Mostrando entradas con la etiqueta Despedidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Despedidas. Mostrar todas las entradas
miércoles, 20 de noviembre de 2019 | By: Magdala

Café para llevar, por favor



Ya hace tiempo de lo del café aquel que nos íbamos a tomar un día de estos para recordar con nostalgia los viejos tiempos. Aquel café nunca llegó y yo estuve esperando tu señal como una tonta, sentada en la parada de las oportunidades, a la cola de tu memoria confiando en que un día cualquiera me echaras de menos y regresaras con una especie de huevera, de esas que lleva la gente en las pelis de invierno por las calles de Nueva York, antes de empezar a trabajar, con dos o tres cafés de Starbucks para repartir por media oficina, haciendo equilibrios entre otra gente que pasea perros ajenos o monta en bicicleta por la Quinta Avenida. Me encanta esa escena que se repite en esas pelis ñoñas que veo en Navidad: cuando el protagonista entra en acción, el director cambia de plano y pide una toma de los ojos de ella cuando lo ve llegar con la huevera de los cafés calientes y amontonados en una mañana de invierno.

Esa “ella” soy yo, pero no hay huevera, ni nieve, ni cafés de Starbucks, ni gente en bicicleta. Es otoño. Llueve y tú no estás. Hoy escribo un capítulo más en mi libro de decepciones contigo. No es que duela mucho, ya no, lo malo es que me estoy acostumbrando a estos dolores pequeños, que se clavan como diminutos alfileres en  mis ganas de compartir cosas contigo. 

Es tu forma de decirme que esto se ha acabado definitivamente, que ya no sientes nada. Empiezo a dudar de si fue o no un espejismo aquello que vivimos y que no tiene nombre, pero que parecía tan, tan real...  

Sé que un día, cuando te sientas solo entre tanta gente, volverás a mí. No habrá cafés, ni nieve, ni paseadores de perros, ni amantes de la bicicleta…solo estaremos tú y yo y será un soleado día del sur, probablemente de primavera. Tú acudirás al lugar de siempre para pedirme perdón a tu manera, pero ya será tarde. En mi lugar encontrarás una nota donde leerás… “No hagas planes para el resto de tu vida, ahora te toca a ti esperarme. Lo siento querido; ahí  te quedas” .

(N.R.H.)

martes, 9 de enero de 2018 | By: Abril

Querido tú

 Resultado de imagen de chica caminando de espaldas


Querido tú, que estarás leyendo esto,

Esta no es una reflexión cualquiera, ni una página en blanco cubierta de tinta que luego esté dispuesta a borrar. Se trata de, tal vez, una de las mayores puestas en escena que haya interpretado o, si prefieres llamarlo así, la melodía de mi sinceridad hecha canción.
Te eché de menos, sí, una parte de mi invierno siempre lo hizo, como el otoño le enseñó a hacerlo y como evito que toda secuencia de mi primavera lo aprenda a hacer en un futuro. Y a decir verdad, aunque no me haya topado con estación que no lo haga, sé que es mi propio temporal el que enseñará al resto los pasos a seguir por más que éstos se prolonguen demasiado, y puede que sea éste el motivo por el que desde entonces le tengo un poco más de tirria a las agujas y a su tiempo, porque se alejó contigo la magia de su pasión por volar. Pero ya no, ya vuelvo a sentir que continúan creciendo mis alas.
Mis amigos ya no me preguntan por ti y a mí ya no me cuesta reconocer que mi piel llevó durante un buen tiempo tu nombre, que en la geografía de mis párpados pesaste lo suficiente como para no dejarme dormir muchas más noches de las que yo quise.
Fuimos un pedazo de guerra sumergido en paz, el coraje y la ternura amando al mismo tiempo, coincidiendo en aquel párrafo donde nos regalaban todas las páginas que quisiéramos llenar. Y lo hicimos, escribimos las que nos pertenecían, pintando con vida nuestros cuerpos como si de exprimir a un corazón se tratara. Y, aunque ya no sea éste el caso, ambos formaremos parte de la historia del otro, y yo siempre me quedaré con eso.
Tan sólo decirte que espero que las estaciones de las que fuimos protagonistas juntos cuenten las sonrisas que nos dimos, que con el tiempo olvides el frío que cuando te falté sentiste y que ese escalofrío ya no me erice a mí la piel, que no te arrepientas de haber venido a buscarme y que nunca duela cuando pienses en mi nombre y en el tiempo que le fuiste fiel; y viceversa.
Que siempre andemos felices, aunque sea en distintos caminos y al lado de otros pies.

(Melanie De La Peña López)

Te quiero en forma de adiós

Resultado de imagen de chica caminando de espaldas



Decirte que te vayas es un atentado suicida y, al mismo tiempo, una forma corta y concreta de definir el verbo querer.
Quizás pienses que mis pasos se alejan de tus pisadas por miedo a enfrentarme al abismo que hay entre tus párpados y los míos, pero ten la pequeña certeza de que si fuese por ese motivo me tiraría al vacío una y otra vez cuál kamikaze, con los ojos abiertos para disfrutar del paisaje.
Lo cierto es que no me asusta cómo sea el huracán si su ojo coincide con los tuyos, pero, aunque me sobren motivos por los que estar aquí, bajar la guardia y permitirme ser feliz junto a ti, solo existe una razón para huir lejos aun sabiendo que ya nunca volverás y nunca más seré feliz, y aun así esa única razón pesa tanto que me tengo que ir.
Tú no lo entiendes y a decir verdad yo tampoco quiero entenderlo, pero en el fondo, alguna parte de mí, sabe con total certeza que solo soy la mecha de una bomba que te hará mil pedazos en algún momento así porque sí, sin yo poder controlarlo. Así que no me pidas que vuelva que ya es demasiado difícil correr sin girarme incontables veces para intentar apaciguar ese glaciar derretido en tus ojos y no salir al encuentro de tus labios.
Espero que algún día sonrías al escuchar mi nombre y seas capaz de entender que esto nunca fue fácil para ninguno de los dos, tú viste desaparecer a aquel quién querías y yo di la espalda a la persona con la que quería pasar el resto de mis días.
Nunca me fui del todo, siempre estuve a la vuelta de la esquina, te he visto pasar con alguno otro más, pero conozco tu mirada. Ninguno de ellos veía en tu mirada la brecha para tratar de curarla a tu lado sin amenazar con huir antes de que se desbordase. Nadie supo entender que existen palabras llenas de silencios y silencios llenos de palabras, pero que por más que sellen tu boca, tu mirada cuenta cada una de tus historias.
Es difícil comprender tanto a alguien y quererla sabiendo que para mantenerla a salvo tienes que evitar tocar la yema de sus dedos, porque existen personas a las que echas de menos hasta cuando cierras los ojos aun sabiendo que al abrirlos ahí van a estar y yo quería ser esa persona para ti, porque es bonito construir un imperio y que cuando esa persona decida tocarte que se tambalee, pero nunca se destruya. A mi vida le sobran motivos para ser feliz pero todos se reducen a ti.
Dinamita, eso es lo que soy, así que siento tambalearme, pero prefiero ser añicos que me construyas y derrumbarte a ti.

