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martes, 12 de noviembre de 2019 | By: Abril

Quedarse con lo bueno


Quizás no supe leer las señales. Seguramente estaba demasiado ocupado en mirarte e imaginar todo lo bonito que vendría después.
Puede que tu ni siquiera te dieras cuenta de todo lo que pasaba por mi cabeza. Y seguramente no te fijaste que mis ojos sólo brillaban de esa manera cuando me mirabas. Pero eso es lo de menos. No esperaba que te fijaras en esos detalles. Creí que eras despistado o que no te fijabas en cosas a las que yo si le daba importancia.
Cuando te pedí que me dejaras tu pulsera para tomar mis pulsaciones estas iban a 150. Las tuyas a un ritmo normal. Y no era porque yo viniera de correr y tu de estar sentado en el sofá viendo alguna serie de esas que te gustaban. Era porque yo sentía más de lo que tu ibas a sentir por mi. Lo acepté, por más rabia que me dio.
Siempre me dijiste que hay que quedarse con las cosas buenas.
Y me quedó claro. Y esta vez si que supe leer entre líneas.
Hay que quedarse con lo bueno.
Por eso no te quedaste conmigo.

Abuga (Fuente: Hombres encontrados)
viernes, 1 de enero de 2016 | By: Abril

El cofre de la memoria


Me decidí a escribirte porque me parece que en los últimos años he olvidado darte las gracias y decirte que te amo. Al redactar esta carta estoy haciendo caso omiso a las recomendaciones de mis amigas, quienes consideran que presentarse en un concurso público con una carta de amor para el ex-marido, produce en el mejor de los casos, caspa. Pero yo siento que con toda esta historia del divorcio y el trajín que significó hacerlo realidad, se han ido pasando los meses y no quisiera perder esta oportunidad. Quería decirte que somos mucho más que un hombre y una mujer que ya no lograban vivir juntos.

Ya van a ser dos años desde que empecé a embalar nuestras vidas para poder cumplirle a la pareja que decidió montar su paraíso de amor sobre las cenizas del nuestro. De todo aquello, como de un naufragio voluntario, todavía siguen apareciendo objetos que daba por perdidos.
 

De poco valieron los rollos de tirro, papel y plástico; las interminables horas dedicada a envolver meticulosamente cada libro, cada juguete, cada recuerdo y meterlos en cajas identificadas; o las cifras tan exorbitantes como injustificadas que se le cancelaron a la compañía guardamuebles. Con la misma persistencia con la que el óxido y el moho se apoderaron de nuestras cosas, así mismo la tristeza inmensa y una sensación plomiza de fracaso, se filtraron como un líquido espeso a través del papel de burbujas, que pretendía ingenuamente, amortiguar la caída y hacernos protagonistas de una separación posmoderna: sin traumas y sin dolor.
 De esos meses perdidos en los que, en efecto, dejamos para siempre de ser “nosotros cuatro” y nos convertimos en otra gente, sólo me atrevo a recordar la última tarde antes de la mudanza en el apartamento de La Castellana, cuando todos bailamos dentro de nuestro cuarto, reducido a un rectángulo semi-vacío con piso de madera: un colchón inflable tamaño King, una laptop y dos cornetas en las que un dúo formado por Juan Luis Guerra y Maná nos recordaba que fue una bendición encontrarnos en el camino. Lo demás me resulta todavía demasiado filoso y permanece confinado bajo llave, en una gaveta bien escondida en lo más profundo del alma, esperando que el tiempo y el psicoanálisis de Margarita hagan su magia. Un día quizás, esos archivos puedan ser decodificados sin causar estragos.
 
Así como aparecieron la colección de juguetes de madera y los adornos de navidad; así han venido re-flotando muchos de los recuerdos maravillosos de esos casi 16 años que compartimos bajo un mismo techo (aunque tú bien sabes que fueron en realidad muchos techos sucesivos, y cuatro los años finales en los que, como suspendidos en el tiempo, compartimos petrificados techo, pero no alcoba).

Y si bien es cierto que no todos los años fueron buenos y que las razones para no estar juntos siguen estando clarísimas, también es verdad que fuiste mi amor. El de los besos dulces y suavecitos, mi compañero, mi cómplice y el co-autor, impulsor y defensor desde siempre de Camila y Daniela, que son hoy todo lo que me importa. La buena noticia ha sido descubrir que esas memorias cálidas siguen intactas y son la cantera de nuestra relación de ahora, que aunque al añadirle el “ex” por delante machaca siempre lo que ya no somos, tiene, paradójicamente, un presente mucho más plácido que el pasado.
 
