miércoles, 5 de febrero de 2014 | By: Abril

Remembranzas

Centro de Alzheimer “La Esperanza”
A/a Lucio Santos
BCN 08071

Abuelo, ¿recuerdas? Es Valdesantos. Llegué ayer. Es como nos lo describías. Colinas, encinares, calles empedradas... Pregunté por tu casa y me dijeron que nadie vivía en ella, así que me aventuré a entrar por el corral. ¿Sabes? todavía está la higuera de la que hablabas. Luego entré en la panera. Parecía una cápsula del pasado: todo ordenado, el horno impoluto.
Recuerdo de niña, cuando pasabas unos días en casa, tus comentarios sobre cómo amasaba tu madre el pan. Seguramente pensabas que nadie te hacía caso. No era verdad. Sin abandonar mis juegos yo te escuchaba abuelo. Decías que para que un pueblo sea pueblo debe oler a pan.
Confieso que vine a Valdesantos con el propósito de hacer pan, sentir qué es un pueblo. Compré harina, levadura, sal. Cargué el coche de leña. Pero cuando tenía todo preparado (la masa, la leña lista para arder) fui incapaz de hacer fuego.
Tuve que pedir ayuda. Es fácil hacerlo si te enseñan. Me apenó que no fueras tú. No habértelo preguntado entonces…

Tu nieta.

¿Y qué te voy a contar del pan? El pan, abuelo, el pan me ha sabido a pueblo.

(3er premio del I Concurso del Microrrelato Postal,  José Ángel Casas Barrigón)
sábado, 1 de febrero de 2014 | By: Abril

Imaginario real


Imagen

La rueda mágica giraba  sin fin  por el espacio, hasta que un día, por su innata sabiduría se detuvo en una mirada gris, tenue casi apagada.

Esa mirada naciente de un alma cansada, estaba dejando de ser lo que algún día fue.

Tan solitario y gris era ese retrato de lo que ya estaba dejando de ser, que la rueda mágica detuvo su marcha en aquel instante infinito, pero esta vez para traerle luz, vida armonía vientos de cambio rediseñando el ser pleno de aquella mirada inmóvil.

Así te presentaste en mi vida, como un huracán de bellas melodías comenzando a hacer palpitar fuerte el corazón anestesiado, quien no titubeo  en consumir cada instante de esta nueva realidad.

Casi como  un cuento de hadas la varita mágica de la rueda comenzó a rociarme de sus incandescentes estrellas, y todo cambió para siempre.

Cambió el color del amanecer, el  aroma de cada instante, el gris  de las nubes y el presente  se transformo en una realidad soñada.

Así me enamoraste, hiciste despertar cada rincón de mi ser con tus dulces notas  de amor infinito, allí la palabra invencibles comenzó a cobrar valor y en un abrazo intenso de sentimientos puros, esa mirada gris tenue casi apagada, se transformó en un arcoíris de intensos colores.

Que alegría inmensa saber que aquella rueda mágica cuya misión es  no dejar de girar, se detuvo un instante para hacer resurgir una estela cansada que la seguía en su andar.

Un despertar tan intenso en donde el tiempo se vuelve solo un justificativo para poder creer que el brillo de tus ojos tu mirada tierna tu dulce compañía  tu luz incandescente principito,  no terminará con el sol naciente de  la  primer aurora.

La sabiduría de la rueda mágica, no soslayó el amor de aquellas dos almas que andaban vagando por el mundo, y pese a que se encontraban  agobiadas  con la mirada perdida ella sabía, que  conservaban miles de  estrellitas de colores aferradas a sus cuerpos etéreos, dispuestas a soltarlas en el instante mismo en que se encontraran con su otra mitad.

Ese encuentro fue mágico como la rueda, ella feliz de cumplir su misión en su  paseo diario por el espacio sideral y aquellas almas radiantes de haber vuelto a ser lo que un día fueron.

Pero la inmensidad de la rueda mágica, no se conforma con la intensidad del encuentro y el surgir de  colores intensos, sino que un día ella sabe que va a continuar tomando de la mano a nuevos seres, quizás nacientes de aquellas dos almas, para que la estela de colores siga brillando sin fin  y  que todo lo gris que encuentre a su paso se transforme en nuevos soles.

