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lunes, 24 de octubre de 2022 | By: Magdala

Quiero estar soltera contigo

 


Quiero estar soltera contigo.

Quiero que vayas a tomarte una cerveza con tus amigos, para que al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que nos acurruquemos. Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, pero algunas veces por la tarde; quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día.

Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigos. Que me digas que había una chica en el bar que te ponía ojitos. Quiero que me mandes mensajes cuando estés borracho con tus amigos para que me digas chorradas, sólo para que puedas estar seguro de que yo también estoy pensando en ti.

Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Que empecemos a reírnos porque estamos probando cosas nuevas y no tienen sentido. Quiero que estemos con nuestros amigos, para que me cojas de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tienes ganas de hacerme el amor ahí mismo. Quiero intentar permanecer en silencio porque hay gente y nos pueden oír.

Quiero comer contigo, que me hagas hablar sobre mí misma y que tú hables sobre ti. Quiero que discutamos sobre cuál es mejor, la costa norte o la costa sur, el barrio occidental o el oriental. Quiero imaginar el apartamento de nuestros sueños, aun sabiendo que probablemente nunca vivamos juntos. Quiero que me cuentes tus planes, esos que no tienen ni pies ni cabeza. Quiero sorprenderme diciendo: "Coge tu pasaporte, que nos vamos".

Quiero tener miedo contigo. Hacer cosas que no haría con nadie más, porque contigo me siento segura. Volver a casa muy borracha después de una buena noche con amigos. Para que me cojas la cara, me beses, me uses como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche.

Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, sola y aburrida, deseando que salte tu carita en Facebook diciéndome "hola".

No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la noche y tú puedes contarme la tuya.

Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga que, a menudo, me haga preguntas a mí misma, pero que, en el momento que esté contigo en la misma habitación, desaparezcan todas las dudas. Quiero que pienses que soy guapa, que estés orgulloso de decir que estamos juntos.

Quiero que me digas te quiero y, sobre todo, poder decírtelo yo a ti. Quiero que me dejes andar por delante de ti para que puedas ver cómo se mueve mi culo de lado a lado. Para que me dejes arañar las ventanas de mi coche en invierno porque mi culo se contonea y eso te hace sonreír.

Quiero hacer planes sin saber si al final los realizaremos. Estar en una relación clara. Quiero ser esa amiga con la que adoras quedar. Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicas pero que me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a casa.

Quiero ser esa a la que le haces el amor y después te quedas dormido. La que te deja en paz cuando estás trabajando y a la que le encanta cuando te pierdes en tu mundo de música. Quiero tener vida de soltera contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos.

Un día, te encontraré.

(Isabelle Tessier)

jueves, 19 de octubre de 2017 | By: Magdala

¿Sabes una cosa?


 Resultado de imagen de pareja abrazada



No me asusta ser la primera ni ser la última en tu vida. No me asusta tampoco que tú no seas el primero, porque ya me hayan roto antes el corazón... No me asusta nada ni nadie si sigues aquí, conmigo. Soy valiente entre tus sábanas blancas, y feliz en tus abrazos. Invencible cuando me dices que me quieres y un flan cuando pienso que puedo perderte.Soy perfecta en nuestros días imperfectos. Perfecta si hacemos del caos un arte y de esta clase de amor un estilo de vida.

Yo tampoco sé si seremos eternos, o si algún día tendremos que echarnos de menos de nuevo. Sólo sé que hoy nos hemos reencontrado para escribir un nuevo final a nuestra historia. El anterior quedó inconcluso y ambos nos moríamos de ganas por volver a ver al otro. Por eso aquel punto y final que escribimos es hoy unos puntos suspensivos.Porque sí, porque nosotros inventamos este cuento de hadas y rompemos las reglas a nuestro antojo.

Sin embargo, dure lo que dure esta historia, siempre merecerá la pena. Pase lo que pase. Porque nunca podré olvidar el día que tu sonrisa significó un "todo va bien", el día que me robaron el mejor mes de mi vida (y sin embargo desafié al Karma y me quedé a tu lado), el beso más bonito de mi vida dentro de una Tetera Azul, el sonido de tu guitarra después de hacer el amor, tu voz por encima de la música de fondo de nuestras tardes de chocolate y café, tus mensajes de madrugada, nuestros enfados (que no lo son tanto) pero  que construyeron un muro de naipes que hoy derribamos...

Estaría escribiendo días enteros, pero nunca llegaría a describir lo feliz que soy desde el 17 de octubre de hace 9 años. Con mis miedos y mis dudas, pero enamorada de ti hasta las trancas. Te quiero muchísimo. Debería decírtelo más. Ya sabes lo terca que soy... pero no lo olvides, ¿vale? No olvides que eres mi olor, mi canción y mi palabra favorita.

Y sí: me he vuelto a poner el traje de Wonderwoman para rescatarte.
Pero quédate a mi lado, sobre todo los días raros.
¿Promesa de dedo meñique? :)

Te quiero. Con olor a mandarinas y jazmín.

 (N.R.H.)

