Mostrando entradas con la etiqueta cartas sin remite. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cartas sin remite. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de agosto de 2021 | By: Magdala

La perdemos, la perdemos...



Me estás perdiendo...como en esas películas donde se ve una sala de urgencias en la que hay alguien que está inconsciente y un grupo de sanitarios tratan de reanimarla... pero ella cada vez se aleja más de su cuerpo y lo ve todo desde arriba, como si su alma abandonara el cadáver y lo contemplase desde lo alto. Así está nuestra relación: fría, muy fría, casi congelada y bajo mínimos...

Lo cierto es que si seguimos viéndonos y enviándonos mensajes es porque yo hago lo posible y lo imposible por seguir conectada a ti, en una suerte de hilo invisible que quiero cortar desde hace tiempo, pero que no puedo...y lucho. Lucho contra ti y contra mí misma, para que desaparezcas de mis días. Para que la rutina haga que un día te olvide, pero que te olvide de verdad, no de mentirijilla...

Hace mucho tiempo que ya no somos "nosotros", sino tú y yo. De vez en cuando quedamos, porque te llamo con cualquier pretexto y tú acudes con desidia, casi por compromiso, como si me estuvieras haciendo un favor enorme, por no hacerme un feo...y ahí estás: indiferente a mis anécdotas, llenando el aire que nos separa de mal rollo, porque a sabiendas de que me hace daño, me hablas de tu otra vida, de tu trabajo, de tu apatía, de tu hastío, de tus sueños...y yo te escucho estoicamente, oigo tus quejas, te intento animar...e intento contarte algo de mi vida, pero enseguida cambias de tema y vuelves a relatarme tu día a día...y además rematas con eso de que eres muy feliz. 

Pero yo no te creo, o no quiero creerte. Prefiero recordar ese tiempo donde tú y yo éramos algo, éramos nosotros y nuestro mundo imaginario. me refugio en las palabras que quiero recordar porque salieron de tus labios. Aquellas que juntabas para decirme "te quiero". 

Ha pasado el tiempo y yo sigo aquí, albergando la esperanza de que un día quieras volver a ser quien eras conmigo. Sé que nunca vas a volver, o al menos no como yo quisiera que fueras, sin embargo también sé que nunca voy a dejar de creer que todo va a cambiar. porque soy así: romántica, ilusa, paciente, soñadora, y nunca dejaré de esperarte porque una vez fuiste el amor de mi vida...

(N.R.H)
domingo, 22 de junio de 2014 | By: Abril

Si aún me quieres, aléjate.


Querido Tú,
Hemos llegado a un punto de no retorno. Cada cita, cada conversación para intentar arreglar las cosas es una puñalada más cuando nos despedimos, cada uno con la sensación de que el otro no lo comprende; con el hastío de hablar lenguajes diferentes y echando de menos aquel tiempo en que nos bastaba una mirada para decirlo todo…
Sé que no estoy en mi mejor momento, pero tú, querido Tú, no me lo pones nada fácil. Por encima de mí pasan todas tus circunstancias como una apisonadora. Y yo me quedo ahí, al margen de tu vida, aplastada como un insecto contra un cristal y me siento diminuta.Diminuta y ridícula, intentando imaginar que esta situación es un bache pasajero en la relación que hay entre nosotros y que, por lo visto, tengo idealizada. Pero no, esto es el pozo del Juego de la Oca. Me toca esperar a que lances los dados. Y me repito como una letanía que una palabra tuya bastará para sanarme. Pero tú no te manifiestas. De un tiempo a esta parte estás ausente en los momentos más importantes. Y en los menos. En todos. Estás a años-luz de mí y de mi vida. Entre tú y yo de la noche al día, surgió una montaña tras el último cataclismo. Y yo ya soy mayor para salir a buscarte. Soy mayor y estoy cansada para dar rodeos a esta montaña en la que pronuncio tu nombre y sólo obtengo el eco estéril de mi voz.
Me gustaría volver atrás. En la era previa a tu llegada. No es que fuera más feliz, pero al menos no sentía el vacío inmenso que tengo ahora, por tu presencia ausente. El día que dimos el paso te lo comenté, que era un paso sin retorno, sin vuelta atrás, como el que estamos dando ahora. Bueno, como el que estoy dando yo, porque tú, querido Tú, lo diste hace tiempo aunque lo disfraces de otra cosa.
Me da pena decir adiós y, si pudiera, seguiría como hasta hace dos días, buscando excusas para autoengañarme y pensar que si no estás es porque no puedes estar. Que si no puedes es porque algo te lo impide. Tus obligaciones, tu otra vida, tu otra historia… en la que yo no pinto absolutamente nada. Pero ya estoy cansada. Para darte prioridad en mi vida, he ido poco a poco abandonándome, olvidándome de mí misma, hasta el punto en que no me reconozco al mirarme en el espejo. Mi sonrisa ha mutado en una mueca apática e inexpresiva y mis ojeras son la señal externa de lo sombría que se ha vuelto mi vida.
Te quiero de una forma de la que tú, querido Tú, no tienes la culpa. Necesito que pase el tiempo para conseguir lo que me pides: que sigamos siendo amigos y no puedo prometerte que sea así algún día. Por ahora no. Me resulta imposible verte de otra manera.
Si aún sientes algo por mí, respeta mi dolor y aléjate de mi vida.
Se despide: la mujer que aún te ama.
NRP
viernes, 10 de enero de 2014 | By: Abril