La rueda mágica sigue girando, ahora mismo lo está haciendo y en cada paso deja su aroma, sus destellos dorados de inmenso amor. El recorrido quien puede saberlo, de lo que si hay certeza es que  jamás dejara de girar ni de detenerse en todo lo disonante con su estela de luz.

A los nacientes enamorados la rueda mágica quiere decirles que ya llega el momento, sólo hay que esperar y confiar en su sabiduría eterna, un nuevo despertar tocará a su puerta cuando menos lo esperen y no podrán creer que aquello que pensaban  un sueño es una suave, bella y amorosa  realidad, sólo déjense envolver por  ese aroma a rosas tan sublime que los hará dudar de  estar despiertos. Pero les adelanto un secreto que me susurro un día la mágica rueda……. a ese particular sueño…. Lo llaman DULCE REALIDAD SOÑADA.


(Mara Vignola)
viernes, 31 de enero de 2014 | By: Abril

Tus huellas en mi camino

 
Tu recuerdo llega desobediente a mi pensamiento y en este momento sólo persigo un pequeño suspiro que desde tu corazón surge como respuesta, pues tu piel es un pañuelo de seda bordado con la sensibilidad de tu belleza. Me gustaría ser cómplice de tus manos y así con la ternura acariciar tu cabello mientras te digo al oído que estar contigo en mi vida es lo más bello.
 
Me encantaría hacer de tus abrazos mis sábanas…
 
Me encantaría dejar sordo con mi risa a todo aquel que se atreva a retar mi verdad juzgándome por no ser un libro abierto. Porque me perturba la idea de sobrepasar cualquier expectativa…
 
Me encantaría ser capaz de escribir unos renglones robados al cielo del que te caíste como ángel y el suelo que pisas como mujer...
 
Dejé escondidas las palabras que olvidaste. Tal vez el viento se las llevó. Las situaciones incómodas que tu silencio fabricó… 
 
He reservado en el último abismo un pequeño paraíso lleno de todos aquellos recuerdos. Esperaré que algún amanecer me diga dónde están tus deseos para guardarlos en un rincón del alma donde sólo yo pueda tenerlos. Sigo el rumbo, sin prisa y silencioso. El recuerdo me acompaña. Los momentos de duda evidenciando tus huellas en mi camino...
 
("AlexLizkno")

Epitafio




He lapidado mi amistad con la noche,
y el rubor del sol no calienta de igual modo.
Desconfío de la memoria, bendita inestable,
que tan pronto consuelas como enjuagas mis ojos.
El sendero de la gloria
de golpe se transforma
en un paraje accidentado,
feo,
donde callan los relojes
y secan los arroyos.

Cuando ya no pueda más
saldré a buscarte,
y lo haré entre germinares de lirios
y gotas de lluvia,
por lo profundo, allá donde respiran
las rocas.

El gentío, como agua de cristal,
y bocas que fingen hablar con las nubes,
si tartamudeo es porque duele,
si duele es porque lo he sentido.

Hago ahora binomio con cuerpos celestes,
flotantes, como todas las palabras que te he dedicado,
eternas, como el cariño que hacia ti emerge.

Cuantas veces nos miramos sin decirnos nada,
nos atacamos, nos alabamos, nos sinceramos,
y lamíamos nuestras heridas con solo un leve gesto,
tantas veces lo extraño, tantas y tantas veces.

Si algo me enseñaste es a no tener miedo,
es ahora, en mi mayor pánico, cuando me pones a prueba.
Perdiste de antemano, y ya lo sabías.

Descansa tranquilo, que nada te perturbe ahora.
Hasta siempre papá. Te quiero.

(Emilio J. Pérez)
jueves, 30 de enero de 2014 | By: Abril

Carta de un juguete roto. La muñeca de trapo...


Otro día más: dinero que viene, dinero que va...Otro cuerpo más: sudor, gemidos y pasión fingida por mi cuerpo cansado y aletargado...