 Resultado de imagen de pareja abrazada pinterest

domingo, 15 de enero de 2017 | By: Abril

Conocerte



Hay demasiadas cosas que aún tengo que conocer de ti, detalles como por ejemplo si eres de los que miran con nostalgia por la ventana del autobús o si eres de esos que analizan a cada persona que entra. Si de vez en cuando juegas a mi rompecabezas de intentar averiguar cuales son las penas que acarrea cada cuerpo; de dónde vendrán, si ellos también están enamorados o si lo estarán algún día. Puede que incluso acaben prendados de tu sonrisa, pero esperemos que no, porque yo quiero ser la ocupa de tus labios por mucho tiempo.
Me gustaría saber si también caes en la tentación de tararear tu canción favorita cuando suena en la radio, o si algún día podría ser el motivo por el cual tengas dos pies derechos, y no puedas levantarte ninguna mañana con el izquierdo.
Hay tantas cosas que ahogan mi cabeza que, por un momento, quisiera escribirlas en una lista como quien escribe la lista de la compra. Pero sé que eso no es posible porque si algo he conocido de ti es que tienes una letra inteligible y que jamás te descubrirías tras tu máscara de corazón fuerte.
Pero algún día lo harás porque no se puede besar con los labios cubiertos, igual que no se puede querer a un corazón que esta a oscuras. Pero qué te voy a decir a ti, con la de damas que se han roto la falda por intentar rozar un mínimo de tu mejilla, qué te voy a decir si eres el caballero que aparece para convertir cada momento en fantasía y luego desapareces, tal y como dicta tu guión. Porque eres como un sueño, pero aún así siempre serás ese chico que se acomoda en la esquina del bar y que nunca tiene la copa vacía.
Quiero conocerte, saber de ti y que, una noche cualquiera vayamos al bar de siempre y se te olvide que solías pedir un tiro largo de Jack, porque estés tan ocupado intentando conocerme que todo se desvanece a tu alrededor.
De momento, voy a limitarme a sonreírte porque se te ve muy solo en esa esquina del bar. Quién sabe si cuando vayas a pedir la cuenta, la camarera con su falda tan corta te invita a otro trago más; o quién sabe si me acerco, te susurro todo esto y nos tomamos juntos la siguiente.
Porque hasta ahora sólo he jugado a intentar saber cómo eres, ahora es el turno de conocerte.

(Loreto Sesma)
 
sábado, 15 de noviembre de 2014 | By: Abril

Perdóname


Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos. 
Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. 
El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño para sentirse incomodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas.
No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. 
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reirte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. 
No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. 
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. 
Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofa de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirme a mi. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson. 
El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos, sobre todo al principio alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más.

(R. Mejide)
miércoles, 22 de octubre de 2014 | By: Abril

Amores que matan (la pregunta)

 
Cuando hayas recibido esta carta, sé que encogerás la nariz en señal de protesta. Sí, yo de nuevo, después de un año y algo más de haber tapiado la puerta que unía nuestras casas.

No he dejado de adivinarte. No puedes leer sin tomar café, por lo que imagino una atmósfera sensual de café colombiano, quizás incluso suene Falete o la Niña Pastori de fondo… Y estás luchando con tu curiosidad y con la distancia que aún percibo como estela. Léeme. Hoy sólo léeme y juzga lo que te relato.

La historia toynbeeana me persigue, la historia como una espiral que siempre regresa un punto más arriba que la partida; pero que vuelve, infinitamente retorna, como una bailarina que se balancea y se sostiene sobre su pie diminuto, todo su cuerpo sobre sus cinco dedos atormentados, todo su peso sobre la gracia de su tobillo, toda su singularidad multicolor llorando sobre su empeine.

Te sé. Te conozco como uno conoce los recovecos de su propia guarida, sé cuál rincón de tu cuerpo me otorga más luz y en cuál de ellos pasar el calor de las tardes de verano; cuál de los mohines de tu boca, capta mejor la ligereza de mi malhumor y mi cansancio; con cuál de ellos torcerás el labio superior haciendo egoísta tu boca de ofrenda. (Sé también que mientras me lees, pasas tu mano lentamente sobre tu pelo, como si amansaras un gato inquieto).

Te intuyo. Sin necesidad que me expliques, sé por qué te refugias en el silencio: las palabras sobran. Las palabras cansan la luna de tu cuerpo claro, no quiero que existan entre ellas y tú ni un solo ruido, ni un eco que atosigue tu reserva, la paz contenida en tu afonía.

A pesar que son meses de ausencia y que cuando me nombran haces ademanes de fastidio, aún me extrañas. Quizás por eso he vuelto: por la invisible soga que me ata a tu cadera alocada, a tu cadera que se volvía golondrina. Vuelvo por tu boca también, por la boca que me dejó un día anclado a tus treguas quebrantadas, la que me acalló con una maestría que intimida y que marca.

Es tu cumpleaños. No creas que no me acuerdo. Soy el que no lo ha olvidado nunca. Pero también soy éste, el que te sigue pensando a pesar de haberme ido sin despedidas, sin decirte lo que el tiempo contigo hizo con mis días, el que cerró egoístamente la puerta entre nuestros dos mundos, el que un día decidió que todo era más íntimo de lo que esperaba y simplemente cerró el libro en el mejor capítulo, dejándolo luego en la repisa de siempre. Me odias a veces. Sin duda que sí, con tu pasión invariable, intensamente, con tu alma enardecida y traicionada, con tu ímpetu colegial que ya no le vienen a tus treinta años, con ese calor que no encuentra sosiego nunca. Pero más son los momentos en que crees amarme y por eso me continúas leyendo, ávida y fanática, arrebatada y violenta.

Regreso a quedarme, si quieres, si me aceptas, si te atreves, si tu otoño ya homenajeó suficientemente a mis manos sin flores, si la furia de tu verano chillanejo me deja. Regreso porque te amo, tontamente, furtivamente, como un trompo, bailando en el fragor de tu tierra húmeda y dejando marcas en tu cara… Regreso a festejar tus pechos de luna, a agasajar tu pubis mojado de ganas que no aflojan, a rendirle tributos a tus pies helados, a tus manos finas, a tu boca sin dueño, a la brava que desafía los oleajes más fuertes, a la constructora, a la que magulla en silencios sus rabias o las lanza como si fueran un ciclón sobre los malecones de otros… Te quiero, mi áspera, mi arisca, mi indómita, por ser la indomable en la que no remiten los fuegos, por ser la mujer que durante las largas noches de un año, no pude sacarme del alma. Te quiero: Me quedo, si me dejas…
 
miércoles, 15 de octubre de 2014 | By: Abril

Cerrar la ventana todas las veces que llueva...

