miércoles, 24 de agosto de 2011 | By: Abril

Aun estando en la distancia...


Aun estando en la distancia percibo tufragancia. Cierro mis ojos y en el destello de la luz casi opaca te miro. Eresla noche que arrulla mis sueños y eres el sueño que arrulla mis noches.
Aldespertar, el primer recuerdo que logro tener, es el primer beso que meconcediste. Al paso de cada hora, llega tu presencia hasta mi presencia, y traeconsigo la perfección de tus caderas cual movimiento de campanas en campanariode reyes de cuentos de hadas. Eres la presencia misma de la vida devolviendorisas a tiempos marchitos. Tiempoperfecto para amar, es el minuto de pensamientos vivos que te acercan al seramado. Tiempo perfecto para amar: existe desde siempre, desde que la vidadecidió aceptarte como parte del mundo.
Me quedo mudo, el silencio invade mimente, mi cuerpo, mi ser. Vino a entregarme cual mensajero errante, dos hermososluceros: tus ojos, con el brillo que irradian cuando son mirados, cuando sonamados.
El silencio me hizo entrega de tus tiernas caricias, ocultas en elmatiz de tu cariño, sinceras, preciosas. Al pensar que estás, que prontollegaran días de gloria que serán perennes, duraderos e imperecederos, sientoque al fin, amada mía, las palomas blancas cruzaran el cielo y al fin aldespertar del sueño mágico que es tu compañía, no necesitaré seguir dormido, porque despierto: seguiré soñando contigo...

08-07-2011
(Benni Rafael Monroy Álvarez)

¿Cómo olvidarte?...si estás dentro de mí.

¿Cómo olvidar la pasión que guardan tus besos, el deseo oculto que brinda tu piel, la sensibilidad de tus miradas, tu alma quemando mi ser... ?Tu rostro de niña dulce cabalga mi memoria. Palabras de aliento me diste aquellas veces en nuestros encuentros.
No olvido, esta intacta la ultima salida juntos: el cine, la gente, tu risa, el silencio, la despedida... Quiero reencontrarme contigo. Pienso que sigues allí, anhelante de un beso profundo, esperando una tierna caricia, descubriéndonos, evitándonos, a la vez quemándonos de ganas de amar. El olor de tu cuerpo es la fragancia de la esperanza. Hoy confieso que soy tímido ante una mirada tuya; como declaro que al cerrar los ojos te siento y me dan mas ganas de sentirte, de no dejarte ir, de escalar la escalera que conduce al centro de tu vida. Eres pasión. Frente a ti, a solas contigo, mis manos tiemblan y es por el frío que transmite al contacto con tu suave piel morena. Se me eriza hasta la misma alma al tocarla... Sabes que no hizo falta la entrega profunda, nuestros cuerpos fundidos por el calor del amor, para saber el deseo que encerraban tus ganas, sensaciones indescriptibles normalmente humanas. Te siento, te anhelo, me haces falta. Extraño tu silueta. Beso a beso, pedazo a pedazo, cada rincón, desde lo palpable hasta lo intocable. Después de conocerte y de tenerte cerca, no me resisto a pensar en tener otra mujer entre mis brazos; eres tú, sólo tú. Son muchas caricias las que guardo para darte, ¡tengo tantas ganas de consentirte...!, besar tus pies, tus caderas; recorrer palmo a palmo cada punto específico de tu anatomía corporal; conocer lo que no descubrí y por cada beso: enamorarme más de ti.
Es lindo levantarse cada madrugada y encontrarte allí tan quieta y serena. Te contemplé mientras dormías. Te robé muchos besos. Tu ternura dibujaba la inocencia. No fue difícil enamorarse. Hoy, en este exilio al que me has enviado, te suplico -más que una suplica es un ruego-: regálame sólo un día más junto a ti, sin palabras de reproches, sin miedo a dónde ir, sin pena absoluta que valga; sólo un día donde me permitas hablar y donde puedas escucharme.
Princesa: quiero estar siempre contigo…

Te amo…

P.D: No me quites de un solo golpe lo que llegaste a darme.


