita Babilónica)
lunes, 13 de febrero de 2012 | By: Abril

Carta a mi amor


Quiero dormir contigo sin la urgencia del deseo, velar tu sueño y decirte lo mucho que te amo sin que me oigas, acariciarte entera sin ni siquiera rozarte, llevarte a los paraísos de mi imaginación en donde habitas sin saberlo. Saborear la suavidad de tu ternura y besar esas manos cansadas de tanto darme vida.

Quiero mirar ese cuerpo, casi de terciopelo, que tantas veces gozo y que otras veces arropa mis ásperos humores y mis días de tristeza.

Quiero acunarme en ti, en tus cálidos y solidarios brazos, que nunca niegan su caridad a éste herido, tan comprensivos, que a veces hacen daño.

Me detendré en ti un momento, aunque quisiera que el aire fuera eterno, quiero tener tiempo de verdad para mirar sin verte y verte sin mirarte.

Deseo conocer ese espacio de ti que no conozco y que es un territorio prohibido a mi esperanza, no puedo entrar en él, y vivir contigo esa aventura tan inmensa que en sueños me hace reír (¡Qué celos de los que te arrancan esa sonrisa!) Y otras gemir de miedo (¿Quién se atreve hacerte sufrir de esa manera?).

Quiero ver tu rostro cuando no lo diriges, oler el perfume que envuelve tu abandono...

¡Cómo es posible que digas que te ignoro, cuando mi profesión es ya casi querer!

Quiero aplaudir tus desvelos, sin que notes lo mucho que te quiero ¿Qué sería de mí si no lo supieras?

Quiero, por fin, amanecer contigo, tranquilo y confiado.

Y decir que éste también soy yo…

Y así también te quiero.

(Claudio Abrego)