 
...y quedar empapados sólo del puro placer.
Tu sudor, tu hombros, tus pecas y la cicatriz que vive al ras de tu espalda. Mis uñas, mis besos, mis versos y las groserías que te canto al oído.
No nos estamos tranquilos. No podemos ser correctos. Pero define correcto y no es más que hacer el amor con la persona indicada. Pero define indicada y en el diccionario aparece como antónimo tu nombre.
Que nos disfrute la vida mientras los dos la jodemos. Que nos observe pasar y nos tenga mucha envidia. Que se piense al encontrarnos que somos unos cabrones. Que apueste por separarnos y que termine sin nada. Que se canse de que siempre le ganemos las jugadas. Y que no le quede de otra que dejarnos agotados, medio rotos, despeinados, pegajosos, alterados, excitados, como locos, y queriendo.
Aduéñate, sí, de todos sus pensamientos, luego de su corazón, y el cuerpo entero trabajará por sí solo. El amor es la historia de todos nuestros rincones: la casa de los amantes, las bragas de los cajones, la cama de los hoteles, algunas habitaciones, la regadera del baño, la última parte del cine, el auto fuera del bar, el árbol más escondido. Nuestras huellas dactilares se quedarán para siempre en la lista de lugares que ni locos nos perdimos.
Tendrás mi mano acariciando la tuya aunque no la sientas cerca y mis ojos cuidando tu camino aunque tú no puedas verlos. Estaré ahí. Estaremos juntos incluso cuando no estemos. Cuando beses otros labios y te laves la boca. Cuando yo diga “te quiero” y al instante sienta náuseas. Cuando ya no seas antónimo. Cuando por fin, sin notarlo, podamos ser correctos al lado de otras personas.
 
viernes, 10 de enero de 2014 | By: Abril

Podría vivir sin ti


Sí, es verdad, podría vivir sin ti, pero sin duda, ya no sería yo.

Sería como esa sombra que se dibuja tras de mí, oscura y arrastrada, una estela que se difumina y hasta se pierde cuando su referencia se cobija o se detiene. Respiraría el aire, pero ya no te olería. Conversaría con las gentes, pero no con quien me importa.

Dormiría por las noches, pero soñaría contigo con desolación en lugar de con la confianza de tenerte conmigo. Sobreviviría. Vería salir el sol, indiferente y poderoso, cada mañana y hasta sentiría la tibieza de sus rayos en invierno o la promesa de tórridos calores en el sopor del largo verano, pero me resultaría tan indiferente como su ocaso porque la desesperanza hace cautiva a las emociones limpias, las secuestra y hasta consigue que puedas olvidarlas.

A ti nunca podría olvidarte, aunque conociera a otras muchas, aunque me regalaran un afecto inmerecido, porque ellas serían otras, serían un simulacro de ti, de la imposible resurrección de todo aquello que sentí y siento hacia ti. Es probable, incluso, que aprendiera a mentirme y, en consecuencia, a conformarme, a caminar cada día mirando hacia los lados, refugiándome en mis nuevas rutinas, fabricándome una máscara de silencios y hasta de leves sonrisas. Pero siempre, dentro, muy dentro, donde nadie, ni siquiera yo pudiera asomarme, estaría siempre latente, lacerante, la punzada eterna de tu ausencia, y la amargura constante que se ataría a mis entrañas.

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Sí, es verdad, podría vivir sin ti. Pero no quiero hacerlo. Quiero que nos compartamos y nos disfrutemos siempre. No deseo dejar de escucharnos, de besarnos, de apasionarnos, de enfadarnos, de perdonarnos, de comprendernos. El silencio con los demás en muchos casos es ausencia. No hay nada que decir y es mejor no decir nada. Contigo el silencio se torna cómplice y sabio, porque cuando no nos hablamos es porque ya nos lo hemos dicho todo, y las palabras sólo serían ornamentos colmados de inutilidad.

Sí, es verdad, podría vivir sin ti, pero ya no sería mi vida, porque hoy mi vida eres tú conmigo.

María Antonia 
lunes, 9 de diciembre de 2013 | By: Abril

Recibí tu declaración de amor con fecha del viernes 23...



Estimado Alberto: recibí tu declaración de amor con fecha del viernes 23, misma que paso a responder.
Primero que me pareció medio larga. Ni sabías en qué andaba, entonces te mandaste más por entusiasmo tuyo que por otra razón.
En la parte que ponés “que me amás desde el primer día que me viste”, ¿a vos te parece?, para empezar no indicás qué día fue, no puedo saber si yo también te vi o me llevás ventaja. Sí recuerdo cuando nos presentaron, y ahora entiendo la sonrisa que traías, porque ya venías emocionado, por así decirlo.
Cuando afirmás que “he nacido para hacerte feliz”. No puede ser cierto, ahora no sé cuántos años tenés, pero desde que naciste hasta ahora, ni un poco mejoraste mi vida. O llevás un atraso que ni te cuento o es una de esas frases que se dicen por decir.
¿Que pasás noches sin dormir? No sé si estás tomando algo, ¿qué querés que haga? Podría cantarte una canción tranquila, pero no soy de cantar en público, no sé, me da vergüenza. Probá ir al médico.
Después decís que las estrellas te dicen mi nombre. ¡Estaría todo el mundo llamándome por teléfono si fuera cierto! Móviles de televisión a la puerta de mi casa, la NASA. “¡Ani, las estrellas le dicen tu nombre a un flaco!”. Nada que ver.
Que pasás las horas lánguidamente. ¿Vos buscaste qué quiere decir esa palabra? Para mí que quisiste decir otra cosa.
Por último me pedís que te dé una respuesta y que la vas a esperar con ansiedad. Calmadito, por favor, porque lo que menos quiero es andar con gente nerviosita.
Te voy a ser sincera, me llegaron tres o cuatro cartas de amor más, ¡a cuál más disparatada y boba! Así que la tuya, dentro de todo, fue la mejorcita.
De modo que acepto tu propuesta, vení con flores mañana a partir de las cinco y seremos felices para siempre, mi amor.
Tuya de todo corazón
Anita

(Luis Pescetti)
domingo, 20 de octubre de 2013 | By: Abril

Cuántas veces...



 
Cuántas veces escribí y borré... con tal de no decir nada que te dañe...
cuántas veces pienso en lo que digo antes de decirlo...
cuántas veces he llorado por ti...
 
Cuántas veces siento que muero...
cuántas veces siento que me matas...
cuántas veces se me ha partido el corazón...
cuántas veces trato de volver a pegar los pedazos ...
cuántas veces he caído y me he levantado...
cuántas veces he creído lo que dices y cuántas veces más he visto que todo se viene abajo...
 
Cuántas veces me convenzo de que nada cambiarás...
cuántas veces quiero volver a confiar en ti...
cuántas veces me he esforzado por que tú estés bien...
cuántas veces he sentido tu desprecio a mis esfuerzos...
cuántas veces me he sentido presionada...
cuántas veces siento que ya no me quieres...
cuántas veces siento que ya no te importo...
 