(Benni Rafael Monroy Álvarez)
domingo, 21 de agosto de 2011 | By: Abril

Carta de tiempos difíciles


Tú, Mi amor:


Aunque todo vaya mal y hayamos demostrado con creces que todo se deteriora y que quizás sea una época mala o puede que la última de nuestras épocas, sigo acordándome de ti cuando hay un partido importante, como aquella vez que con el fin de que te enfadases, crucé un mensaje a tu móvil recordándote que ganaba el Barsa.  Cómo me gustaba cuando te enfadabas y me hacías recuperarte. Me sigo acordando de ti cuando cocino, pues aún cocino para ti, es así como empecé a cocinar mis primeros platos: unas salchichas, un huevo frito, puré de patata…en resumen, las que son tus comidas favoritas, esas que tan poco me agradaban a mí, y con la excusa de acercarme a ti compartía sin rechistar. He de admitir que en esos casos, esas comidas que jamás habría comido en soledad, me sabían ricas. ¿Recuerdas el día que te hice la comida mientras te duchabas? Luego llegaste, asomaste la cabeza detrás de la puerta sonriéndome, miraste la mesa que había colocado, haciendo alarde de mi perfecto estudio de tu cocina., y me besaste. Recuerdo las mañanas que fui a despertarte, una detrás de otra, y cada una con más ganas que el día anterior. Me despertaba mucho antes de lo que me gustaría y cogía el primer autobús que pasaba cerca de mi casa. Te llamaba y salías a abrirme sin camiseta, nos besábamos en el jardín y luego subíamos a tu dormitorio a continuar soñando. Cuando salgo por la noche me acuerdo del día que me escape de casa para robarte un hueco en tu cama, ¿recuerdas el abrazo que me diste? Tuve que robar las llaves de casa y volver a las ocho temprano antes de que nadie me viese. Cuando bajábamos las escaleras de tu casa y encendíamos la tele, aunque no nos gustase verla, pues era una excusa para tumbarnos en el sofá, sin camiseta, y amoldar nuestros cuerpos y acercar nuestras almas. El día en la sierra, como decía tu padre y yo repetía para hacerte reír, en que yo te protegía de las serpientes y todo aquello de lo que decías tener miedo, aunque en el fondo no había nada a que temer, pues en mis abrazos ahuyentaba todos tus temores. El día en el que entre tanto ajetreo quedamos para dejarlo y acabamos comiéndonos a besos y deshaciéndonos en carantoñas y tonterías. Recuerdo bien las canciones que hace tiempo ya no nos dedicamos, y como escogías partes de la letra, las menos llamativas, y las ponías a la vista para que las viese yo. Recuerdo también los detalles, las siestas, tu alergia al césped y tus descansos cada ciertos pasos. Aunque siempre me quejaba, que sepas que esos descansos me gustaban. Recuerdo tus guantes de Gant, aquellos que compartíamos en invierno, al igual que compartíamos mi bolso para guardar tu cartera. Recuerdo tu abrigo marrón, es mi preferido. Un día que te acompañé a comprarte unos zapatos (tus zapatos, pues te caracterizaban) y me miré encantada en el espejo de la tienda. Me miraste y dijiste: “te queda bien”. O tu camisa de rayas, y tus pantalones ajustados, tienes un cuerpo de infarto. Tu habitación y tu olor. Casi siempre te olvidabas de echarte colonia, y eso es lo que mas me atraía. Tu tabaco, y cómo me mirabas con rabia cuando te rompía alguno de tus cigarros. Recuerdo tu reloj de Calvin Klein, a juego con tu ropa interior. O tus pantalones rojos por encima de tus rodillas que compraste conmigo. “¿Te gustan de verdad?”, yo asentí y me abrazaste. Recuerdo los besos que nos dábamos mientras nos cepillábamos los dientes, “Toothpaste kisses”, ¿te acuerdas tú de esa canción? Cómo te obligaba a ponerte el aparato por la noche, y eso que nunca me hiciste caso. Tu hermana, tu madre, tu conejo por supuesto. Las fotos que te hacía cuando no mirabas, pero que cuando mirabas sonreías a la cámara durante un segundo y luego te quitabas. La noche que llegamos a mi casa tras aquella fiesta y me quitaste las medias y los tacones y me metiste en la cama, y después te metiste tú. Tu famosa frase: “¿te hago daño?”, no tenía aliento para contestar y negaba con la cabeza. Tu carita de vergüenza, y la de placer. Tu horroroso carácter. “Buenas noches”, me decías con enfado. Por la mañana me pedías disculpas. Recuerdo el primer día, el segundo, el tercero y todos los demás. Tus bailes extraños que me tienen loca. Solo tengo ojos para ti. Tus: “esa chica me encanta”, y te decía: “otra más en el punto de mira”. Tu graduación, cómo sólo me mirabas a mí desde ahí arriba, mientras te entregaban aquél diploma. Recuerdo