Por una flor



Eso pasó...aunque cuando te vuelva a ver...tu andar firme, equilibrado, tu cara cuidadosamente sonriente, tus dientes exactos, en el suave contoneo de niña madura de veintidós años, me fallará  el equilibrio  y temblaré otra vez.

Pero, echando mano de mi amor propio trataré de poner una barrera facial, una barricada  que te diga que me paso tu rechazo  por encima  de mi hombro  hasta la cola.

Cuando hablamos aquel sábado, entregada esa rosa en forma de dibujo a lápiz, me sentí pleno, con tu amistad. Y mira que yo, tras los penaltis  contra Italia, no trataba  sino de hablar  un poco. Tiene razón Pepe Óscar, la amistad  en este caso es imposible. Pensaste  que te quería caldear  como a un guiso, que estaba siendo pesado. Sí, tienes razón, me movía  por instinto, como un arácnido  a su viuda negra. No me di cuenta, no respeté  la distancia y tú me quebraste  con tu expresión
ADVERTISEMENT
Es cierto, tú no tienes la culpa de tener novio. Lo sé, es sólo  que... no sé, supongo  que es inevitable todo esto, humanos somos.

¡Qué días! ¡qué angustia suspirando! sofocante incertidumbre. Se me partía la vida, colapsaba mi futuro, pese a que lo más natural, dada tu belleza, no sólo externa sino sobre todo interior, que lo normal es  que tuvieras novio.

¡Qué cruel soy! Sólo pensando en mí mismo. No puedo evitarlo, Dios nos ha hecho así. Intentaré disfrutar de este sufrimiento.

Tu amigo sin embargo.

Ignacio
lunes, 16 de diciembre de 2013 | By: Abril

Juega conmigo


No me dejas mirarte, pero busco tus resquicios más imprudentes para observar tu boca, aquella que ayer me besó, y no fue en vano, pues una fuerza voraz la poseyó y no pude evitar caer en el exilio de la cordura
Nos conocimos de muchas maneras esa noche, inspeccionamos cada centímetro de nuestra piel tocando con los dedos palabras sinceras pero carentes de sentido
Pues dime, ¿cómo vamos a hacerlo?
Tienes que irte, ambos lo sabemos, aunque la sola idea de no volver a oler tu pelo mientras dibujo caracolas con él, me marchita
Deja atrás la obligación y la rectitud, bésame y que no haya nada más

Fuente: http://memoriasdeunadesconocida.megustaescribir.com/
lunes, 28 de octubre de 2013 | By: Abril