Cuántas veces he odiado tu orgullo y cuántas veces más he querido sentir que todo va a estar bien...
cuántas veces he querido sentir tu amor y cuántas veces lo único que siento es dolor...
cuántas veces me he odiado por amarte así...
cuántas veces me he mentido a mí misma, creyendo que no me has lastimado...
cuántas veces he olvidado todo por querer empezar de nuevo y cuántas veces me detienes...
 
Y sin embargo sigo aquí, como la tonta más grande del mundo... todo porque te amo más que a mí misma, más que a nada y más que a nadie...
 
Supongo que habrá más veces por delante, sólo espero no morir en el camino. Sigo aquí con todo esto, en silencio para evitar que tú sientas dolor. Y así seguirá, hasta que entiendas y veas todo lo que me está causando tus errores. Hasta que veas cuántas heridas tengo. Entonces, probablemente entiendas que es algo injusto. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Y si lo es, ten por seguro que aqui seguire amándote, como lo hice desde el principio..

M.V
sábado, 29 de junio de 2013 | By: Abril

Déjame...


Déjame recoger las lágrimas densas que esparciste por el campo. Yo puedo represarlas en un lago muerto y nadar en él la noche larga que encierro en mi cabeza, volvernos amarillos y salados, musitarnos en secreto muy despacio nuestro amor, casi ronroneado, casi enmudeciendo. Contigo, a nuestras anchas.

Déjame perderme en tu pasto y roer en tu basura los huesos ilegales exhumados a tu ánima maldita. Yo puedo ensamblarlos a los míos, fabricarme alas y volar para alcanzarte. Para nunca más volver

Déjame respirar el polvo que orbita cerca tuyo. Yo puedo reunirlo en un planeta y fundar universos nuevos y en ellos descuartizarnos en amores furibundos y atorrantes, compelernos a expulsar el óxigeno del cuerpo y petrificarnos sempiternos, levitando en el espacio abundante.

Déjame absorber de tus ojos tus colores y teñirme de tu sangre, contagiarme con tu rabia y acabarme

(Rojosangre)
jueves, 13 de junio de 2013 | By: Abril

Cartas a nadie III


A ti,

No sé con qué intención te escribo hoy. Quizás sólo sea mi necesidad de ti; la necesidad de apagar con palabras tanto silencio. Esa misma necesidad que yo, a diferencia de ti, no ahogo, no intento borrar. Mi alma lo necesita así y sé que pensarás que te lo reprocho. Y no, no lo pienses. Simplemente te admiro y te envidio por ello, porque yo no soy capaz, ni quiero ser capaz. No sería yo, no serías mi alma.

Cómo puedo, ¿ dime...?, cómo puedo hacerlo si te amo. ¡ Dios ¡, que palabra tan grande y qué corta se hace al escribirla. Cuánta grandeza resumida en cinco letras, tanto amor tejido durante ....cuánto?, cuánto hace que es así...? Ni te imaginas lo que daría por volver, por estar lejos, por morir si con ello estuviese de nuevo contigo, y cuánto me duele estar viva y hasta vivir fingiendo ser feliz, haciendo que los demás sí lo sean, pero siempre.... sin ti, qué ironía...

Quisiera arrepentirme de haberte sentido, quisiera que en mis momentos de soledad consentida, no vinieses a verme con tu risa, con tu aroma suspendido entre mi pelo, con tu te quiero susurrado en mi oído, y ... y me lo creo, divagando entre recuerdos, tus manos amarradas a mi cintura ... y no quiero, no me arrepiento.

¿Sabes?

Quiero darte las gracias, sí las gracias...
por ser, sin ser el momento, que más da...¡
me quedo con todo, con todo junto a mi infierno,
allí quedo...

Ahora sé por que te estoy escribiendo, me paré por un momento, sólo estuve dormida y abrazada a ti , sintiendo...
sólo sintiendo...


(Del blog: Alma)
lunes, 20 de mayo de 2013 | By: Abril

Te convoco


A vos:

Yo te escribo en secreto verdades que molestan, sutiles y engorrosas. No caben en la almohada o calladas, en la boca. Si cuando en el insomnio de noche sin murallas me miran a los ojos, escondo la guadaña, doy vuelta y me desplomo. Te susurro en mil notas verdades que no ofenden, lastiman o acobardan. Se sienten como bombas de estruendo en la garganta y afilan sus certeros estiletes de engaño. Me enchironan por santa, me deifican por furcia, se fugan vitoreando por sellarme los labios con besos desaguados por su lóbrego lacre. Hoy te canto en mis cuerdas verdades que se incendian con el hielo de tu alma, la médula se funde y mi esencia se amarga. Te convoco de amores y reclamo tu augurio… Despójame de duda, suspicacia o recelo, que someto a tu eterno poder mi deseo: me consagro a tus manos, me rindo a tus misterios, y encadeno mis alas a la piel de tu cuerpo. Verdades que no fingen. Mentiras que prometen. Cómo rasgar el silencio, si ya muero de miedo…

Fernanda

(Fer Bigotti)
sábado, 16 de marzo de 2013 | By: Abril

Carta a la novia



¡Hola Querida!

Probablemente estés en el auto o quizás llegando a la iglesia. Disculpa si esta carta te parece sorprendente y si tu futuro esposo no te ha hablado de mí.

Tengo el sutil honor de presentarme: yo soy la que le arrancó a ese hombre los gemidos de placer más agudos de la Historia. Tú tendrás su cuerpo, por eso es importante que sepas cómo y dónde hacerlo estallar. Tengo la teoría de que todo hombre tiene un "punto H" -por no decir G- como toda mujer, sólo que a ellos les da por tenerlo en una oreja, un testículo... o hasta en la nuca -como es el caso de tu futuro marido-, cinco años viviendo juntos...créeme: le conozco.

No me avergüenza decirlo: me dejó por otra -no quiero que te ofendas- pero, en fin: sí, me dejó por ti.

Estuve los rastreros meses siguientes a la ruptura viviendo en una constante agonía, llena de recuerdos. Cada copa me lo recordaba. Hasta el muchacho del correo que te entregará esta carta -¿te has fijado lo buen mozo que es?-, me lo recuerda (bueno, no sé si su físico ha cambiado)...