(Estela Martínez)
lunes, 16 de octubre de 2017 | By: Abril

Dicen que murió mi padre. Yo sólo sé que estuvo vivo

  



Hoy murió mi padre.
A medio mundo de distancia, en este costado de mí donde se pudre todo lo que no le dije.
Cuando yo era un nene, esperaba que él fuera un superhéroe.
Y no supe ver que lo era, que lo siguió siendo cada día de esos 86 años que se acabaron anoche, aunque todos esperábamos a pie de página ese "te be continued" al que tanto nos acostumbró.
Deja detrás una familia frondosa, en la que su huella permanecerá, no como signo de propiedad, si no como las marcas del amor, invisibles y evidentes.
La última vez que lo vi en persona, hace unos meses, acababa de salir, casi intacto como casi siempre, de uno de esos valses que bailaba con la muerte.
Me fui sabiendo que una noche él no podría parar de bailar antes del final del disco.
La muerte también lo sabía, pero volvía desde hacía años a pedirle un baile más, a dejarlo ir para que regresara otra noche a decirle al oído esas cosas que les dicen los poetas a la muerte.
Al otro lado del mundo, un certificado médico dice que el baile de mi viejo se acabó.
Los certificados no tienen ni puta idea, son todo lo contrario de un poema.
Te quiero, viejo.
Te quise siempre, como eras.
Te lo dije poco.
Porque vos sabías que yo sabía que sabías.
Y en ese juego de palabras me perdí un montón de abrazos.
Aprendí a no extrañarte para que esta distancia de medio mundo no me hiciera daño cuando este momento llegara.
Ahora tengo que aprender a extrañarte cada uno
de los días que me queden.
Nunca te dediqué un libro en particular, porque te los dedicaba todos.
Me hice escritor para cumplir tu sueño, en lugar de ayudarte a  cumplirlo.
Ahora no puedo dejar de serlo.
No puedo ordenar a mis palabras que dejen de llorar.
Soy tu sombra.
Antes de irte, dejaste el sol encendido, para volverme nítido.
Y aquí sigo, mirando al sol a los ojos, como si fuera ese Dios en el que creías, esperando una explicación que no podría darme aunque existiera.
Te llamabas Lázaro, por eso cada vez que te morías volvías a nacer.
A lo mejor esta vez alguien escribió mal tu nombre, ignorando que las palabras son la vida.
Me quedo acá, más vivo que nunca, porque se reparte entre todos los tuyos esa vida que te salía por los cuatro costados.
Más vivo.
Más solo.
Chau,viejo.
Nos vemos en los espejos

(Carlos Salem, del blog.)


sábado, 7 de octubre de 2017 | By: Abril

Nunca quise marcharme, pero tampoco me diste motivos para quedarme


Me obligaste a aprender a nunca más volver. Yo no quería irme, pero no tenía motivos para quedarme. Bueno sí, tenía uno: lo bonita que podía haber sido nuestra historia.
Te tenía a ti pero ya solo podía conjugarte en pasado.
No te imaginas lo pronto que se hace demasiado tarde.
Sin embargo, sí que tenía cientos de motivos para marcharme. Y es que pudiendo evitarme momentos de sufrimiento, de llanto y de espera, no lo hiciste. Entonces recordé que las noches que pasaba mirando nuestro reloj eran mi fuerza para despedirme.
Cuando decidí marcharme y no volver me sentí como en aquella historia en la que el príncipe espera a la princesa durante 365 días y la última noche se va. Hay momentos en los que te das cuenta de que el amor se construye evitando sufrimientos innecesarios.
A veces ocurren estas cosas, de repente decides dejar de negar la evidencia de que algo va mal e intentas irte, aunque no sabes hacerlo y te sientes ridículo al correr en otra dirección.
Vas en contra de la marea. No te quieres conformar. Y es que te has percatado de que tu corazón, ese que bombea sangre a todo tu cuerpo, está riñendo con tu mente y con tu cerebro.
Quizás nuestra relación se enfermó, o quizás ya nació enferma. Lo que sé es que creer en el amor eterno es creer en un mito que nos despedaza el corazón. La eternidad solo existe en los momentos que nos demuestran que todo merece la pena.

Se trata de cambiar de pensamiento, de no creer ciegamente en los cuentos de hadas, en tomar conciencia de que valemos mucho más que las migajas de un amor que nos destruye. No hay nada incuestionable ni nada inquebrantable, no hay nada que sea tan inmenso que vaya más allá de nosotros mismos.

Tenemos la manía de encerrarnos en círculos viciosos, de no salirnos de los patrones establecidos, de crear un mundo paralelo en el que podemos ir con los ojos vendados.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido…

De todas maneras, GRACIAS. Gracias porque me he dado cuenta de que nadie se enamora por elección, sino por casualidad. Nadie se queda enamorado por casualidad, sino porque trabaja por ello. Y nadie se desenamora por casualidad, sino por elección.

También te agradezco que me hicieses entender que mi dignidad está por encima de cualquier ruego y que vale la pena decir adiós cuando sobran los motivos.

Ni siquiera sabía que podía permitirme dar un giro de 180º a mi vida y librarme de ti. Ahora que conseguí aceptarlo y no enfadarme con el amor, tengo que pelear por superarlo, por entender que el amor también puede ser miserable y que podían empujarme contra el suelo.

Te agradezco que un día decidieras que no merecía la pena seguir mitigando mi dolor. Te agradezco que me dejaras las noches en vela llorando y esperando una respuesta. Te agradezco que hubiera vacíos tan repletos de angustia que me hiciesen pensar que no vale la pena tener algo por lo que no se pelea.

Solo está derrotado aquel que deja de sentir y de soñar…Y yo ahora estoy en plena efervescencia. Aunque aún temo mis propias emociones, conservo la capacidad de mitigar mi dolor, de llorar y de dedicarme tiempo a mí misma.

Porque el primer amor que merecerá la pena será aquel que merezca la alegría. Y tú y yo no estábamos destinados a entender que el único sentido de la vida tenía que ser el que nosotros quisiéramos darle.

PD: Tu pasado envenenó nuestro presente y ahora que estás intentándolo nuevamente, aunque pareciera no tener futuro, buena suerte.

(Del blog: Rincón del Tíbet)
domingo, 15 de enero de 2017 | By: Abril

Tu carta



Hace ya varías horas que ha anochecido y no hará mucho tiempo desde que yo creía que el sol no iba a volver a salir de nuevo mañana, pero mira, parece que no lo hará. Para esto Benedetti, Neruda y Bécquer inventaron la manera de asfixiar palabras, para recobrar el aliento de unos versos que lloraban sangre cuando ellos en realidad querían llorar tinta.
Y mírame a mi, que hace unos días escribía cómo era la comisura de tus labios y ahora me tienes escribiéndolo en una carta de despedida, aunque ya no se si es para esos ojos tuyos o para todos esos momentos que no habremos vivido. Que hoy era día para besarte y hoy iban a ser todos los días. Estas carta quiere decirte que todos los días me ponía mis mejores galas y mi mejor sonrisa para intentar conquistarte y que incluso cambié de corte de pelo porque algo me decía que te iba a gustar más. También, que cuando escuchaba tu nombre siempre una pequeña risa me hilaba la garganta y no podía evitar que mis ojos adquirieran un brillo especial.
Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero también esta la cara de la otra moneda en esta historia que dicta que yo siempre supe lo especial que eras cuando ni siquiera te tuve. Aunque si es cuestión de confesar, he de reconocer que siempre he sabido que estoy hecha para esta sola, con ninguna compañía que no sean los desgarrados versos de Carlos Salem que me recuerdan lo jodida que puedo llegar a estar a veces.
El final de esta carta te quiere dar las gracias porque al fin y al cabo has sido una de mis mejores inspiraciones que he tenido, ojalá otros muchos puedan recitarles todas las palabras que hablan de ti en mis escritos, y que su historia tenga un final inolvidable.

(Loreto Sesma)
viernes, 9 de diciembre de 2016 | By: Abril

París bajo la lluvia

 
 Imagen relacionada
Hay un enchufe en la habitación que uso como biblioteca que está roto, y no es por casualidad. Me siento culpable. Yo he sido la causante de semejante estropicio por mi afán de colocar justo en la pared donde está el enchufe un par de cuadros a juego donde se ven dos escenas diferentes de una pareja en un café de París. Los cuadros están situados en una línea recta - o no tanto- entre la pared y la única ventana que da a la calle. Cuando vives en un piso alto, cualquier resquicio de aire se convierte en un pequeño tornado que arrasa a su paso todo lo que encuentra. Ni que decir tiene que al no pesar apenas nada, la escasa brisa que entra desplaza como si fueran un par de plumas los dos cuadros, haciendo que se suiciden una vez tras otra contra el malogrado enchufe de pared. En uno de los cuadros la pareja camina a unos metros del café, dejando atrás sobre la mesa dos copas medio vacías y una botella de vino, y en la imagen, vista a través del cristal de la cafetería, caminan de espaldas al cuadro alejándose del cristal en el que se lee el nombre del local en sentido inverso. En el otro cuadro, el que se desprende constantemente de la pared y se precipita sobre el enchufe hecho trizas, la pareja se susurra algo al oído en un acto de complicidad que sólo ellos comparten. En ambas escenas está lloviendo.
 
Me recuerda un poco a ti y a mí, cuando quedábamos en aquella cafetería donde a menudo compartíamos complicidad y café en alguna que otra sobremesa. Al igual que lo nuestro ya es historia, el cuadro intenta lanzarse una y otra vez desde el metro ochenta que lo separa del suelo, como si la suerte, el azar o la brisa intentaran hacer que me desprenda de los recuerdos que convirtieron aquel “¿y si lo intentamos…?” en un “nosotros”.
 