Desahogo

 
Vaya... han pasado meses desde tu partida y es tan poco lo que sé de ti... Me dices que tienes muchas cosas que hacer, que tu vida no es fácil y, bueno, no puedo hacer más que entenderte, aceptarlo, a fin de cuentas ¿que puedo reprocharte, si sólo fui tu amiga...? Nuestra historia fue de un día ¡¡UNOO!! O sea, la loca soy yo por pensar que pudo ser algo más… Y es que, con las cosas que me escribías: tus ganas de secuestrarme para estar juntos y un montón de ideas que se te ocurrían para acortar la distancia que existía; y bueno, yo…siempre riéndome de tus ocurrencias. No sé si alguna vez te sentiste lastimado por mis burlas… pero bueno, no puedo dar marcha atrás. A eso sólo puedo decirte que lamento haberme burlado, pero es que la lógica me ganaba ¿ y qué ganaba soñando con que un día vendrías y tocarías mi puerta, suponiendo que te hubieras animado a hacerlo?, ¿¿¿que iba a pasar con nosotros???
 
Vaya esa pregunta puede tener mil respuestas….y créeme me las he imaginado ¡¡TODAS!!...es increíble como la mente te lleva a sitios y lugares inimaginables; es que encontrarte fue la casualidad más linda que me pasó en aquel viaje. Nunca me hubiera imaginado hablar con alguien como tú porque -sinceramente- esa noche mire a tu amigo, ja,ja,ja...(y creo que ahora ya no es tu amigo). Espero no estar metida en ese embrollo…En fin, sííí´,  lo miré a él primero, pero luego nos presentaron y quedé contigo. Sé que te dije que no recuerdo nada de esa noche, pero es mentira…lo recuerdo todo. Me río bastante cuando recuerdo que me recitabas el poema de Borges ¨Instantes¨, ¡Que VIVA EL INSTANTE! Pero aún había algo en mí que no llegaba a creerte, hasta el día antes de mi partida que, para mí, es el día que cuenta porque fue donde llegué a conocerte y las dudas fueron desapareciendo. Te mostraste como todo un caballero: protector, cariñoso, cortés, intelectual, ¡y vaya que lo eres! No por nada los kilómetros que nos separan aumentaron! En fin, llegué del viaje a mi casa y me dije que no podía enamorarme y estaba tan convencida que lo lograría... porque muchas veces he logrado contenerme. Pero siempre hay una primera vez...
 
Esperaba entusiasmada que te conectaras para escribirte, aunque casi siempre esperaba que el que escribiese primero fueras tú, ja,ja,ja... Es ese orgullo mío, que no me deja hasta ahora…y así continuó la historia donde me decías que no habías tenido amigas de mi genero nunca pero que yo empezaba a serlo y que era muy especial para ti; que te impulse a hacer cosas que jamás hubieras hecho y que te gustaría estar a mi lado. Y yo ¡¡NUNCA TE DIJE NADA!!... Nunca te dije lo que sentía. Nunca te dije que comenzaste a rondar en mis pensamientos, que llegué a extrañarte, que también me gustaría que estuvieras a mi lado!...En fin, ¡maldito orgullo!... por creerme poderosa y sentirte en mis manos. Te perdí y lo más doloroso es que creo que nunca te tuve, a fin de cuentas.
 
Luego llegó la noticia…te mudabas más lejos de mí y de eso ya hace tiempo…la ciudad era más grande, te encantaba el paisaje y bueno no sé nada más de ti, sólo eso…Heriste mi orgullo porque pensé que me extrañarías más, pero todo indica lo contrario: ya no me escribes... ya ¡nada!...y yo me quedé con tantas palabras en mi boca, que a veces me atraganto. Ahora entiendo por qué dicen que el odio duele menos que el olvido y es verdad, quisiera que me odiases por mi cobardía, en vez de sentir tu olvido.
 
He tratado de escribirte tantas veces, pero me detengo y ahí está de nuevo mi gran compañero: mi orgullo, que no me deja mandarte ninguna letra, ni un emoticón, ni nada...Tal vez piensas que yo te olvidé primero, nunca lo sabré... Pero si algún día lees esto, entenderás qué pasó conmigo y bueno, lo que pasó contigo quizás no lo sepa nunca, por eso el motivo de la carta, que es prácticamente un vomito verbal que me estaba matando internamente.
 