En fin: que estaba muerta en vida. Mi vida social había tocado fondo y vaya, que me caracterizaba por ser el alma de las fiestas -cosa que él amaba de mí-. Pero yo no quería nada, sólo lo quería a él. ¿Cursi? Aquí hago una pausa. ¿Él te ha hablado de mi? No quiero creer que estuve a punto de casarme con un mentiroso. En realidad sí lo estuve- él era un completo farsante, pero un farsante con gracia.  Siempre fui consciente de ello. Era mi farsante. Me encantaba que me mintiera porque sus mentiras tenían un "tumbao" como él mismo decía, pero también sabia que, al conocerlo tanto, no creía sus mentiras o, digamos que las "creía", aun sabiendo que mentía...

Retomando mi pregunta,¿lo hizo?, ¿te habló de nuestros paseos interminables? De las noches en que huíamos de mis padres, de los besos bajo la lluvia, de los tangos en el escenario ficticio, de "su grito de guerra", como solía decir su mejor amigo: -¡¡¡Que le pongan salsa!!!. En cualquier disco, bar, o fiesta, era su adicción verme bailar salsa. Decía que disfrutaba al bailar conmigo, pero más al verme bailar.

¿Te habló de las ocasiones en que teníamos sexo descontrolado en la cocina?... ¿Del día que me quemé el trasero con la hornilla..., de las miradas que decían todo, de los insultos, de las cachetadas y los besos...?, ¿De los viejos amigos?, ¿De que jugábamos con el vino un juego que él se inventó -que no te diré-?. ¿Te habló, acaso, de ese bebe que queríamos y de que mi fertilidad me jugó una mala pasada?...Sí. ¿Te ha contado que no puedo tener hijos? Él nunca quiso hacerse los exámenes. Decía que estaba sano, he incluso su madre me contó que tuvo una novia a la cual dejó embarazada, pero ella lo perdió. Aunque la chica era una fresca, que aseguró no saber quien era el padre, para mí era suficiente lo que él me decía. Tal vez, ahora que lo pienso, ése sea el motivo por el cual me ha dejado.

A ti te conoció justo en la época que la situación estaba de mal en peor y ningún tratamiento me ayudaba. Tú eres mucho menor que él, considerando que, en esa fecha, tenia 29 y tú 22. Yo tenia 27. Hoy él tiene 33, tú 26 y yo 31.

-"Estoy seca por dentro"- decía siempre y él me consolaba diciendo: -"Lo lograremos"-. Al final, creo que de tantos intentos se rindió. Eso es algo que a ti no te importa.

Mi historia con él se puede decir que fue casi perfecta y que sólo nos falto el cartel. "Felices por siempre". Él y yo cambiamos ese cartel por uno que decía: "Mientras el amor nos dure", o en este caso: "Hasta que la infertilidad nos separe". Fuimos ese tipo de pareja que ves por la calle y que si sueñan con estar juntos eternamente nunca se lo dirían, por no fallar a sus ideales y convicciones internas. Fuimos un par de idiotas que se amaron y que nunca se dieron cuenta. Nos amamos desde adolescentes hasta adultos. Crecimos juntos ¿sabes? Recuerdo que muchas veces faltabamos a nuestros respectivos trabajos para quedarnos todo el dia abrazados, tirados en el sofá un rato jugando a la "Play" y al siguiente viendo películas "rosas" que él tanto odia pero que yo amo.

Siempre he sido una persona decidida, fuerte y valiente. Por eso, desde el momento en que me enteré de que estábais juntos, le dejé, con un tanto de dolor y resentimiento, pero con un profundo despecho. Siempre he dicho que la magnitud de ese despecho es proporcionalmente idéntica al amor o a la historia que se ha tenido. En ambos casos, mi amor hacia a él era un gigante (fueron once años). Por eso no pude comprender por qué se había buscado a otra.

He logrado seguir adelante convenciéndome diariamente de que fue lo mejor que pudo suceder. Hace mucho que dejé de torturarme con el: "y si yo..." Creo que en esta vida, donde nos enfrentamos diariamente a las rupturas, esta frase siempre ayuda: "...Deja de torturarte con los recuerdos, con las preguntas. Vivieron lo que tenían que vivir, duraron lo que tenían durar...".

Desde ese dia no me ha vuelto a ver -hace 4 años- y la invitación a su boda me ha llegado por correo. Yo volví hace cuatro meses, cosa que él ignora. Creo que le contaron que me fui del país hace tres años, pero no que ya regresé, si no, me habría buscado para invitarme personalmente, imagino. Volví por razones importantes y algunos papeleos, y me estoy quedando en un hotel. No cualquier hotel: "nuestro hotel". No cualquier habitacion: "nuestra habitación". Y digo "nuestra" porque aún guarda su aroma. Una habitación donde todo me habla de él y de nuestras pasiones desbordadas.

Entré en "el bar de las solteras" -como lo bautizamos mis amigas, él y yo-. Alli quedé en verme con algunos colegas. Entonces vi a su mejor amigo acercarse, me levanté a saludarle -él no me había visto- y en ese instante tú te levantaste sonriente y lo besaste. De mi mano resbaló la copa. La impresión fue un poco desagradable pero al final placentera ¡JODER! ¡Engañas a tu futuro esposo con su mejor amigo!,¡Qué éxito! Estoy segura que eras tú, de eso no hay duda. Cruzásteis la calle ligeros. No soy quien para juzgaros. En fin, fuísteis al motel del frente. Ahhhhh, Querido: esta noticia te dolería...

Descuida tú, que no voy a contarle nada. Éste será nuestro "secretillo". No intentes huir de tu boda. Yo estaré en la primera fila, con el vestido rojo que él amaba y un revólver en la cartera. Si tú no eres capaz de amarle como yo lo hice, no permitiré entonces que se case contigo, prefiero verle muerto. Y hablo muy en serio. Tampoco intentes acusarme de nada... ¿Que es ilegal tener un revólver? ¿Acaso tu futura esposa está loca?...Benditas las máquinas de escribir que ni la letra puede delatarme.