El cuadro de la pareja compartiendo susurros en un café de París se ha caído mil veces y otras tantas lo he vuelto a colocar en su sitio desafiando con mi testarudez el paso del tiempo, el clima del sitio en el que sobrevivo sin ti y chorrocientas leyes físicas con tal de tenerte aún a mi lado. Pero aunque siga sobreestimando el poder de los cuelga-fácil de mis cuadros e ignorando las leyes de Newton, tú ya no estás y eso duele en mi enchufe cardíaco, sin mencionar a mi interruptor mental que no quiere apagarte. Sin embargo sé que no hay remedio. Que tengo que pasar página. Que tengo que aprender que ya no hay vuelta atrás, que te has ido sí, que te has ido y esta vez es para siempre…  
Cualquier día abro la ventana y dejo entrar el tornado completo o, en un arrebato, lanzo al vacío los cuadros que tú y yo ya nunca protagonizaremos ni en París ni en ningún sitio… hasta entonces, no me resigno y cada vez que se cae, en un ritual en tu nombre y por las cenizas de lo que fuimos, vuelvo a colgar el cuadro y pienso… "qué bonito fue aquel tiempo en el que tú y yo mirábamos París bajo la misma lluvia".    
 
(N.H.R)
jueves, 1 de diciembre de 2016 | By: Abril

Carta inconclusa


Si estás leyendo esta carta, significa que lo nuestro ha llegado a su fin. No es una simple carta, sino la confesión que te debo por todas aquellas veces que respondí con largos silencios a todos tus “Te quiero”.  
Me pregunto, ¿por qué sigues ahí doliéndome tanto? No puedo seguir, sabiendo que ya no estás. Que un nosotros dejó hace un tiempo paso a un tú y a un yo sin compromisos.
Estás pero no. Intento olvidarte, pero tampoco. Mentí y dije que sí, que tus palabras eran un alivio después de tanto dolor, pero el dolor más amargo ha llegado después, cuando tocaba hacer limpieza de cajones y aparecieron tus recuerdos en no sé qué parte de mi memoria, para convertirme en una criatura sin alma y sin vida.  
Saber que existes y que ya no puedo tocarte, me mata lentamente. No sé cuándo comenzaron tus remordimientos y dejamos de hablar el mismo idioma, tú y yo que éramos la prueba viva de que las almas gemelas existen, del tal para cual, de que el amor verdadero es real y es capaz de superar todos los contratiempos.
Me muevo por inercia, pero me sigo muriendo por ti, por tocarte, por rozar tus labios, y no hay día ni noche que no regreses a mi cabeza, pero jamás a mi cuerpo, que te echa tanto de menos…. No sé cómo aprender a vivir sin ti. No tengo con quién compartirlo, a quien contarle mi pena y no puedo hacer otra cosa que malvivir con la tristeza de saber que ya no, y sin ti…yo no.
(N.H.R.)
viernes, 20 de mayo de 2016 | By: Abril

Siempre estaré con vosotros



Heather McManamy falleció a los 36 años, pero dejó escritas cartas para sus seres queridos. Esta es una de ellas... la publica su marido, Jeff.

"Hello all,

 I am posting this on behalf of the love of my life. These are her words. Much love to all."
- Jeff McManamy


So…I have some good news and some bad news. The bad news is, apparently, I’m dead. Good news, if you’re reading this, is that you are most definitely not (unless they have wifi in the afterlife). Yes, this sucks. It sucks beyond words, but I’m just so damn glad I lived a life so full of love, joy and amazing friends. I am lucky to honestly say that I have zer...o regrets and I spent every ounce of energy I had living life to the fullest. I love you all and thank you for this awesome life.
Whatever religion brings you comfort, I am happy that you have that. However, respect that we are not religious. Please, please, please do not tell Brianna that I am in heaven. In her mind, that means that I chose to be somewhere else and left her. In reality, I did everything I could to be here with her, as there is nowhere, NOWHERE, I would rather be than with her and Jeff. Please don’t confuse her and let her think for one second that is not true. Because, I am not in heaven. I’m here. But no longer in the crappy body that turned against me. My energy, my love, my laughter, those incredible memories, it’s all here with you. Please don’t think of me with pity or sadness. Smile, knowing that we had a blast together and that time was AMAZING. I fucking hate making people sad. More than anything, I love making people laugh and smile, so please, rather than dwelling on the tragic Terms of Endearment end of my story, laugh at the memories we made and the fun we had. Please tell Brianna stories, so she knows how much I love her and how proud of her I will always be (and make me sound waaay cooler than I am). Because I love nothing more than being her mommy. Nothing. Every moment with her was a happiness I couldn’t even imagine until she came crashing into our world.
And don’t say I lost to cancer. Because cancer may have taken almost everything from me, but it never took my love or my hope or my joy. It wasn’t a “battle” it was just life, which is often brutally random and unfair, and that’s simply how it goes sometimes. I didn’t lose, dammit. The way I lived for years with cancer is something I consider a pretty big victory. Please remember that.
Most importantly, I was unbelievably lucky to spend over a decade with the love of my life and my best friend, Jeff. True love and soulmates do exist. Every day was full of hilarity and love with Jeff by my side. He is genuinely the best husband in the universe. Through all my cancer crap, he never wavered when so many people would want to run. Even on the worst days you could imagine, we found a way to laugh together. I love him more than life itself and I truly believe that a love like that is so special it will live forever. Time is the most precious thing in this world and to have shared my life for so long with Jeff is something I am incredibly grateful for. I love you, Jeff. I believe that the awesomeness that is Brianna is our love brought to life, which is pretty beautiful. It absolutely breaks my heart to have to say goodbye. If it’s half as sad for you as it is for me, it breaks my heart over again because the last thing I ever want to do is make you sad. I hope that with time, you can think of me and smile and laugh, because, holy shit did we have a breathtaking life. Go google Physicist’s Eulogy and know that it is a scientific fact I will always be with you both in some way. I know that if you just stop and look hard enough, I’ll be with there (in as non-creepy a way possible). You’re my world and I loved every second we had together more than words.
Friends, I love you all and thank you for the most wonderfully awe-inspiring life. And thank you to all of my amazing doctors and nurses who have taken such incredible care of me. I don’t doubt that my team gave me every possible good day that they could. From the bottom of my heart, I wish all my friends long, healthy lives and I hope you can experience the same appreciation for the gift of each day that I did. If you go to my funeral, please run up a bar tab that would make me proud. Heck, blast “Keg on My Coffin” and dance on the bar for me (because there had better be a dance party at some point). Celebrate the beauty of life with a kickass party because you know that’s what I want and I believe that in a weird way, I will find a way to be there too (you know how much I hate missing out on fun). I look forward to haunting each one of you, so this isn’t so much a goodbye as it is see you later Please do me a favor and take a few minutes each day to acknowledge the fragile adventure that is this crazy life. Don’t ever forget: every day matters."


(Heather McManamy)




Bueno...tengo buenas noticias y malas noticias. La mala noticia, al parecer, es que estoy muerta. La buena, si estás leyendo esto es que definitivamente tú no lo estás (a menos que haya wifi en el más allá). Sí, esto apesta. Esto es asqueroso más allá de las palabras, pero estoy tan malditamente contenta de haber vivido una vida llena de amor, alegría y amigos increíbles. Tengo la suerte de poder decir honestamente que no tengo ningún remordimiento y que gasté cada segundo de mi energía. He vivido una vida plena. Los amo a todos y gracias por esta increíble vida.