todas las lágrimas que has llorado, pues las limpiaba con el dorso de mi mano y las curaba con mis labios. Cuando estabas de exámenes y fui a verte, nunca te he visto tan vulnerable Amor. Te escondías entre sollozos en mi pecho mientras te acariciaba el pelo y te daba besos. Nunca te lo dije, peor ese día me enamoré de ti. Fue mucho antes de lo que debía, pues aún ni si quiera había rozado tus labios. Recuerdo el día que fui a buscarte a la universidad. Llevaba puesto u jersey verde, me gustaba verme en él, me sentaba muy bien, y tú no lo disimulabas. Saque un plano de cómo llegar y lo olvide en casa. Pero como yo siempre llegaba a todas partes, o eso te decía a ti, Salí antes de casa y cuando llegué a las grandes puertas del recinto salías tú, luego te lleve a comer. Y la primera vez que bailamos? Ese día comprendí que una mano en la espalda dice lo mismo que un beso. Me aficione a escuchar a Frank Sinatra y Louis Armstrong solo para agradarte. Y nuestro primer mes como pareja…¿Recuerdas como cada día que nos veíamos te llevaba una poesía escondida entre los pliegues de unas figurillas de papiroflexia que hacia en clase? Siempre intentaba que me salieran tan pequeñas que las pudieses meter en la cartera, pero como bien sabes, nunca he sido precisamente manitas y siempre había alguna esquina que despuntaba. Me desvivía al hacerlas. El día que nos tiramos por el césped en el Retiro riendo sin parar, y cómo miraba la gente alrededor. O cómo aún encuentras huecos para besarme en las orejas porque sabes que no contengo la risa y estallo en carcajadas, dices que es como más guapa estoy. Recuerdo cuando dejaste de sentir celos, esos celos que a mí me engatusaban. Y recuerdo también el día que me recogí el pelo para complacerte, pues sabía que te gustaba mas, pero no me dijiste como tantas otras veces que estaba muy bonita aquella noche. Me acuerdo de tu ropa en mi armario, me la ponía para dormir para que al devolvértela oliese a mi, y como aquel día me deje a propósito “olvidados” mis calcetines entre tus sabanas: tu me aficionaste a leer por las noches, y eso que nunca antes había leído, te confieso que en secreto me imaginaba que estabas a mi lado susurrándome cada párrafo al oído. Me acostumbre a concebirte con diminutivos, y eso que a mí siempre me habían parecido una mariconez. Me acuerdo del tacto de tu cabello cuando al besarnos, casi siempre tu encima de mi, tu flequillo se colaba en mi boca y yo con mi mano inexperta cuidaba no se te despeinase. ¿Recuerdas bien mis preguntas? “¿eres feliz?” te decía. Entre susurros. La primera vez me contestaste que solo lo serias si te daba un beso. Me acuerdo de cómo cuidabas a mi hermana pequeña y te encargabas de enseñarle tus ideas sobre futbol, te adoraba. Espero que recuerdes nuestro primer beso, como temblábamos, me acuerdo bien. Y como luego nos encontramos en el mismo anden, pero en diferentes direcciones, y como sonriendo empezamos a hablar a gritos importándonos un bledo el resto de personas presentes. Nuestros parques, nuestras peleas (que no han sido pocas), de hecho pocas veces estábamos de acuerdo…nunca discutíamos a la cara, sin embargo, puesto que no nos resistíamos al roce de una mano o al calor de una mirada. Recuerdo cuando nos leíamos poesías y como acabe aficionándome a ello. Recuerdo bien contar tus lunares y abrazarte fuerte para tranquilizarte. Recuerdo bien como te obsesionaba tu pasado, y como al ritmo que yo te hacia olvidarlo, comencé a obsesionarme yo. Recuerdo como me decías. “tenemos que ir a París” y yo te respondía: “siempre nos quedara París”. Recuerdo como pase de esperar  minutos o incluso segundos a horas las respuestas a mis mensajes. Recuerdo el cambio brusco que marcó nuestra relación aquel día que te besé. Recuerdo todas mis lágrimas, pues tampoco han sido escasas, en las que no estuviste ahí y sin embargo por las noches me decías: siempre te cuidaré, pequeña. Me dejaban intranquila pensando si de verdad esa era tu manera de quererme. Recuerdo como antes disfrutaba con las duchas, y como ese momento del día se convirtió en mi aliado para camuflar mis lágrimas. Seguro te acuerdas, Vida Mía, del día que te dije que eras el amor de mi vida, hoy doy fe de ello, pues lo creía (lo creo) fervientemente. Recuerdo nuestra primera vez y la primera vez que comprobé por mi misma como el amor te vuelve gilipollas, o eso decías tu. Entonces al fin y al cabo sigo siendo gilipollas, al fin y al cabo sigo enamorada de ti.
Yo, Tu amor.