No queda más que esta asquerosa rutina de placeres vendidos al mejor postor. ¿Cuál es el sentido de continuar aquí? Alguna vez fuertes razones me llevaron a elegir esta vida, mas ahora creo que fue esta vida la que me eligió a mi, Como cruel víctima me vi tentada por sus rápidas recompensas, por su rápido ir y venir, pero ahora me doy cuenta de que estoy envuelta en una vida que no me pertenece.

El último cliente se ha ido, Me queda una cama vacía, pues mi cuerpo ya ha perdido su alma, su deseo de seguir, de buscar algo mejor.¿Qué me espera tendida aquí? El próximo cliente, la próxima agonía silenciosa...

Me quedan 30 minutos antes del próximo, sólo instantes para volver a ser sólo un cuerpo pero no una persona. Casi ni recuerdo cuando fue que signifique algo para alguien... Apenas tengo un borroso recuerdo de aquel hombre que alguna vez me amó, pero que yo no supe amar ¿Qué le podía ofrecer? No me arrepiento de aquella decisión pues ya era tarde para mí, como ahora...ya es tarde para continuar...25 minutos y contando. Me iré a preparar, pero no como otras veces, no. Hoy será distinto: entraré a la ducha y el agua se llevará mi dolor un instante; sacará este olor nauseabundo de mi cuerpo, este olor impregnado de todo menos de mí... Luego prenderé unas velas, como es mi costumbre, pero esta vez no será para esperar a alguien más; esta vez serán para mi, para mi cuerpo que se irá durmiendo de a poco, cayendo lentamente en un sueño del que nunca despertaré...
Arreglo todo... sólo 20 minutos para el final... Recostaré mi cuerpo en esta cama que ya no me pertenece pero la haré mía esta vez, así como mi cuerpo será mío. Por una vez, decidiré por él... haré con él lo que yo quiero y mi alma por fin volverá a mi cuerpo por un instante sólo para irse a descansar donde ningún otro cuerpo ajeno la pueda encontrar...

Espero que el cliente de las 2 no se enoje al notar que mi cuerpo esta frío, que esta vez no habrá calor ni pasión fingida..pero si habrá verdad, mi verdad...

A Mi Anti-Héroe


A Mi Anti-Héroe,

Sentí demasiadas cosas, cosas que nunca fui capaz de decirte y no sé por qué no lo hice. Nosotros dos nos comunicamos  mejor con las miradas. Pero creo que ese juego de miradas no fue suficiente. Nunca fuimos algo, no creo que nadie pudiese describir ese “algo” que nunca fuimos.  Aprendí que una hora vale mucho y en esa hora sin haber cruzado apenas otra palabra que no fuese un tímido hola, sentí como si te conociese de siempre. Me contaste cosas que intuyo que no sabían muchas más personas, como dónde querías casarte, y hablamos como si fuésemos amigos de toda la vida.

 No era capaz de mirarte sin que una sonrisa asomase de mi cara,  pero aquellas sonrisas te mataban (no sé si ahora lo hacen) como tú mismo dijiste. Dijimos muchas cosas pero de aquellas cosas nunca supe cuales sentiste de verdad. A veces no sé si fue un juego por que llegó un momento en el que no comprendía nada. Me confundiste y aún hoy lo sigues haciendo. En cada cosa que decías conseguías contrariarte a ti mismo parecía que intentases esconderle tus sentimientos al mundo.

Tu memoria no es muy buena que digamos, tú mismo lo dijiste y bien lo demostraste el 26 de Abril. Pero ese olvido tuyo me hizo darme cuenta de que los cumpleaños son sólo un número al igual que la edad. Un número, no es mucho más, aunque otras personas piensen lo contrario.

Lo que fuimos se resume en dos frases y creo que tú estarás de acuerdo conmigo; “Una mirada vale más que mil palabras.”, “El corazón tiene razones que la razón no entiende.” Ésta última fue la respuesta que te di cuando me preguntaste por qué “me encantabas”. A veces dar explicaciones a lo que sentimos no nos resulta fácil, si además nos preguntan por una razón, pero yo fui sincera, siempre lo he sido y que no te quepa duda de ello.