Sea cual sea la religión que te trae consuelo, estoy feliz de que la tengas. Sin embargo, respeto a todos aquellos que no son religiosos. Por favor, por favor, por favor, no le digáis a Brianna que estoy en el cielo. En su cabeza eso significa que yo elegí estar en otro lugar y la abandoné. En realidad hice todo lo posible para estar aquí con ella ya que no hay ningún lugar en el mundo, NINGUNO, en que yo deseara estar que fuese a su lado y al lado de Jeff. Por favor, no la confundáis y le hagáis saber por un segundo que es cierto porque yo estoy en el cielo. Estoy aquí, más no mi cochambroso cuerpo que se volvió en mi contra. Mi energía, mi amor, mi risa, esos recuerdos increíbles, todos, están aquí con vosotros. Por favor, no penséis en mi con lástima o tristeza. Sonreíd sabiendo que el tiempo que pasamos juntos fue INCREÍBLE.
Odio con toda mi alma poner tristes a las personas. Más que nada en el mundo me encanta hacer reír y sonreír a la gente, así que, por favor, en lugar de quedaros en lo trágico de mi historia, reíros y compartid las memoras que hicimos y con las que nos divertimos. Por favor, contadle a Brianna historias para que ella sepa lo mucho que la quise y lo orgullosa que estaba y que siempre estaré de ella (y haced que parezca que era más guay de lo que en realidad era). No había cosa que me gustara más que ser mamá (nada). Cada momento con ella era una felicidad que jamás pude imaginar hasta que ella llegó a nuestro mundo.
Y no digo que perdí la batalla contra el cáncer, dado que el cáncer puede que se haya llevado casi todo de mí, pero jamás se llevó el amor, la esperanza o la alegría que tenía. No fue una "batalla", fue simplemente la vida que azarosamente es injusta y eso es lo que simplemente pasa a veces. No perdí, jolines. La manera en que viví durante años con cáncer es algo que considero una gran victoria. Por favor, recordad eso.
Y lo más importante de todo, he tenido la increíble suerte de pasar más de una década con el amor de mi vida y mi mejor amigo, Jeff. El verdadero amor y las almas gemelas existen. Cada día me sentía llena de amor y alegría con Jeff a mi lado. Él es realmente el mejor marido del universo. A pesar de toda esta mierda del cáncer, él nunca titubeó cuando mucha gente quiso salir corriendo. Incluso en los peores días que os podáis imaginar, hemos encontrado la manera de reírnos juntos. Lo amo más que a mi vida misma y, realmente, creo que un amor como este es tan especial que vivirá para siempre. El tiempo es lo más valioso en este mundo y haber compartido mi vida durante tanto tiempo con Jeff es algo de lo que me siento muy agradecida. Te quiero, Jeff. Creo que lo más impresionante es que Brianna es nuestro amor traído a la vida, lo cual es precioso. Me rompe el corazón tener que decir adiós. Si esto os hace sentir triste tanto como a mi, me vuelve a romper el corazón tener que decir adiós. Si esto os hace sentir triste tanto como a mi, me vuelve a romper el corazón porque la última cosa que quiero es haceros sentir tristes. Espero que con el tiempo, podáis pensar en mi reír y sonreír porque, jolín, tuvimos una vida impresionante. Si vais a la página de Google Physicist's Eulogy, sabréis que es un hecho científico que siempre estaré con vosotros en alguna parte del camino. Sé que si os detenéis y miráis, estaré allí (en la manera menos espeluznante posible). Sois mi mundo y me encantó cada segundo que pasamos juntos, tanto que no lo puedo expresar con palabras.
Amigos, os quiero a todos y gracias por la vida tan maravillosamente inspiradora y genial que he tenido. Y gracias a todos mis increíbles doctores y enfermeras que se han tomado tantas molestias en cuidar de mí. No dudo de que mi equipo hizo todo lo que estaba en su mano.Desde lo más profundo de mi corazón os deseo a todos mis amigos largas y saludables vidas y que podáis experimentar el mismo aprecio por el regalo de cada día. Si vais a mi funeral, abrid una cuenta en el bar y bailad porque me hará sentir orgullosa. Celebrad la belleza de la vida con una súper fiesta porque sabéis que es lo que quiero y, aunque suene extraño, encontraré la manera de estar ahí también (ya sabéis que odio perderme algo divertido). Espero volverme a encontrar con cada uno de vosotros algún día, así que esto no es tanto un adiós, sino un hasta luego. Por favor, hacedme un favor y tomad algunos minutos cada día para reconocer lo frágil que es la aventura de vivir. Y no lo olvides nunca: cada día cuenta"

miércoles, 30 de marzo de 2016 | By: Abril

Aló?

 
Hola, ya no amor de mi vida:
 
Sólo te saludaba para despedirme y agradecerte por todo este tiempo de duro crecimiento emocional...
Sí... sí. Mi vida ahora será más plena, más cuidada y tendré más tranquilidad en el alma, aunque tenga menos lugares a dónde ir, menos canciones que escuchar, y menos fotos que tomar.
 
Qué extrañaré?... Pues... las malas noches que pasaba mirando tu rostro dormir, tus abrazos repentinos a mitad de un mal sueño, tus manos jabonosas en mi espalda, la frescura de tu semi-desnudez paseando por toda mi casa, los besos que me pedías y que me robabas, las veces que prefería tu piel a mis pasatiempos
o incluso mi trabajo. 
Qué más?... Extrañaré hacer caminatas largas a altas horas de la noche sólo para complacer tus antojos... (Risas) Sí, eso también, de hecho. El hacer gastos enormes en una sola cena y luego estar preguntándonos qué comeremos al día siguiente y a pesar de todo reírnos de ello. 
Vaya que sí... (Suspiro) Extrañaré tu esencia, esa que se apoderaba de toda mi vida, de mis cosas y de mis oídos cuando ponías la música que te gustaba para los dos sin pensar en si me gustaría o no... ehm... tu libertad, esa que me hizo verte tan no mía y a la vez tan enamorado de ti. Ah! Extrañaré tus atrevimientos, tus "te odio" y "bésame" inmediatos. Extrañaré que no me escuches, aunque nunca lo hiciste... Extrañaré tu forma de estar bien (3, 2, 1.. superado!), te acuerdas?... 
Pues, no lo había pensado... pero ahora que lo preguntas... lo que más voy a extrañar es el amor que esperaba recibir de ti, el que no llegó o que no era como pensé, y que aún así me mantuvo a tu lado esperando, viendo en ti todo lo mejor y dejando a un lado o comprendiendo lo peor.
Sí, también sé que extrañaré no tener la mente intranquila los fines de semana, pensar en qué estarás haciendo, si lo hiciste de nuevo o no. Si estamos bien, si me extrañas o te diviertes más sin mí. Extrañaré volver a encontrarte a la semana siguiente y que me digas con carita de niña pícara tus "oops" por las travesuras que tratabas de ocultarme y que dejé pasar aunque no era lo mejor hacerlo.. y ahora (tarde) comprendo.
 
En serio quieres saber qué odiaré?... Bueno... Odiaré no tener motivos para extrañar más eso... odiaré no ser yo porque ya soy otro. Odiaré esperar el día en que me cuentes o me entere de que alguien te hizo mucho daño porque no supo comprender tu juventud, inexperiencia y descontrol, porque no supo amarte como yo...
 
De hecho... odiaré haber renunciado a ti por merecer algo mejor. Es cierto, ambos crecimos muy distinto, pero eso no nos obliga a soportarnos por más amor que digamos tenernos, lamento haber entendido tan tarde que no necesitaba entenderte, y entender ahora que no es lo mejor estar juntos... (Ruidos al fondo)
 
...mejor me voy, me llama mi nueva vida... (Cuelga)
 