Te confieso que en las malas noches, cuando la culpa y los miedos que me habitan salen de sus cavernas y me atrapan, el saber que cuento contigo me ayuda a liberarme. Porque tú sigues siendo mi aliado, mi único socio en la empresa de la paternidad y tu presencia le añade otra red de seguridad a la peripecia de vivir en esta Caracas contemporánea. Acto que resulta a veces inconscientemente suicida, a ratos tedioso o caótico; pero siempre protegido por una magia imperceptible: como nuestro destino. Qué suerte, Marmotón, la de encontrarte justo ahí, en frente de la cartelera de aquel curso de inglés. Y de verdad, bendita la coincidencia.

(Del blog: Mil cartas de amor)

lunes, 20 de abril de 2015 | By: Abril

Vuelve

 
Tú. Sí, tú, chico de pelo castaño corto, de espaldas anchas y voz enloquecedora... Tú, que con tus pasos abres camino en la nada y con tus manos rompes esquemas. Tú, chico prudente, perezoso y orgulloso, de sonrisa pícara y radiante. Esta carta es para ti.
 
No creas que te he olvidado. Desde que te fuiste, mi vida esta vacía de significados; ya no sé expresarme con palabras ni con actos....¿Dónde se quedaron esos abrazos calidos cuando hacía frío?... ¿Y esos besos frios por la mañana?
 
No sabes lo que te echo de menos, pequeño. La vida que me has dado todo este tiempo, a la que me has acostumbrado, porque me has acostumbrado a ti.Echo de menos lo que me has hecho sentir, pensar aprender y, sobretodo: vivir.
 
Recuerdo cuando pensaba en qué sería de mí sin tenerte a mi lado, sin que me quisieras... Y después de pasar noches en vela deseando que no pasase, al final tuvo que ocurrir. Tuvo que llegar el momento en el que no estuvieras a mi lado; el momento de no quererme, e incluso odiarme.
 
Esta carta te la escribo para que sepas que sigo aquí: luchando por un "nosotros", para poder volver a hacernos felices el uno al otro, para quererte más fuerte que nunca y nunca más volver a dejarte ir.
Hemos pasado tantos momentos juntos, que al recordarlo me es imposible guardar las lágrimas. Te he hecho sentir feliz, lo sé, y eso me hacía estar feliz también a mí, porque con tu sonrisa, tengo todo lo que necesito. Eres una persona maravillosa, la única capaz de hacerme sentir lo que siento.
¿Piensas volver algun día?Anhelo ser tu mundo, tu pequeño mundillo lleno de locuras.
Mira atrás.¿Que ves? ¿Me ves a mí? Ahí estoy. Esperándote con los brazos abiertos, las mejillas rosadas, los ojos iluminados, deseando verte...
 
No quiero que te alejes de mí para siempre. Necesito/quiero que vuelvas aquí, a mi lado, a abrazarme, a besarme, a susurrarme un ''te quiero'', de esos que sólo en tus labios suenan tan bien. Tú sé feliz. Mientras tanto, aquí estaré, cielo: para darte los buenos días y las buenas noches, para llenarte de caricias, porque simplemente...Te quiero, Carlos.
 
VI.V.MMXIV
(SSC)
domingo, 31 de agosto de 2014 | By: Abril

Hora de despertar

 

Me arrepiento de todo, no sé nada y a la vez lo sé todo.