Ahora me despido, te deseo lo mejor, sé feliz, ríe, llora, ama y ¡¡vive!! Quizás algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse y me gustaría verte así.
 
Un beso y un abrazo…
 
Adiós.
 
(Anónimo)
domingo, 20 de octubre de 2013 | By: Abril

Cuántas veces...



 
Cuántas veces escribí y borré... con tal de no decir nada que te dañe...
cuántas veces pienso en lo que digo antes de decirlo...
cuántas veces he llorado por ti...
 
Cuántas veces siento que muero...
cuántas veces siento que me matas...
cuántas veces se me ha partido el corazón...
cuántas veces trato de volver a pegar los pedazos ...
cuántas veces he caído y me he levantado...
cuántas veces he creído lo que dices y cuántas veces más he visto que todo se viene abajo...
 
Cuántas veces me convenzo de que nada cambiarás...
cuántas veces quiero volver a confiar en ti...
cuántas veces me he esforzado por que tú estés bien...
cuántas veces he sentido tu desprecio a mis esfuerzos...
cuántas veces me he sentido presionada...
cuántas veces siento que ya no me quieres...
cuántas veces siento que ya no te importo...
 
Cuántas veces he odiado tu orgullo y cuántas veces más he querido sentir que todo va a estar bien...
cuántas veces he querido sentir tu amor y cuántas veces lo único que siento es dolor...
cuántas veces me he odiado por amarte así...
cuántas veces me he mentido a mí misma, creyendo que no me has lastimado...
cuántas veces he olvidado todo por querer empezar de nuevo y cuántas veces me detienes...
 
Y sin embargo sigo aquí, como la tonta más grande del mundo... todo porque te amo más que a mí misma, más que a nada y más que a nadie...
 
Supongo que habrá más veces por delante, sólo espero no morir en el camino. Sigo aquí con todo esto, en silencio para evitar que tú sientas dolor. Y así seguirá, hasta que entiendas y veas todo lo que me está causando tus errores. Hasta que veas cuántas heridas tengo. Entonces, probablemente entiendas que es algo injusto. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Y si lo es, ten por seguro que aqui seguire amándote, como lo hice desde el principio..

M.V
viernes, 9 de agosto de 2013 | By: Abril

Contrólate muchacho

 
 
Te escribo esta carta como lo haría un hombre a punto de perderlo todo.

Ya que el invierno se ha quedo sin luna y el verano ha dejado al mar perderse dentro de ese cielo gris, que abunda en nuestra ciudad. Ojalá nuestros pasos fueran invisibles, para que así la vida se olvidase de nosotros y el aire no estuviera lleno de palabras en carne viva. No sé si en mi otra vida, finalmente, encontraré un punto de partida para descubrir que los sentimientos no sólo se comen, sino que también pueden florecer hacia atrás sin dominar al mundo.

Hoy todo es igual en esta ciudad: los carros van despacio y las personas corren, como si hubiera una venta de almas a medio precio. La tv ya no es la misma caja boba de siempre; ahora se ha democratizado y sólo habla con el pulgar en alto, y que ya no puede decir nada más de la radio, porque la música ya es mayor de edad. No es que todo esté perdido. Sólo que dentro estas cuatros paredes, el mundo se divide en pequeñas esquirlas que van saltando hacia mis venas bañadas en silencio.

Ahora mi sangre está llena de sonrisas inigualables y mis ojos son autónomos; pueden ir y vivir donde sea. Sin embargo, mi cuerpo aún depende de todo. Se comporta como un niño, preguntando dónde está su familia o por qué no le dieron aquel dulce que le prometieron después del almuerzo. Todo es fuego que algún día disfrute. Finalmente me fui alejando de cada cosa importante de mi vida, y sobretodo, me alejo de manera infinita de mi propia mente.

Dicen que los recuerdos pueden ser buenos o malos, sin embargo, yo los tengo neutros. No tengo ni izquierda ni derecha, ni norte ni sur. Estoy en medio de todo, caminando hacia la capital "de la nada", en el país del "nunca sabré".