(Abel Mendoza Pino)
miércoles, 9 de marzo de 2016 | By: Abril

Obsesión


Ya no me quieres…Ya no te quiero. Jugamos a eso, ¿no?. A mentirnos de alguna manera porque así la vida es más fácil, más cómoda…
A veces me asomo a tu perfil de Whatsapp, para adivinar qué ocurre en los días que ya no comparto contigo, a través de esa diminuta ventanita que me abres a tu vida para que te observe en la distancia.
Aún me dueles y sé que me recuerdas en esos días en los que te quedas a solas y echas la vista atrás. Estoy en tu pasado. Tú sigues muy presente, pero ya no lucho por ti, aunque intente conservar el frágil hilo que aún nos conecta…
Qué vacío sigo sintiendo. Te fuiste y, aunque trato de ocupar mis días para no pensarte, la idea de ti o de cualquier momento que pasamos juntos, salta a mi realidad anodina y vuelves a dolerme de nuevo… Y entonces me lanzo a internet a buscar cualquier cosa que se relacione contigo; tecleo en el buscador tu nombre, tus apellidos, tu teléfono… para buscar cualquier coincidencia que me dé alguna información sobre ti… y a veces la búsqueda es vana. No es tu foto, no eres tú. Las personas que se llaman como tú no tienen tus ojos de color caramelo ni tu sonrisa. Otras me pongo contenta cuando aparece una foto tuya que colgaste en alguna red social… alguna multa de tráfico reflejada en el B.O.E…. alguna carrera que ganó tu hijo en la liga del colegio… Cualquier cosa me vale: todo me lleva a ti. Un día incluso, encontré a alguien que se llamaba como tú y que era el asesino confeso de una adolescente de Murcia. Por un segundo tuve mis dudas y admito que me asusté. Sin embargo me resultaba chocante identificarte con semejante individuo después de las veces que me has hablado de lo mucho que quieres a tus hijos y de lo importantes que son en tu vida…   
Ya no me quieres (lo sé). Ya no te quiero (quiero, necesito…creerlo). Sigo enganchada a ti y te dedico todas mis canciones de amor. Eres lo mejor y lo peor que me ha pasado. Sé que me recuerdas porque a veces me lo dices… y me ves en otras chicas, en otros lugares, en otras miradas… pero yo ya no estoy porque me pediste que me marchara y así lo hice, porque al final: llegó el final. Y ya no te veo y ya no te siento, aunque te eche de menos, aunque sepa dónde encontrarte, aunque sepa dónde cruzarme contigo y que parezca un encuentro casual… pero no lo hago porque te quiero de veras y te respeto, porque sé que deseas seguir adelante, conmigo pero sin mí. Porque yo también lo intento: estoy tratando de hacer terapia de choque y este es el primer paso para olvidarte: empezaré por decirte adiós, aunque siga engañándome a mí misma porque aún me dueles, Amor.  
(N.R.H.)
viernes, 1 de enero de 2016 | By: Abril

El cofre de la memoria


Me decidí a escribirte porque me parece que en los últimos años he olvidado darte las gracias y decirte que te amo. Al redactar esta carta estoy haciendo caso omiso a las recomendaciones de mis amigas, quienes consideran que presentarse en un concurso público con una carta de amor para el ex-marido, produce en el mejor de los casos, caspa. Pero yo siento que con toda esta historia del divorcio y el trajín que significó hacerlo realidad, se han ido pasando los meses y no quisiera perder esta oportunidad. Quería decirte que somos mucho más que un hombre y una mujer que ya no lograban vivir juntos.

Ya van a ser dos años desde que empecé a embalar nuestras vidas para poder cumplirle a la pareja que decidió montar su paraíso de amor sobre las cenizas del nuestro. De todo aquello, como de un naufragio voluntario, todavía siguen apareciendo objetos que daba por perdidos.
 

De poco valieron los rollos de tirro, papel y plástico; las interminables horas dedicada a envolver meticulosamente cada libro, cada juguete, cada recuerdo y meterlos en cajas identificadas; o las cifras tan exorbitantes como injustificadas que se le cancelaron a la compañía guardamuebles. Con la misma persistencia con la que el óxido y el moho se apoderaron de nuestras cosas, así mismo la tristeza inmensa y una sensación plomiza de fracaso, se filtraron como un líquido espeso a través del papel de burbujas, que pretendía ingenuamente, amortiguar la caída y hacernos protagonistas de una separación posmoderna: sin traumas y sin dolor.
 De esos meses perdidos en los que, en efecto, dejamos para siempre de ser “nosotros cuatro” y nos convertimos en otra gente, sólo me atrevo a recordar la última tarde antes de la mudanza en el apartamento de La Castellana, cuando todos bailamos dentro de nuestro cuarto, reducido a un rectángulo semi-vacío con piso de madera: un colchón inflable tamaño King, una laptop y dos cornetas en las que un dúo formado por Juan Luis Guerra y Maná nos recordaba que fue una bendición encontrarnos en el camino. Lo demás me resulta todavía demasiado filoso y permanece confinado bajo llave, en una gaveta bien escondida en lo más profundo del alma, esperando que el tiempo y el psicoanálisis de Margarita hagan su magia. Un día quizás, esos archivos puedan ser decodificados sin causar estragos.
 
Así como aparecieron la colección de juguetes de madera y los adornos de navidad; así han venido re-flotando muchos de los recuerdos maravillosos de esos casi 16 años que compartimos bajo un mismo techo (aunque tú bien sabes que fueron en realidad muchos techos sucesivos, y cuatro los años finales en los que, como suspendidos en el tiempo, compartimos petrificados techo, pero no alcoba).

Y si bien es cierto que no todos los años fueron buenos y que las razones para no estar juntos siguen estando clarísimas, también es verdad que fuiste mi amor. El de los besos dulces y suavecitos, mi compañero, mi cómplice y el co-autor, impulsor y defensor desde siempre de Camila y Daniela, que son hoy todo lo que me importa. La buena noticia ha sido descubrir que esas memorias cálidas siguen intactas y son la cantera de nuestra relación de ahora, que aunque al añadirle el “ex” por delante machaca siempre lo que ya no somos, tiene, paradójicamente, un presente mucho más plácido que el pasado.
 
Te confieso que en las malas noches, cuando la culpa y los miedos que me habitan salen de sus cavernas y me atrapan, el saber que cuento contigo me ayuda a liberarme. Porque tú sigues siendo mi aliado, mi único socio en la empresa de la paternidad y tu presencia le añade otra red de seguridad a la peripecia de vivir en esta Caracas contemporánea. Acto que resulta a veces inconscientemente suicida, a ratos tedioso o caótico; pero siempre protegido por una magia imperceptible: como nuestro destino. Qué suerte, Marmotón, la de encontrarte justo ahí, en frente de la cartelera de aquel curso de inglés. Y de verdad, bendita la coincidencia.

(Del blog: Mil cartas de amor)

jueves, 11 de diciembre de 2014 | By: Abril

Carta para Patricia


De nuevo te llamo Patricita,mi amor único, mi vida entera, mi redención y mi agonía:
Con el horror y la expectativa de que ésta sea la última carta correspondiente al último día de vivienda juntos, después de que a lo largo de dos años hemos intercambiado, modificado por el gozo o por el sufrimiento nuestras vidas, después de que he llegado a un grado de dependencia de tu cuerpo, de tu alma, que difícilmente podría haber llegado a imaginar en años más tempranos de mi existencia Patricia, te espero; ya hice todas las vueltas correspondientes al día de hoy; con el corazón en vilo me vine hasta acá, corriendo, pendiente de la alternativa de la dicha, el alivio, que hubiera significado verte, mas veo solo tu ausencia, o si no de que ya te hubieras marchado del todo, de que (una vez, una vez más) hubieras empacado libros (hay, tantos que aún no he leído) y equipaje, dejándome, para mi eterna tristeza y vergüenza, la camiseta en cuyo frente está inscrito mi nombre. Mas no lo has hecho; he llamado insistentemente a la casa de Ospina a ver si estás allá; unas veces me ha contestado Eduardo (¿te has negado?), otras veces no me contesta nadie (¿te has negado a contestar el teléfono?); y he llamado también a mi mamá, y ella, como siempre, ha quedado de nuevo preocupada, al sabernos en otro acceso de nuestra continua pugna. Finalmente he recorrido la Sexta de arriba abajo, el centro, y partes de la Quince. Oigo sonido de llaves y creo, faltándome la respiración, que eres tú, mas no, es la bruja de al lado. He pensado, se me ha ocurrido la loca idea de llevarme todo tu equipaje para mi casa (mi mamá dice que nos ha preparado un almuerzo rico), pero pensándolo mejor he creído que eso te ofendería y que entonces mayores serían tus motivos para abandonarme. No lo hagas. He recorrido las líneas de aviación, pero en ninguna están autorizadas para dar nombres de las personas que han reservado pasaje, así que, Patricita, vida mía, ¿dónde estás? Veo que te has llevado la plata que había en el escritorio ¿Qué estás haciendo con ella? ¿Has podido desayunar? ¿Estás comprando pasaje para Bogotá? ¿Estás en Telecom hablando con el hombre a quien aborrezco con toda mi alma? ¿Estás en la imprenta Gutiérrez pagando la deuda de los afiches? Vida mía ¿dónde, dónde estás?
 
No creas que la satisfacción de haber recibido hoy el primer ejemplar de mi novela pueda compararse a la absoluta infelicidad que siento por el desprecio que has alcanzado a tenerme. “¡Te aborrezco- me has dicho- , no sabes el asco que te tengo!” Mi amor, ¿es eso verdad? Ay, apenas son las once y media y quién sabe que clase de actividad será buena para ti a estas horas. Por favor, ven, ven a verme, aunque sea para decirme que has aceptado la propuesta del hombre que odio, que te vas esta misma tarde a dormir con él y que le vas a decir a tu mamá lo degenerado que soy. Yo estaba dispuesto a dejar de hacer todo lo que te producía sufrimiento, mi amor. Pero tu conducta intransigente, antipática, odiosa, me llevo de nuevo al camino de los tranquilizantes. Si no, ¿cómo hubiera hecho para poder dormir, para poder pensar, para poder alcanzar hasta hoy, el día en que iba a recibir el libro?