Fue culpa mía no te debería haber dejado ir, no tendría que haber escuchado lo que decían los demás, no tendría que intentar haberme parecido a los demás, no tendría que haberme arrepentido de lo que no hice por miedo a ser rechazado, no tendría. La gente piensa demasiado y siente muy poco. La vida es mas sencilla de lo que nos creemos; lo difícil es lo único a lo que no le pones ganas. La suerte es un cuento de niños y la fe es otro libro... Si realmente me preguntasen qué quiero ser de aquí a unos años, con sinceridad, diría: ser querido. Probablemente me gustaría vivir en una casa frente al mar, un mar precioso, limpio, desde donde se pueda ver la mirada del amanecer, los recuerdos vividos y los no vividos. Es extraño, yo sé que la vida hablará sola. Tal vez tenga que descubrirla o tal vez me venga de repente, sea un cuento de hadas o sea la historia más bonita jamás contada. Realmente escribo así cuando me encuentro mal, cuando es amor lo que siento y cuando lo único que quiero es sentarme enfrente del escritorio y escribir. Escribir enseñanzas, experiencias, o simplemente cantar, llenarme de energías poner la música tan alto que no pueda impedirme levantarme a bailar. Mientras que observo desde lo alto, el paisaje, con el que tendré que vivir el resto de mis días y que me llenará de energía para ser lo que algún día seré, que en realidad no lo sabe nadie, nadie excepto el futuro...

(Alberto)
 

Lo que pudo ser...

 
Lo que hubiera podido ser....
 
Y llegan esos días en que piensas las cosas que pudieron ser y no fueron... Quizás por inmadurez, inexperiencia, una pizca de ego...O quizás por no amar de la forma correcta, pero quién sabe la forma correcta de amar, ¿no?...
 
...Cierras los ojos, te visualizas en el futuro de ese pasado, y piensas tantas cosas bonitas que hubieras querido compartir SÓLO CON ESA PERSONA: una mirada profunda, un despertar a su lado, un chiste colmado de risas tontas de dos personas que a pesar de los años se encuentra enamorados.
 
Y piensas en ese sentimiento que te pertenece, pero a la misma vez es ajeno; porque si esa persona no existiera, ese sentimiento tampoco.
 
...Y ese momento justo de arrepentimiento, pero a la vez de satisfacción por haber aprendido tantas cosas que sólo fueron posibles al momento de su partida... y es justo ahí cuando quisieras tener una máquina del tiempo y enmendar todos esos errores, y mostrar ese amor que estuvo escondido; sólo porque nos olvidamos de las pequeñas cosas que significan tanto para una relación...
 
Lo más triste es sentir esa ligera palpitación que te dice que las cosas llegaron a su fin, pero que a través de ellas pudiste ser mejor persona... hasta crecer como ser humano; sólo por el vacío provocado por la partida de esa persona. Te envuelves en una burbuja de pensamiento bonitos de los cuales no quisieras salir; porque sólo imaginas esos lindos ojos brillosos que reflejaban tu rostro y esa tierna sonrisa al verte, que quizás para los demás no era nada, pero para ti lo era TODO...
 
...luego te preguntas si valió la pena o no, o si quizás malgastas tu tiempo escribiendo sobre eso... pero al fin y al cabo qué más da... si el amor no tiene nada que ver con la lógica, sólo existe.
 
(Teandy Acosta)
martes, 8 de julio de 2014 | By: Abril

Carta de Gina



Querido Alfredo,

Este periódico me ha vuelto a contactar para que según ellos responda algunas preguntas. Hacerlo sería señalar a mucha gente que aprecias y eso no te gustaría. Cuando estaba contigo y cumplías años no dejaba de darle gracias a Dios por regalarme un año más contigo; hoy no puedo decir lo mismo. Lo más probable es que esto no lo llegues a leer, mucha gente correrá a quitarte el periódico de las manos para que no me leas, para que no me extrañes, para que no me recuerdes. Qué ilusos, porque nunca nos hemos separado, las almas gemelas se pueden separar físicamente, pero nunca espiritualmente. Al menos eso me enseñó una amiga, dice también ella que tú siempre serás mío, pero que no todas las almas gemelas están destinadas a estar juntas.

Sabía que en el mundo no cabía toda la humilde alegría de mi pobre corazón. Algunas otras amigas queriéndome ayudar a olvidarte, mejor dicho, a odiarte, utilizan la estrategia de decir que no luchaste por mí. Pero si aquella boca tuya mentía el amor que me ofrecía, por aquellos ojos brujos yo habría dado siempre más. Tal vez fue que aflojaste al llegar como hacía "Sarampión" el caballo de Carlitos Gardel que siempre perdía por una cabeza. ¡Estuvimos cerca de firmar ese maldito papel que no necesitábamos! Ojalá nunca me hubieras dicho que nos casáramos, ojalá yo hubiera sido menos egoísta para haberte dicho "no".