Querida: no llores, que se te corre el maquillaje. ¿Cómo puedes creer que mataría al hombre que más he amado? Sí, hoy estaré en primera fila, sin el vestido rojo que a él le gusta (ni idea de qué hice con él). Estaré allí en primera fila, con mi esposo al lado y mi hijo en brazos. Sólo he querido tontear un poco contigo ¡Hazlo feliz, guapa!.

PD: Sé que estás embarazada, de ahí lo de la boda ¿qué crees? La fecha coincide justamente con el mes que entraste en ese motel ¿y adivina qué? Tu esposo es estéril. Besos.


-PM
martes, 12 de marzo de 2013 | By: Abril

Querida amiga...


Ahora que el destino nos ha separado y antes que el olvido nos invada el recuerdo, déjame que te escriba en estas líneas lo que no me atreví a decirte cuando vivías.
Te he amado en silencio e incluso he soñado contigo, pero la cruda realidad me ha hecho comprender -eso sí, de la manera más dura- que no estuve a tu altura. Quizá no tuve cuerpo ni edad para quererte, pero me falta voluntad para olvidarte.

Ahora sé lo que es realmente la soledad, estar a tu lado y no poder tenerte. Mi vida así ha perdido sentido pues perderte va a ser como perderme yo a mí mismo. Sólo lamento no llegar a probar a qué saben tus besos.

¿Por qué no habrá otra como tú? Porque has de saber, que por ti volvió a latir este pobre y viejo corazón y siempre tendrás un hueco en él.
Te seguiré amando en silencio aunque sea una tortura, aunque sea en mi recuerdo. Ojalá me hubieras querido y me hubieras dejado amarte como de verdad te mereces.
(Jorge)
martes, 5 de marzo de 2013 | By: Abril

¡Al español!


Caracas, 14 de febrero de 2011

Querido español:

¿Querido? ¡Qué cínica soy! Considerando la fecha y lo que voy a contarte, sólo a mí se me ocurre empezar soltándote un “querido”, así, de entrada, sin mayor reflexión. Sí te quiero –y con locura–, pero no siempre fue así. Aunque ya llevamos mejor mis aventuras con tus colegas, siento que debo explicarte cómo te metí en esto de las relaciones múltiples. Leerás la carta, está en tu naturaleza. Sí, puede que seas altivo, pasional, imponente, pero nadie administra mejor que tú esos adjetivos, en el fondo, eres más bien modesto, sereno, elegante. Eres perfecto. ¿Por qué tardé tanto en darme cuenta?

Mi madre tuvo algo de culpa. Hace unos años, me dijo: –el español no tiene futuro, búscate otro. ¡Su madre! Justo cuando empezaba a quererte. Te defendí, luego investigué y los números parecían darle la razón. Seguí contigo y decidí probar con otro.

Sí, español, te fui infiel. Créeme que elegir a ese otro con quien serte infiel no fue fácil, tal vez por eso no hubo un otro, sino varios otros. ¡Mi madre! Todo empezó con un inglés simple, algo gris, previsible, que con el tiempo se me hizo interesante, fino, elegante. Me aburrí de él. Siguió un francés que me volvió loca –¡literalmente!–. Era exquisito, correcto, culto y complicadísimo. Adoraba las reglas –las suyas–, pero no paraba de imponer excepciones. Terminé exhausta, tuve que dejarlo. Es adictivo, de los pocos con los que sigo flirteando. ¡Créeme! Apareció el italiano, justo lo que buscaba: un espíritu bohemio, apasionado, dulce. Me hizo feliz, pero su espíritu aventurero terminó por superarme. A mi madre comenzó a incomodarle tanto cambio –a mí, a desesperarme–. Me tachó de promiscua. ¡Promiscua!

No sé por qué me indigna. Lo fui. Al italiano le siguieron encuentros furtivos con un alemán demasiado serio, un portugués bipolar y un ruso. No sé si fue porque se enteró de esos últimos devaneos o porque sus ojos decidieron revelarse a sus maratónicas sesiones de lectura, pero en marzo de 2010 mi madre colapsó. Fue fantástico. Me permitió redescubrirte, me obligó a alejarme de los otros y a concentrarme en ti.

Tenía que pasarse un mes y medio sin leer. Las primeras tardes de tedio debieron haberle estimulado la creatividad, porque se le ocurrió algo tan terapéutico como el reposo visual: –¿por qué no vienes a leerme un libro? No recuerdo el título, quizás no era lo importante, lo importante era la historia –enredadísima–, el ambiente –detalladísimo–, la atmósfera –tan latinoamericana–, los personajes –tan pintorescos–. Lo importante es que con aquella sesión de lectura descubrí que no hay como tú, español, para contar bien una historia enredada, que al inglés le falta ese no sé qué que tienes tú para los detalles, que el francés es muy francés para contarnos un relato latinoamericano y que eres mucho más divertido que el italiano cuando te lo propones. En fin, español, como tú, ninguno.

–Debí haberte apoyado con lo de la filología española. Jamás pensé que ser traductora era tan complicado. ¡Complicadísimo! Si no se está realmente enamorado del idioma propio, se entra en crisis al aprender uno ajeno, en una relación tormentosa múltiple. Al principio todo te parece interesante sobre el nuevo; pronto descubres que no va a ser fácil, pero estás tan ilusionado que sigues hasta que logras comprenderlo; luego la cuestión se torna densa, compleja, pero ya te atrapó. ¡Y tú a él! ¿Cómo resistirse? El nuevo es el que te acerca a lo exótico, te vuelve un privilegiado. Hora de traducir, de las comparaciones. Empiezas a encontrarle miles de defectos al de toda la vida, casi siempre gana el nuevo, por nuevo, por nada más, pero de eso no te das cuenta hasta que algo te hace ver que hay uno que espera que notes que los demás sólo están de paso y que sólo ese te eligió a ti, sin siquiera conocerte, para acompañarte toda la vida. Ese eres tú: mi español.

Tras mes y medio de iberoamericanos, el 23 de abril de 2010, terminamos las sesiones con algo distinto: la prensa. ¡Día del idioma español! Lo mejor fue leer las cifras. Seguirán mejorando, como lo hizo mi relación contigo, ya sabes que eres único, que estaremos juntos toda la vida, que con los otros sólo flirteo de vez en cuando, pero que como tú, ninguno.