Esta será tal vez mi última canción. Diré, esta será tal vez mi última carta, porque el día lunes se llevarán mis manos, me amarrarán a una nube y la ajustarán sin preguntarme. Pasará el tiempo y me quedaré navegando dentro de ese mar acolchonado, sin ese cielo gris.

Yo te escribí esta carta sabiendo que iba a perderlo todo en algún momento, pero lo que nunca he perdido es esa sonrisa tuya, que pedalea en mi corazón calato.

Todos los domingos son días de Visita. Si puedes tráeme unas manzanas y mandarinas a crispadas.

(Mostro Joao Kolera, del Blog: Cartas de una mostra)

domingo, 23 de junio de 2013 | By: Abril

Por si regresas...


Saliste tan deprisa esa mañana, dejaste tantas cosas importantes olvidadas...
Las fui recogiendo una a una por si un día decides regresar.
Algunas las atesore en el relicario de mi corazón.
Tome con cuidado las dos lágrimas, esas que se escaparon de tus
ojos, el día que nos fundimos en cuerpo y alma. Colgué tu
sonrisa a la entrada de la casa, con ella quiero iluminar mis días de nostalgia.
Olvidaste también tu mirada de niño sorprendido, mirando la luna, las estrellas y el rosal amarillo cuando era acariciado por mariposas multicolores.
También encontré varias piedras, esas no quise conservarlas, las lleve hasta el río y deje que se durmieran mansas.
Aún no te he contado donde encontré tus pertenencias, fue en el camino de piedra, el que custodian los álamos. Fue justo esta mañana…

Cielo nublado
un rebaño de ovejas
malvones rojos.

Amigo,es un regalo para ti.

(Shosha)
martes, 26 de febrero de 2013 | By: Abril

Cartas al lector


14/02/1968
Estimada Lectora:


Ese libro es para mí una revelación. Su autor nos recomienda leerlo sin culpa, saltando lo anodino y deteniéndose en aquello que nos deleita, de fin a principio si es preciso. Así es como entiendo la existencia, libre de la cotidianidad, de la línea que se nos impone. Me ha descubierto una intimidad, inexplorada por la juventud, que iré deshaciendo como un nudo a través de sucesivas lecturas en el tiempo, donde espero cruzarme con Usted.

Le escribo desde el rincón de la Biblioteca donde he pasado estos años de universitario, justo antes de salir al mundo para doblegarlo.

No quisiera atribuirle la imagen de las estudiantes de cuello grave que se parapetan tras los volúmenes de Tolstoi, ni la de las chicas que ojean a Onetti y disimulan junto al ventanal, soñando a contraluz con los jóvenes oficinistas del Banco.

Usted será alguien especial y elegirá el ejemplar que ahora devuelvo a su lugar alfabético, porque persigue el secreto de esa diminuta puerta entre dos mundos. Allí aguardaré, dejándole esta pequeña misiva tras el primer capítulo, que espero encuentre doblemente interesante.

14/02/1971
Estimado Lector:

Cuando me decidí por Cortázar para acompañar mis trayectos desde la Escuela de Artes y Oficios hasta el pueblo, yo era una chica sencilla, con un novio normal e ideales serenos. Simplemente miraba el mundo desde la ventanilla. No podía imaginar que el vagón, zigzagueante como la vida, me transportaría tan lejos. Ahora observo las trayectorias de dos gotas sobre el cristal, sabiendo que un leve movimiento inesperado puede unir o separar sus efímeras vidas. Pero esos senderos suyos parecen infinitos y los presiento duros como raíles. Es usted un soñador, de esos que buscan eternamente. Para mí la realidad se impone, pero devolveré el libro con la esperanza de encontrarle en la siguiente lectura.

14/02/1976
Querida Lectora:

Constato que el mundo es francamente difícil de domar, pero un hombre sin pasión no es más que una posibilidad. Esta vez he saltado los capítulos impares y me reafirmo en que la vida es tan frágil como tu reflejo en el cristal, tan aleatoria como el camino de tus gotas de lluvia. Mis andanzas me hablan de sueños libres, tan resistentes que pueden sobrevivirnos.