Patricita, te lo suplico, por favor, créeme, el acto, los movimientos, los gestos que yo hice con H.A. Tenorio no fueron de homosexualismo, yo no soy homosexual. Fue que se me fue contagiando la locura de él, y lo que hice fue para probarle que yo podía hacer cosas mucho más chifladas, mucho más incoherentes, quería pasmarlo y confundirlo, y de hecho lo logré, y así me sentí bien. De resto no es nada más vida mía, por favor, sácate esa obsesión, esa terquedad de la cabeza, ese empecinamiento que te caracteriza. Patricita, ¿y que si llegaras ahora mismo? Voy a pararme, voy a salir, voy a llamar a la casa de Ospina a ver si estás allá, y después voy a llamar de nuevo a mi mamá. Ojalá que este movimiento que me apresto a hacer produzca otro en dirección contraria protagonizado por tu bella, única personita.
Hice todo, y fue infructuoso. Acaba de llegar una carta de Miguel Marías. Dice que sí (ya) a las críticas de Taxi Driver, Family Plot, y ampliar Alfredo García; la crítica de Spoto se le hizo muy mala. Me he encontrado con Bernardo. Ahora me ha entrado, no sé, cierta apatía, cierta no tanto inexplicable como inmovilizadora tristeza, cauda también de que a lo mejor todas estas líneas sean en vano y que ya mi amor no tenga nadie que lo reciba, y que hojees semejantes palabras y pienses, simplemente, con el desprecio que te caracteriza. “Ja”. De todos modos no lo sé.

He hablado con mi mamá otra vez, y me propuso que me fuera para allá inmediatamente, que allá me consentía. Pero no, voy a quedarme aquí todo el día, esperándote. Me encontré con Hernán N., él iba en jeep y paró y yo le mostré Qué viva la música y se puso, la verdad, bastante contento, y me invitó a que fuera esta tarde a su oficina, para que planeáramos la celebración. Pero yo no quiero hacerlo. Yo solamente querría celebrarlo contigo. Y no haciendo una rumba ni llevándote a comer, sino congraciándonos. Patricita, contentándonos de nuevo. Sería tanta la dicha, sería tanta mi felicidad. No sé, francamente, lo que empezaría a hacer de no estar más a mi lado. Pero no lo vas a estar, lo sé. Qué ironía. Dime, ¿te vas a quedar al menos para la función de esta medianoche? Si llegamos al teatro puedes irte así con algo de plata, y ya tienes la mensualidad de tu mamá asegurada, al menos por un tiempo. Quédate esta noche, por favor. ¿Cómo te vas a ir sin el equipaje?

Dame algo de alegría, porque tú eres mi alegría y yo tengo en estos momentos el corazón en pedazos y ya no sé dónde recogerlos, o no sé qué hacer con ellos. Me deprime también la posición tan inestable mía en este apartamento. Si tú te vas yo me iré, claro, al lado de mi mamá, a intentar crear de nuevo un mecanismo de soledad que sea casi perfecto. Tengo necesidad de ti, amor mío. Puedo acostumbrarme a estar sin ti, pero nunca a olvidarte. Cuánto trasteos, cuántos cambios, cuántos altibajos de estados de ánimo. Ya van a ser la una (o ¿ya son? ¿ Será posible que se haya parado mi reloj? ) Ahora me acabo de cruzar con el León (Cerdo) Corkidi, y no me dijo nada, a pesar de que esta mañana bien temprano le entregué la carta. Mi mamá me dijo (¡ ay, qué lío!) que hoy por la tarde me traían la nevera. Ya no me negué, a mí de todos modos me sirve, en caso (Dios no lo quiera) conozca alguien con la cual merece la pena formar rancho aparte. Creo que no voy a escribir nada más. No tengo otra cosa que decir además de que no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas ¿ Será posible que a esta hora estés almorzando en Los Turcos? ¿ En Los Mellizos? Dentro de un momentico voy a ver, mejor dicho ya no sé qué hacer, no tengo ni idea de a dónde puedas estar y eso me mata, me mata la indecisión, la inseguridad, quiero verte, Patricia, entregaría mi vida a cambio del privilegio enloquecedor de abrazarte, de recostar mi cabeza en tu pecho, y abrazarte, encontrar la seguridad en ti. Alto ¿ Será que te has ido para ,el campo? ¿ Para Pance?
 
Ahora vino H.A Tenorio con la idea de sacar una revista trimestral sobre arte en general y quiere que yo colabore y yo claro que con mucho gusto. Pero antes necesito verte, vida mía, amor mío, mi dulce, mi bella, mi placenteramente insoportable perdición. Aparece, Patricia, ven a mí, vente conmigo nuevamente, aunque sea la última. Yo te necesito, ya te lo he repetido mil veces, no soy nada sin tus besos, no me dejes solo, no me dejes solo, vienen a mi mente miles de canciones cursis, pero ninguna alcanza a expresar mis ansias, mis sentimientos. O déjame, está bien, pero concédeme la tranquilidad de no volver a pensar en ti jamás.
 
Te adoro, te idolatro, si no puedo vivir sin ti llevaré, supongo, una especie de anti-vida, de vida en reverso, de negativo de la felicidad, una vida con luz negra. Pero brilla el sol, tú puedes estar cerca.Ahora salgo a buscarte, amor mío.
 
(Andrés Caicedo)
viernes, 5 de diciembre de 2014 | By: Abril

Una carta para un adiós




Anoche quise decirte algunas cosas, pero no pude, siempre me es difícil decir qué pienso o siento cuando te tengo cerca, por eso elijo la mentira o el disimulo en esos momentos, para esconderme.
Esto explica por qué estas leyendo este papel en lugar de estar escuchando mi explicación. Ya me conoces. ¿No? Quizá para mi sea más fácil expresarme en un papel que frente a tu linda mirada.

Quiero que sepas que he decidido olvidarme de ti. Que mi mente no recuerde nunca más nada tuyo. Tengo demasiadas ilusiones rotas como para seguir imaginando nuevas y sólo recibir indiferencias.
Pienso en ti, te deseo y no estás. Siento ser una molestia en tu vida. No digas que no. No pienses ahora que no.

Sé que me quieres, pero tienes tu vida, y yo únicamente paso y estorbo; cualquier ciego puede verlo. Las razones se han juntado para decidir: serán estos los últimos días que nos hablaremos y pronto no sabrás de mí ni yo de ti. Voy a olvidar todo. Tu dirección, aunque ya no vivas en ese mágico lugar en que nos conocimos. Tus mensajes; tristes, dulces, alegres... ¡qué maldición! sólo sirvieron para crear falsas expectativas.

Estoy cansado de desearte y encontrar siempre una respuesta fría y distante. No quiero que mi mente imagine momentos que no van a existir; porque eres distinta, porque te imagino distinta; y cuando llega la realidad, en ese momento, lo imaginado no sucede, y me siento mal. Peor aún, me siento desamparado, desprotegido demasiado olvidado.

No tienes la culpa, vives tu vida. Soy yo el molesto, quien llega a fastidiar, a pretender cosas que no debe. No se por qué lo hago, será tal vez porque siempre te deseé y nunca te tuve; o será que no puedo explicarlo, como no puedo explicar mis sentimientos.

Hoy (ayer), después de verte sonreír con todos, me he dado cuenta que nunca te voy a tener. Que de nada sirve tenerte en mi mente, en mi corazón. Que no puedo evitar los celos de verte sonreír, de no sonreír conmigo. Entiendo que es mejor olvidar tu existencia al fin. La distancia y las ocupaciones harán su trabajo. La memoria no es tan fuerte, el corazón no es tan tonto.

Si te olvido ya no sufriré, ni crearé ilusiones débiles en mi corazón, ni pensaré en ti como en una mujer. Así entonces, todo va ser mejor para ti y para mí. Para mí por las razones que te explico, para ti porque ya no tendrás esa piedrita en el zapato que te molesta.