Tenemos muchas cosas pendientes que hemos dejado para cuando tengas un hueco. Tristemente, pero siendo realista, sé que eso nunca se va a cumplir y que las cosas que me prometiste tampoco. Siempre te sorprenderé, fueron tus palabras exactas, cuando menos te lo esperes ahí estaré yo, preparado para sorprenderte, pero no lo hiciste, por lo menos no hasta este momento, me queda mucho por vivir y sabes que yo siempre estaré dispuesta a que me sorprendas. 

¿Y si volvemos al principio? Sí, a esas miradas cruzadas en las que ninguno de los dos sabía nada del otro. Cuando mis amigas me tomaban como una ilusa pero lo que ellas no veían yo lo veía una y otra vez en tus ojos. Nunca fuiste muy audaz, te costó dar el primer paso y los que siguieron fueron en pequeñas dosis. Dicen que lo que viene en pequeñas dosis es mejor y no puedes imaginarte lo mucho que me ilusionaba recibir un mensaje tuyo, era como una dosis de sonrisas gratis. Pero se perdió y como todo lo que empieza tiene un final, ese “algo” también lo tuvo. Llegó sin yo esperármelo, no lo entendí y nunca fui capaz de entenderlo porque aún hoy de vez en cuando me pregunto que hice mal. ¿Fue mi culpa? Si es así te pido perdón por no ser lo que esperabas que fuese. Pero te recuerdo que una hora, una sonrisa, un puñado de miradas, silencios y mensajes, aunque lo parezca, no son suficientes para conocer a alguien. Creo en las casualidades pero sobre todo creo que en poder verte de nuevo. Desapareciste un día y ya no volví a verte, es gracioso, si prefieres tomártelo con humor. Paso por tu casa y me imagino como sería verte, recuerdo aquella misma puerta donde pegaste un portazo aquel día. Pienso como sería verte pero nunca acurre, y los días pasan y  cada uno de ellos pienso en nuestras casualidades y coincidencias, en todo lo que fuimos y lo que no fuimos y entonces prefiero no verte. No verte porque tengo miedo, miedo de no saber si me saludarás o si al verme desviarás tu mirada y harás como si fuese una completa desconocida. No quiero ser una persona a la que no quieras ni ver, me gustaría pensar que sabes que Claudia soy y que nunca habrá lugar a confusión o duda alguna. He intentado ser más paciente, poco pesada, pero a veces tengo la tentación de preguntarte cómo estás, saber si te acuerdas alguna vez de mí y preguntarte que pasó.

Esta carta va por todas nuestra miradas, silencios, casualidades, coincidencias, por mi profesor de inglés, por los sustos, sorpresas, promesas, por las estados con un mensaje oculto, por las sonrisas que mataban, por los “el echará de menos tu sonrisa, tú su mirada”… La única explicación que me diste fue que las cosas habían cambiado pero no te equivoques, las cosas habrán cambiado pero los sentimientos no lo han hecho.

Firmado:

Tu Lois

(Claudia García Báez)
domingo, 26 de enero de 2014 | By: Abril

Mi luz se hizo sombra



Mientras la vida te regala posibilidades y esos ya comunes admiradores rodean tu imponente ego, mi imagen que una vez fue nítida se convierte en sombra.

No quiero ser otro miembro activo del club. No me interesa batirme en duelo de personalidades falsas… porque odio las multitudes. Me desanima comparar criterios y más cuando los sentimientos se sortean
como en un juego de póker. 

Tal vez para muchos sea normal y hasta entiendo su espíritu competitivo, su objetivo es conquistar almas encerradas en rostros y cuerpos hermosos, pero ¿de qué sirve un ser humano que vive el instante? ¿de qué sirve quien mide sus pasos a corto plazo sin comprometerse, sin construir sentimientos, aferrados a una apariencia, no a una persona...?

Porque para mí, en cada amanecer hay un vivo poema de esperanza. En esa esperanza permanecen los recuerdos gratos...

Dicen que el tiempo es nuestro mejor amigo y ese tiempo nos enseña la sabiduría del silencio... Por eso prefiero callar, recordarte a distancia mientras soy una sombra que se desvanece...

(AlexLizcano)