Te imagino etérea sobre el paisaje cambiante desde el tren y mi mente se escapa hasta esa estación donde, sin que tu ni yo lo sepamos, se encuentran y se abrazan entre el gentío tu ternura y mi destino.

Me pierdo en tus pupilas por las que discurren las ciudades hasta que te poseo. Si, nuestras bocas están llenas de peces inquietos y hay en ellas una profundidad abisal de sentimientos inexplorados, que son como esas especies desconocidas, ciegas, invertebradas, cuyo metabolismo ralentizado les perseverará durante siglos a cambio de no ver jamás la luz de la superficie.

14/02/1993
Estimado Lector:

Te has preguntado alguna vez porqué permanecemos entre las páginas. Quizá ésta sea una de esas historias que ya nadie lee. Sólo nosotros continuamos obcecados en crecer sobre un deseo contenido, como dos besos caídos desde los labios de una belleza caduca.

Hace años que no pisaba la ciudad y tengo dos hijas. Me propuse no volver a tocar esta novela, pero irremediablemente he regresado a sus profundidades, como una de esas criaturas de cara hostil que tienen sobre la frente una antena a modo de lamparita. Te busco y descubro que hace años te inventé, paseando la mirada que quise azul por los bancos de los parques de Paris, en invierno, leyendo las marcas de los besos adolescentes que quedaron allí desde antiguas primaveras. Ni yo misma, creo en este confín para enamorarse de manera insondable a través de las líneas y del tiempo. En este pasadizo que tú abriste, pero una vez más lo recorro, junto a los insectos de plata que han devorado ya mis primeras palabras, escritas cuando no sabía nada del ladrón del tiempo ni había soledad en la melancolía.

19/12/2000
Querida Lectora:

Ahora que los años nos hacen sentir menos y olvidar más, me doy cuenta de que soy yo quien se ha plegado ante los días. No sabes cuantas veces he querido preguntar tu dirección y rescatarte del reflejo en la ventanilla para hacerte carne y latido, pero eso duraría solamente una vida, destruyendo nuestra ensoñación, tal vez sofisma, pero sin embargo, eterna. Una teoría de física asegura que al entrelazar las páginas de dos libros se desarrolla una unión capaz de levantar toneladas. Al entrelazar las hojas de esta novela con nuestra vida hemos generado una fuerza infinita.

14/12/2017
Estimado Lector:

Nuestro vínculo se destruirá mañana cuando cierren la biblioteca por obsoleta. Ahora, las palabras viajan como la luz, se habla con los pulgares y los besos son ridículas caritas amarillas y uniformes.

Pensaba robar lo único que he poseído de ti, esconderlo en el cajón, donde guardo los primeros dientes de mis hijas y el reloj parado del hombre tangible que compartió mi vida. Pero lo devolveré a su estante para que desaparezca junto a los poetas y librepensadores. No creo que nadie lo lea nunca, pero todos deberían saber que existió.

Ahora, cuando la tapa está a punto de romperse, por fin te comprendo y sí, quiero ser la chica del tren que sueña con el joven de mirada azul, para siempre.

14/02/2123
Estimada Cibernauta:

No me conoces, soy estudiante y mi sueño es doblegar el mundo. Buscando datos para mi trabajo sobre un escritor sudamericano del siglo veinte, me aventuré a consultar la Base Internacional de Libros Antiguos, dando con este ejemplar de Rayuela. Por lo visto, al cerrar una vieja biblioteca Argentina, fue vendido en varios rastrillos y acabó milagrosamente escaneado en el año 2087 en la Bibliothèque Virtuelle de Paris.

Tanto por su calidad literaria, como por la cantidad y variedad de historias que reflejan las casi trescientas cartas manuscritas en él encontradas, este libro es para mí una revelación?

(Laura Cabedo)

Nota: Carta finalista de la XII Edición del certamen de cartas de amor Antonio Villalba, organizado por la Escuela de Escritores.