Estamos acá, al final. No pienses que soy trágico o melodramático. Existe la necesidad de dar vuelta a la página para poder seguir. No importa si el final es alegre como imaginé o triste como está sucediendo.

No hay nada más que decir.
Adiós
 
martes, 2 de diciembre de 2014 | By: Abril

Frío




Hola,

...Tienes razón. Me debiste de leer los pensamientos en la cara. No tenía frío la última vez que nos despedimos después de almorzar juntos. No era frío, al menos físico. Era dolor. El dolor a veces hace daño, como el frío, cuando es intenso.

Nos despedimos, como siempre, como lo hacemos desde hace ya dos años. Con un "que te vaya bien, cuídate", acompañando a dos besos que más que de cariño son una mueca que forman parte de esta representación que hacemos en público.

Luego, a solas, nos escribimos todo lo que sentimos... a veces, hasta me sueltas un "te quiero" con el que me aferro a lo nuestro hasta el próximo encuentro, siempre a solas y siempre en público.

Y la historia se repite, porque soy incapaz de dejar de querer (te), porque me ahoga la esperanza que no pierdo, de volver a ser lo que fuimos; porque te quiero y deseo que todo vuelva atrás, a ese instante en que te hacía ilusión verme y en que nos procurábamos los recovecos de esta ciudad para hacerlos nuestros, para dar rienda suelta a nuestro amor, que era como de película... de esos amores imposibles, en los que dos personas que están destinadas a quererse, se encuentran al cabo de los años y saben que son ellos lo que ambos estaban buscando, pero cuando se encuentran ya lo hacen a destiempo porque cada uno es la mitad de otra relación que no pueden romper.

Eso éramos tú y yo. La mitad de una aventura con un pacto no firmado. Y así nos iba bien, porque tú me amabas y yo estaba loca por ti. Porque por fin encontrábamos sentido a todo el dolor, porque la espera había merecido la pena. Y tratamos de adaptarnos a las circunstancias del otro y de lamernos las heridas.

Al principio nos fue bien, no sin remordimientos. Pero un día empezaste a llamarme "amiga" (¿puede haber dolor en ese palabra? para una amante sí, lo hay) y a espaciar los encuentros con excusas de todo tipo: que si el trabajo, que si los niños... Y yo me ahogaba y trataba de buscar la salida menos dolorosa para nuestro final infeliz. Habíamos superado tantos obstáculos para llegar hasta aquí...

Pero tú no me dejas irme, Amor, y tampoco me escuchas ya. Soy sólo tu paño de lágrimas... y me siento fatal. Y nuestros encuentros son tan fríos, que eso es lo que viste en mi cara la ultima vez que nos despedimos. Ya no me necesitas. Nuestra historia pasó. Por favor, si no me quieres, deja que me vaya...

(NRM)
sábado, 15 de noviembre de 2014 | By: Abril

No, así no...


No me mires así. A mí tampoco me gusta esto. Yo también creí que estaríamos juntos toda la vida. A mí también me vendieron un sí quiero envuelto de para siempre. Yo también nos conjugué hasta que la muerte nos separe, y tampoco me planteé hasta la muerte de qué.

Así que ahora no me vengas preguntando en qué fallamos. Porque fallamos y punto. Recoge tus cosas y sal de mi vida. Ah, no, espera, que siempre eres tú la que se queda. No te preocupes, en cuanto pueda seré yo el que desaparezca. Pero quiero que sepas que esto acaba aquí y ahora. Ni paréntesis, ni treguas, ni plazos. No tiene sentido hacerlo durar más.

Quizás podríamos seguir intentándolo y alargar el sufrimiento, pero creo que ni tú ni yo nos merecemos ver cómo agoniza esta relación, algo que ha sido lo más maravilloso que ha ocurrido jamás en la historia del universo, algo que tiene el mal gusto de acabarse así.

De hecho, te recuerdo que este daño hasta nos fuimos a Bali para intentar arreglarlo y para llegar de nuevo a ese triste punto muerto, ése en el que tú consideras que mi actitud te provoca dolor, y yo te contesto que necesito hacer lo que hago para sentir que estamos progresando. Entiendo que se te haga cada vez más insoportable. Pero cariño, por más que lo intente, a estas alturas muy poco voy a poder cambiar.

Para este daño que empieza, entre mis buenos despropósitos, ya te anuncio varios que, te guste o no, van seguir ahí. Pienso seguir quemando millones de hectolitros de crudo en esos conciertos para motores a los que llamamos atascos, pienso encender cientos de miles de lucecitas por toda la ciudad cada vez que me ponga flamenco y consumista, voy a bajar el aire acondicionado un par de grados más para compensar tus cada vez más frecuentes y caprichosos sofocos, y pienso seguir duchándome y bañándome como si nada de todo eso estuviese pasando.

Eso por no hablar de los absurdos macrocasinos temáticos que voy a abrir en medio del desierto, precedidos de exposiciones millonarias dedicadas a la escasez de agua, o de otros vicios de contaminación y producción desenfrenada que ya son imposibles de quitar, sobre todo cuando mi otro yo, el emergente, necesita destruirte a mayor ritmo y menor coste para salir lo antes posible de tan incómoda emergencia.

Ahora que ya había dejado de pisarte para empezar a pisotearte en toda regla, ahora va y tenemos que decir adiós. En fin. Espero que el próximo te cuide mejor que yo.

Por mi parte, no te preocupes, que ya me hago cargo de que no encontraré a otra como tú. Que ya no habrá más paseos por el parque rodeados de miles de hojas multicolor, ni viajes en trineo a la luz de la aurora boreal, que no volveré a contemplar tus glaciares, ni tus lagos ni tus pantanos rebosantes de energía acumulada, ni tus especies sin peligro de extinción.

A cambio, seguramente tendré que hacer frente a tu rabiosa venganza en forma de calentones absurdos, devastadores huracanes, estaciones imprevisibles y alguna que otra restricción en mis suministros básicos.

Pero qué le vamos a hacer, esto de la convivencia es lo que tiene.

Que cuando no es imposible, se lo vuelve.

Que cuando más la necesitas, ya no está.

(R. Mejide)
domingo, 31 de agosto de 2014 | By: Abril

Lo que pudo ser...

 
Lo que hubiera podido ser....
 
Y llegan esos días en que piensas las cosas que pudieron ser y no fueron... Quizás por inmadurez, inexperiencia, una pizca de ego...O quizás por no amar de la forma correcta, pero quién sabe la forma correcta de amar, ¿no?...
 
...Cierras los ojos, te visualizas en el futuro de ese pasado, y piensas tantas cosas bonitas que hubieras querido compartir SÓLO CON ESA PERSONA: una mirada profunda, un despertar a su lado, un chiste colmado de risas tontas de dos personas que a pesar de los años se encuentra enamorados.
 
Y piensas en ese sentimiento que te pertenece, pero a la misma vez es ajeno; porque si esa persona no existiera, ese sentimiento tampoco.
 
...Y ese momento justo de arrepentimiento, pero a la vez de satisfacción por haber aprendido tantas cosas que sólo fueron posibles al momento de su partida... y es justo ahí cuando quisieras tener una máquina del tiempo y enmendar todos esos errores, y mostrar ese amor que estuvo escondido; sólo porque nos olvidamos de las pequeñas cosas que significan tanto para una relación...
 
Lo más triste es sentir esa ligera palpitación que te dice que las cosas llegaron a su fin, pero que a través de ellas pudiste ser mejor persona... hasta crecer como ser humano; sólo por el vacío provocado por la partida de esa persona. Te envuelves en una burbuja de pensamiento bonitos de los cuales no quisieras salir; porque sólo imaginas esos lindos ojos brillosos que reflejaban tu rostro y esa tierna sonrisa al verte, que quizás para los demás no era nada, pero para ti lo era TODO...
 
...luego te preguntas si valió la pena o no, o si quizás malgastas tu tiempo escribiendo sobre eso... pero al fin y al cabo qué más da... si el amor no tiene nada que ver con la lógica, sólo existe.
 
(Teandy Acosta)
jueves, 14 de agosto de 2014 | By: Abril

...Y escribir un "TE QUIERO" en el Metro de Madrid.