No estés celoso, la guitarra en el ropero todavía está colgada, nadie en ella canta, ni hace sus cuerdas vibrar. Si los restaurantes madrileños conversaran estos platos dirían de qué modo te quería, con qué fiebre te adoré. Sabes, encontré un lugar donde siento que he dejado de estar errante en la sombra, vivo en Barracas [el barrio porteño donde nació Alfredo di Stéfano en 1926], tal vez te suene de algo.

"Boludo" ya casi me sale de forma natural, aunque sin duda el "boluda" es el que mejor me pega por haberte perdido. Si te llega una postal de Gardel sin firmar es mía. Si te llega un bote de dulce de leche sin azúcar es mío. Si te llega un alfajor sin azúcar es mío. Y si quieres también puedo llegar yo. Claro, perdón, olvidaba que a la vida no se le puede pedir tanto, por aquello de las dudas sigo pidiendo a Dios. Te amo.

Atentamente,

Cachorrita.

Posdata: Por favor, ya que estás tan a gustito visitándome seguido en sueños, quiero verte feliz en ellos, ya que siempre me sales triste y ya no está en mis manos sacarte una sonrisa.

(Carta de amor de Gina González a Alfredo di Stefano)
jueves, 5 de diciembre de 2013 | By: Abril

La carta más bonita del mundo



"La primera vez que la vi…Todo en mi cabeza se silenció. Todos los tics, las imágenes constantes desaparecieron.

Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos en silencio. Incluso en la cama estoy pensando: ¿Cerré las puertas? Sí ¿Me lavé las manos? Sí ¿Cerré las puertas? Sí ¿Me lavé las manos? Sí.

Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios. O la pestaña en su mejilla. La pestaña en su mejilla. La pestaña en su mejilla.

Sabía que debía hablar con ella. La invité a salir seis veces en treinta segundos. Ella dijo que sí después de la tercera. Pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.

En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella. Pero le encantó.

Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en el suelo.

Cuando nos fuimos a vivir juntos, ella dijo que se sentía segura, como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta dieciocho veces.

Yo siempre veía su boca cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando hablaba.Cuando hablaba; cuando me dijo que me amaba, su boca se curvaba hacia arriba en los bordes.

Por la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas.

Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.

Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.

Cuando me detenía en las grietas del suelo ella seguía caminando.Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.

Me dijo que estaba ocupando mucho su tiempo. La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.

Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error, pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos antes de tocarla?!

El amor no es un error y me está matando que ella pueda salir de esto y yo no.

No puedo. No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.

A menudo, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel. Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches. Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he detenido.

Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante. Cómo mueve las manillas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.

En cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla…

Ahora sólo pienso en quién más está besándola. No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!

La quiero de vuelta, tanto que…Dejo la puerta sin cerrar. Dejo las luces encendidas"

(Neil Hilborn)


Nota: Neil Hilborn es un poeta estadounidense que tiene TOC o  Trastorno Obsesivo-Compulsivo, que conmovió a todos con un poema de amor donde, a través de la repetición y la teatralidad, representa una imagen dolorosa pero al mismo tiempo preciosa de su padecimiento, según indican en Huffington Post.

La puesta en escena causó un verdadero revuelo en internet tras su desgarradora presentación en la final del concurso "2013 Rustbelt Regional Poetry Slam" y muchos felicitaron al artista por su particular manera de encarar el problema, como si se convirtiera, de la noche a la mañana, en un estandarte a seguir.

Hilborn explicó que escribió el poema en 2011 y que la mayoría de los tics que se ven en su exposición son intencionales, pero otros no.
lunes, 11 de noviembre de 2013 | By: Abril

Un invierno sin sol



Yo amé, con perdón.
 
Amé por encima de todas las cosas, que es,
permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.

Yo viví
en un cálido regazo del amor,
protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder,
hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.
 
¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
 descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.
 
Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.
 
Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.
 
Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriéndo-
se pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós,
a Dios reclamadle.
 
Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.