Con amor,
Tu traductora

(Carmen Elena Pereiro Villar )
miércoles, 20 de febrero de 2013 | By: Abril

Vino


Recuerdo el día en que te conocí. No sé si me gustaste por tus ojos tan expresivos, tu forma de vestir, que tenía algo de estrafalario, o esa manera tan poco elegante de agarrar tu copa de vino ¡Todos los dedos sobre el cristal! ¿Querías calentar el caldo? Mientras, ibas dando pequeños sorbos al excelente vino, como no podía ser de otra forma en una fiesta dada por Alfonso.

En realidad todos agarrábamos nuestras copas, bebíamos mientras charlábamos e íbamos notando el calor del jubileo en la sangre. No te conocía, pero usando algún amigo como plinton, terminé charlando en el mismo grupo de gente en el que estabas, y mientras me esforzaba en encontrar la excusa para entrar en la conversación, tú me lanzaste a bocajarro un: “está buenísimo este marqués de murrieta”. Yo sabía poco de vinos, pero tú ¡Agarrando la copa de aquella manera!. Me confié y exprimí lo poco que sabía sobre el tema, lo mismo que debiste hacer tú, y fue justo en ese instante, cuando dejamos de hablar de lo que no sabíamos, cuando empezamos a encontrar nuestros espacios comunes.

Se abrieron 27 botellas de vino más, se contaron 11 chistes, se charló de 12 temas diferentes, se profirieron 1.328 carcajadas (en 527 ocasiones: forzadas), se fumaron 217 cigarrillos, 5 estornudos y 3 ¡Jesús!, hubo 2 erecciones, 4 escalofríos (3 por la corriente de aire y 1 de emoción) y a una chica le bajo la regla, pero no se enteró. Mientras ocurría todo aquello, yo me convencía de que eras un dulce con epidermis, un caramelo con pulmones, un sugus con mucho caracter y con un culo muy bonito. ¡Qué le voy a hacer! El vino te empuja a la subjetividad. Tal vez por eso te gusta tanto, tal vez por eso me gustas tanto tú.
(Marcos Hernando Jiménez)

(Nota: Le agradezco a Jaime (papagayo_desplumado) que me haya prestado parte de su poesía "Fiesta I" para destrozarla e incustrarla en este cuento. Hay que joderse, con lo chula que es esa poesía.)

Querido Andrés:



Cualquier día te escribo una carta.

Te escribo una carta y te saco los colores. Cualquier día te pongo en unas hojas algunas de las cosas que me haces sentir. Cualquier día.

Te escribo una carta y te digo que me haces feliz. No que me haces muy feliz o muchísimo. No. Porque si pongo un adverbio, seguro que me quedo corta. Simplemente: me haces feliz.

Cualquier día te escribo una carta y te cuento que de verte todos los días me rebosan las sonrisas. Que quizá mañana o dentro de poco deje de verte tan a menudo, pero que no me preocupa, ni me asusta. Sé que estas ahí y sabes que yo estoy. Lo sé, lo sabes. Estamos y nos tenemos.

Cualquier día te escribo una carta y te digo que te quiero. Ya te lo he susurrado algunas veces, pero tengo la firme intención de repetírtelo muchas veces y la convicción de que te gusta escucharlo.
Cualquier día de estos me siento a escribirte una carta, una carta de amor, por supuesto. Y te cuento que no tengo muy claro por qué te quiero. No sé si por cómo eres o por cómo me haces ser. No sé si por lo que siento o por lo me haces sentir. No sé si por lo feliz que me haces o por lo que haces para que yo sea feliz. No lo sé, pero la causa no es importante, si la consecuencia.

Cualquier día te pongo por carta que me he propuesto hacerte sonreír a cada momento. Me he propuesto pintar de colores las paredes de tu vida, plantar flores al margen del camino que recorres, sembrar de luces los túneles oscuros donde te pierdas y hacer que nazca música en los silencios que te agobien.

Cualquier día te escribo una carta. E intento convencerte de que si escribo esto es porque tengo la suerte de conocerte, que si puedo juntar cuatro palabras es porque me haces sentir viva , feliz y completa, que si soy capaz de escribirte una carta como esta, es porque tú, cuando sonríes, me haces mejor persona. Y te demuestro que nadie puede darme mas de lo que tú me das. Porque tú me quieres. Y no hay nada mejor que eso.

(Inés)
martes, 19 de febrero de 2013 | By: Abril

Tratado de egolatría escatológica


Desde el primer momento que te vi supe, que si no mi vida entera, al menos quería que fueras una gran parte de ella. Lo conseguiste, y todavía trato de olvidarme de que hubo un tiempo en el que fui el ser más feliz de la tierra porque tú caminabas a mi lado. El primer bofetón fue en las ilusiones, tenías novio, aunque de largo se supiera que por poco tiempo duraría.

Y un día, por fin, sólo te quedaba yo para que me contaras cómo te sentías, aunque sé que nunca llegué a conocerte. Eras tú sola para mí. A cada paso que dábamos se desaceleraba el mundo, y dejaba que lo viéramos mejor. Cada paseo salía ese Javier que hasta yo desconocía, divertido, irónico, atrevido, medio loco y pleno de felicidad. Y lo quieras ocultar o no, veía en tus labios una sonrisa, esa sonrisa que me daba la vida y el sentido de la existencia, esas carcajadas medio ahogadas entre tabaco y helado. Para cada trago de cerveza o amargo, estaba yo allí para ti, y tú allí para mí. Cargar con tu mochila, correr contigo para alcanzar un tren. Conseguiste que oyera mis risas y mis carcajadas sinceras, no esas con las que normalmente soy amable con el resto de los vivientes; conseguiste hacerme reír de la cabeza al alma.

¿Cómo es posible que cuando íbamos al mercado, además de traer queso, vino, verduras, velas; yo volviera cargado con kilos de felicidad, satisfecho por un trabajo que ni había hecho? Justo cuando cogías el autobús, ya quería volver a verte, y tras comer necesitaba llamarte para ir a hacer lo ejercicios al parque de Wiesbaden, previo capuchino con mucho azúcar y tres tipos de sirope en la estación de tren. Y a la vuelta una cena en el Kebab, que era la mejor comida del día, pues durante esos meses tuve que comer patatas de todas las formas posibles para poder salir siempre contigo. Cuando llegó la primavera y las barbacoas, cada nota que salía de mi guitarra aullaba 'te quiero'.