 
TE QUIERO.
Porque sí.
Porque eres guay.
Porque tu pelo alborotado no es siniestro, sino maravilloso. Adoro ese rizo que cae sobre tus ojos cuando estás cortando las verduras en la cocina.
Tus ojos. Me encantan tus ojos de felino enjaulado.
No sé decirlo de otra manera, sólo así: TE QUIERO.  Y voy a escribirlo donde se me ocurra. He pensado hacerlo en la arena de la playa en la que nos conocimos. Pero el mar es impredecible y bromista, como tú y sospecho que me va a borrar cualquier tontería que escriba, como por ejemplo “Te Quiero”. 
Y en el lomo de un león de la Cibeles. ¿Qué te parece? Yo, haciendo una locura, cometiendo un delito contra el patrimonio público, para ti. Imagino tu cara al leer tu nombre en el lomo de un león de la Cibeles y Telemadrid dándolo en el informativo de la noche mientras cenas. Tú que siempre has pensado que no puedo ser intrépido ni espontáneo por trabajar en una biblioteca pública...
Aunque... lo mismo lo escribo en la ventana del metro en el que hicimos nuestra primera escapada romántica, con tinta indeleble, pero como me pillen… he oído que hace unos días cogieron a unos grafiteros dibujando en las paredes del metro de Madrid y les han metido una multa alucinante. Y creo que ninguno de ellos escribía mensajes de amor, no. Además los condenaron a limpiarlos y a hacer trabajos sociales. Así que los grafitteros se ven ahora paseando abuelos en el Retiro. Son como los nietos pródigos de los ancianos de todo Madrid. Si a mí me obligaran a pasear con los abuelos, no me molestaría, es más, lo haría con mucho gusto porque siempre te hablan de otro tiempo y me agrada escuchar esas historias,  pero borrar tus “Te quiero Marta” me humillaría de por vida. Porque tus tequiero, los tequieros que yo te escribo, en mi corazón o en la ventana de un tren son imborrables. Porque yo creo que te voy a querer toda la vida, Marta.
Creo que nunca me voy a olvidar de ti. Y por eso es tan importante apuntarlo en las calles de Madrid, en las playas de Alicante, o en el polvo del capó del coche rojo de mi vecino, por si algún día mi memoria no da para más y me traiciona. Porque cuando pase el tiempo puede ser que me vaya acostumbrando a tu ausencia y un día me levante y el primer pensamiento que tenga no sea “TE QUIERO”.
Hoy no será desde luego ese día, pero puede ser que olvide que ayer me llamaron para decirme lo tuyo, lo que ha salido hoy en los periódicos, donde tú eres la protagonista, Marta. Sé que no querías hacerlo, porque me quieres. Sí, tú también, aunque nunca me lo hayas dicho ni escrito en las paredes y los metros de Madrid. Sé que sólo pretendías volar, desde hace años soñabas con desplegar tus alas y salir volando de esa vida que no te gustaba. Estabas enferma y tenías un miedo horrible al dolor. Por eso ayer, cuando me llamaron para decírmelo, sé que no saltaste porque sí, sino para demostrar que eras un ángel, que tenías alas y las desplegaste para volar.
Me gustaría escribir un enorme “TE QUIERO” en el vagón de aquel metro de Madrid que me llevaba a tu encuentro todos los viernes por la tarde durante seis años o mejor en una nube, para que sea lo primero que veas cada día que te despiertes, allá donde ahora estés. Y no olvides que siempre te querré aunque no me hayas llevado contigo en este vuelo.

Miguel
(NRP)
lunes, 4 de agosto de 2014 | By: Abril

Mi Ultimo día Junto a ti…. A tu lado o contigo (sin ti)



No es necesario despedirse de una persona de la cual no quieres soltarte la mano pero a veces las acciones opciones o motivos a si lo ameritan.
Te escribiré las razones por la cual me despido de ti 
Empezare aun que mis ojos no puedan contener las lágrimas aunque mi voz se desquebraje… mientras  en mi mente hablo…. las palabras salen solas aunque en el bus todo se mueva… bueno mucha palabrería o como tu decías labia que creo que es lo mismo
1. Me despido de ti porque desde que estabas aquí existió en mí una forma diferente de  ver el mundo.
2. Me despido de ti porque soy un pobre patético que se enamoró como loco de todo tu ser (TU FORMA DE REIR, TUS BROMAS, TU,CARÁCTER, TUS MANOS, TUS ABRAZOS, TUS LABIOS y sobre todo tus besos, TU ORGULLO maldito y triste lamentablemente)
3. Me despido de ti por ser la chica que me desvelaba la cual no me dejaba dormir y cuando concebía dormir te apoderabas de mis sueños y nunca te desprendías de mi mente
4. Me despido de ti por que estabas junto a mi
5. Me despido de ti porque ya no estarás junto a mi 
6. Me despido de ti porque ya no reirás con mis bromas tontas
7. Me despido de ti porque ya no me tendrás la misma paciencia que tuviste cuando nos conocimos
8. Me despido de ti por que no pudiste cumplir una promesa
9. Me despido de ti porque ya no serás tú el motivo por el cual sonría todos los días 
10. Me despido de ti porque me mentiste muchas veces y siempre te creí
11. Me despido de ti porque sé que no me volverás a decir nunca más mi amor
12. Me despido de ti porque no te enseñaron a que la palabra “TE AMO” solo se dice cuando en realidad lo sientes
13. Me despido de ti porque me enamoré 
14. Me despido de ti porque nunca quisiste tener un inicio serio conmigo
15. Me despido de ti porque quise tener algo serio contigo pero nunca quisiste
16. Me despido de ti porque jugaste con mi corazón 
17. Me despido de ti porque no quiero volver a hablarte
18. Me despido de ti porque no quiero sufrir a tu lado
19. Me despido de ti porque no quiero sufrir si no estás conmigo
20. Me despido de ti porque se acaban los motivos pero mi corazón aún no se desahoga por completo
21. Me despido de ti porque se te acabaron los motivos por estar conmigo 
22. Me despido de ti porque de nada sirve besarte si dijiste que ya no sientes nada por mi  
23. Me despido de ti porque no importa contra que quien luche siempre decidirá a otra persona
24. Me despido de ti porque nunca deseaste ser mi novia
25. Me despido de ti porque siempre me engañaba en mi mente de que si estabas feliz conmigo
26. Me despido de ti porque siempre me mentí diciendo que  yo era al que quieres
27. Me despido de ti porque sabes matar mi cariño con una palabra
28. Me despido de ti porque yo no quiero que te apoderes de mis pensamientos
29. Me despido de ti porque nunca valoraste los detalles que te di 
30. Me despido de ti porque  siempre pensaste que cada palabra que te dije eran falsas
31. Me despido de ti porque decías que cada letra que decía era bajada del internet
32. Me despido de ti porque en un momento de mi vida fuiste primordial
33. Me despido de ti porque el bus llegó a su destino y me toco bajar apurado
34. Me despido de ti porque siempre supe que no eras para mí y aun así lo intenté varias veces
35. Me despido de ti porque deje a una persona que amaba por una persona que ni siquiera valoró mis sentimientos
36. Me despido de ti porque no supiste valorar nada de mis sentimientos 
37. Me despido de ti porque no quiero que estés en mi mente
38. Me despido de ti porque odio odiarte
39. Me despido de ti porque odio que no estés conmigo y también te odio si eres feliz sin mi
40. Me despido de ti porque me cansé de todas tus burlas
41. Me despido de ti porque yo fui el único perdedor que se enamoró 
42. Me despido de ti porque fui el único que di todo en una relación que nunca existió
43. Me despido de ti porque hablar contigo me hará daño pero no hablarte me matara
44. Me despido de ti porque tendrás tanta indiferencia conmigo que harás que te odie
45. Me despido de ti porque harás que te odie con todo mi corazón y que no piense en ti 
46. Me despido de ti porque perdí demasiado tiempo en ti 
47. Me despido de ti porque nunca piensas bien antes de tomar una buena decisión
48. Me despido de ti porque nunca hubo un nosotros  solo fue  ... un tonto que no supo decidir  nada a tiempo
49. Me despido de ti porque al hablarte me enamoraría otra vez 
50. Me despido de ti porque al no hablarte te olvidaría pero te extra{aria
51. Me despido de ti porque la última razón te va a doler mucho
52. Me despido de ti porque no quiero volver a ser tu amigo

Esas fueron las 52 razones por la cuales me despido de…. Todo esto fue escrito en algunos buses en varias horas de hoy  mientras pensaba en cómo me dejaste ese mensaje y destrozaste mi corazón.

(Alexander Rocha)