(Escandar Algeet)
lunes, 28 de octubre de 2013 | By: Abril

Desahogo

 
Vaya... han pasado meses desde tu partida y es tan poco lo que sé de ti... Me dices que tienes muchas cosas que hacer, que tu vida no es fácil y, bueno, no puedo hacer más que entenderte, aceptarlo, a fin de cuentas ¿que puedo reprocharte, si sólo fui tu amiga...? Nuestra historia fue de un día ¡¡UNOO!! O sea, la loca soy yo por pensar que pudo ser algo más… Y es que, con las cosas que me escribías: tus ganas de secuestrarme para estar juntos y un montón de ideas que se te ocurrían para acortar la distancia que existía; y bueno, yo…siempre riéndome de tus ocurrencias. No sé si alguna vez te sentiste lastimado por mis burlas… pero bueno, no puedo dar marcha atrás. A eso sólo puedo decirte que lamento haberme burlado, pero es que la lógica me ganaba ¿ y qué ganaba soñando con que un día vendrías y tocarías mi puerta, suponiendo que te hubieras animado a hacerlo?, ¿¿¿que iba a pasar con nosotros???
 
Vaya esa pregunta puede tener mil respuestas….y créeme me las he imaginado ¡¡TODAS!!...es increíble como la mente te lleva a sitios y lugares inimaginables; es que encontrarte fue la casualidad más linda que me pasó en aquel viaje. Nunca me hubiera imaginado hablar con alguien como tú porque -sinceramente- esa noche mire a tu amigo, ja,ja,ja...(y creo que ahora ya no es tu amigo). Espero no estar metida en ese embrollo…En fin, sííí´,  lo miré a él primero, pero luego nos presentaron y quedé contigo. Sé que te dije que no recuerdo nada de esa noche, pero es mentira…lo recuerdo todo. Me río bastante cuando recuerdo que me recitabas el poema de Borges ¨Instantes¨, ¡Que VIVA EL INSTANTE! Pero aún había algo en mí que no llegaba a creerte, hasta el día antes de mi partida que, para mí, es el día que cuenta porque fue donde llegué a conocerte y las dudas fueron desapareciendo. Te mostraste como todo un caballero: protector, cariñoso, cortés, intelectual, ¡y vaya que lo eres! No por nada los kilómetros que nos separan aumentaron! En fin, llegué del viaje a mi casa y me dije que no podía enamorarme y estaba tan convencida que lo lograría... porque muchas veces he logrado contenerme. Pero siempre hay una primera vez...
 
Esperaba entusiasmada que te conectaras para escribirte, aunque casi siempre esperaba que el que escribiese primero fueras tú, ja,ja,ja... Es ese orgullo mío, que no me deja hasta ahora…y así continuó la historia donde me decías que no habías tenido amigas de mi genero nunca pero que yo empezaba a serlo y que era muy especial para ti; que te impulse a hacer cosas que jamás hubieras hecho y que te gustaría estar a mi lado. Y yo ¡¡NUNCA TE DIJE NADA!!... Nunca te dije lo que sentía. Nunca te dije que comenzaste a rondar en mis pensamientos, que llegué a extrañarte, que también me gustaría que estuvieras a mi lado!...En fin, ¡maldito orgullo!... por creerme poderosa y sentirte en mis manos. Te perdí y lo más doloroso es que creo que nunca te tuve, a fin de cuentas.
 
Luego llegó la noticia…te mudabas más lejos de mí y de eso ya hace tiempo…la ciudad era más grande, te encantaba el paisaje y bueno no sé nada más de ti, sólo eso…Heriste mi orgullo porque pensé que me extrañarías más, pero todo indica lo contrario: ya no me escribes... ya ¡nada!...y yo me quedé con tantas palabras en mi boca, que a veces me atraganto. Ahora entiendo por qué dicen que el odio duele menos que el olvido y es verdad, quisiera que me odiases por mi cobardía, en vez de sentir tu olvido.
 
He tratado de escribirte tantas veces, pero me detengo y ahí está de nuevo mi gran compañero: mi orgullo, que no me deja mandarte ninguna letra, ni un emoticón, ni nada...Tal vez piensas que yo te olvidé primero, nunca lo sabré... Pero si algún día lees esto, entenderás qué pasó conmigo y bueno, lo que pasó contigo quizás no lo sepa nunca, por eso el motivo de la carta, que es prácticamente un vomito verbal que me estaba matando internamente.
 
Ahora me despido, te deseo lo mejor, sé feliz, ríe, llora, ama y ¡¡vive!! Quizás algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse y me gustaría verte así.
 
Un beso y un abrazo…
 
Adiós.
 
(Anónimo)