Creo que el día más feliz de mi vida fue cuando estuvimos en el lado enfrentado a Bingen, justo donde está el monumento Germania, y a mí el monumento me daba exactamente igual, fue cuando a Juan se le ocurrió bajar la empinada ladera de viñedos hasta un castillo a la orilla del río. En ese momento, en que los dos perdíamos el equilibrio nos cogimos de la mano, no por cariño, sino para no rodar ladera abajo. Si lo hubiera premeditado me habría salido mal. La sonrisa de idiota me duró más de una semana.

Y justo el día antes del examen del segundo semestre de alemán, nos fuimos a la universidad a estudiar. A mí se me escapaba el alma por el pecho. Enamorado como un becerro no podía estarme quieto y nos fuimos al cementerio que estaba al lado. Aún no he llegado a entender cómo es que teníamos esa tanatofilia, que nos hacía estar más a gusto entre los muertos que entre los vivos; he llegado a pensar que era porque sabíamos que nuestra relación irradiaba vida.

Allí, sentados en un banco, te lo dije: 'Te amo'. Me suplicaste que no pronunciara esas palabras que cambiarían nuestras vidas y nuestra relación, pero tuve que hacerlo, resoplaban impacientes las palabras tanto tiempo guardadas. Lo solté, y con toda la misericordia y el amor que pudiste me dijiste que no sentías lo mismo. A pesar de lo que me dijiste esa tarde descansó mi ansiedad de amarte. Había tenido la valentía de decirte lo que sentía, y a pesar de tu 'no', y a pesar de que sabía que pasaría después, no me sentí infeliz. ¿Sabes, lo único que le faltan a estas fotos?: tú y yo siendo felices.

(Javier Guzmán Simón)
lunes, 18 de febrero de 2013 | By: Abril

Carta para Lucía

 

Bien, siempre olvido decirte lo que realmente importa, siempre me quedo sin palabras cuando hablo contigo, son tantas cosas las que quiero compartir que me asalta esta especie de inseguridad en mis argumentos....Olvido decirte que te quiero.

Yo, un idiota con la cabeza afeitada y poco más dejo mucho que desear en todo lo que toco, en todo lo que pretendo plasmar... Nunca acierto en la diana, me queda sólo esta sensación de saber que me queda algo por decir, que me queda otra oportunidad, siempre existe ese resguardo que me salva de mis autismos sentimentales.

Yo, un idiota con la cabeza afeitada, no soy sólo esa voz en off que vacila de una prepotencia que le provoca esta sociedad en la que vivimos, me refugio en mis debilidades y eso se nota, vamos que si se nota... Soy algo más.

Siempre he creído que lo que se expresa escribiendo no se es capaz de volver a reproducirlo hablando y eso es algo que tengo marcado en todo lo que digo en cada caldo que lidio con buen o con mal pie, lo siento pero entre otras cosas soy humano y entre otras cosas sufro la debilidad de ser vulnerable a lo que siento...

Llevar esta amistad, esta complicidad en silencio, en el letargo de la oscuridad me está haciendo crecer como persona y cuanto menos como ciudadano x...Estoy aprendiendo de ti, no sé quizás el qué y el cómo pero siento la necesidad de desafiar al mundo tras hablar contigo, siento la prepotencia de mirar por encima del hombro al resto del planeta tras colgar la conversación de rigor con la cual alimentas algo más que este vacío que a veces me abduce... Alimentas mi corazón. Ha sido muy grande dar contigo y mucho más grande es el saber a ciencia cierta que es cierto, que pasa el tiempo, ya casi dos meses y esto funciona, seguimos al pie del cañón con esas ganas dementes de querer mucho mas, de querer lo que por derecho la vida nos debe, de querer que todo salga bien........... Estoy muy seguro de ti, eso me hace partícipe de una paz interior que no he sabido canalizar a lo largo de mi vida y que por mera casualidad me veo obligado a enfrentarme a mi mismo. Me siento extraño al verme reflejado en el espejo, al hablar solo de temas que quizás nunca hubiese tocado y que por supuesto estaban destinados a ser pasto del olvido por la más absoluta manía esta de reprimir lo que hierve bajo la piel.... Bajo la piel del corazón.

Cada vez me ahoga más esta impotencia del teclado y me limito a escribirte todo aquello que por miedo no sé como decirte..... Me atraca el impulso de morir en tus brazos, de morir en tus palabras para más tarde buscar el exilio en tu aliento y poder sentirme fuerte.... Te echo de menos. Todo siempre es mucho más sencillo y como tal mucho más duro que la misma realidad y como tal, valga la redundancia, mucho más cercano...

Quisiera pregonar lo que te quiero a voces sordas de teclado, quisiera gritar este vacío de no tocarte, quisiera llorar las noches que me gustaría que estuvieses por aquí, pero me quedo con el consuelo de que sé que cobraré todos los intereses, de que saldaré esta deuda en algún momento, mientras tanto pago aduana al cruzar algún mensaje a tu móvil, pago el impuesto revolucionario por haberte conocido, pero me siento especial por sentir bajo mi piel lo que me trasmites y eso me hace ser algo más que un personaje anónimo destacado entre tanto sentimiento por atar...

Son tantas las cosas que te quiero preguntar, son tantas las vivencias que quiero compartir, son tantas las ganas de seguirte el rastro que no me veo capaz de empezar yo solo... Es inevitable, juegas un papel clave al día de hoy en esta partida de ajedrez que no es otra que mi vida, sin trampa ni cartón, esta partida de ajedrez, recuerdo que siempre se ha visto destinada a quedarse en tablas, por fin comienzo a saber que puedo conseguir el jaque mate....

Reconozco que soy débil, este correo lo pone de manifiesto, pero claro eso tú ya lo sabes...Yo sé que lo sabes y es por esto que todo lo que pretendo plasmar cobra sentido por sí solo... Te echo de menos.

(Pako Punk)