(María Paz Otero)
miércoles, 17 de agosto de 2011 | By: Abril

Carta a quien sea…



Me encuentro una vez más mirando por la ventana de mi casa de ilusión. ¿Por qué no hay nadie por el camino? Hice uno y mil intentos para que esta casa quedara bonita y creo que es realmente bonita, pero nadie se detiene ni viene, nadie quiere entrar. Las gotas frías del rocío cubren los vidrios… y yo estoy sola, sin entender verdaderamente por qué.
Siempre extendí mi manto de apoyo sobre quien lo necesitase, siempre mi figura apareció por allí si alguien estaba mal. ¿Por qué si siempre estoy para todos y nadie está para mí? ¿Podría alguna vez alguien darse cuenta que estoy?
Desde mi umbral observo a cada cual reunirse con sus fieles compañeros, ese complemento que lo transforma a uno en parte de un dúo, un dúo de gente que se quiere y que se apoyarán mutuamente siempre. Observo desdemi pesar que todos tienen con quién contar, ¿por qué yo no? ¿por qué estoy sola?
Quiero un compañero de bromas, alguien a quien pueda confiarle mis secretos y hablarle sobre mi amor. ¿Es mucho pedir? Mi máscara de sonrisas y color ya no me sirve,estoy cansada de disimular, de sonreír cuando en realidad desearía tener a alguien, de celebrar cuando no tengo con quien compartirlo, de quedarme en esta casa, sola, cuando todos se reúnen con algún ser humano para darse abrazos afectuosos y contarse profundidades del corazón.
En el amor estoy completa, halaga mi casa y su construcción, ¿por qué no puedo también tener un compañero o compañera que venga a traer masitas multicolor y azúcar contagialegría? Aunque suene aniñado, nunca lo tuve y quiero saber qué se siente.
Si el problema somos yo y mi casita, perdí. Es muy difícil cambiar la construcción y el modelo.¿Pero si en realidad resulta que simplemente a nadie le interesa venir a mi casita? También perdí, no sé qué hacer.
En fin, sobrevivir no es un dilema puesto que alguien se está fijando que no caiga. Disfrutar es lo que me falta, porque a pesar de tener un amor sin igual, mi corazón, respecto a amistad, se ahoga en la soledad (¿alguien quiere venir a rescatarlo?)

(Mika Hidalgo)
jueves, 28 de julio de 2011 | By: Abril

Volver a mí


Hace poco, nos sentamos frente a frente. Miré dentro de tus ojos y vi muchas cosas. Comenzaron a sucederse imágenes, una tras otra, sin un orden cronológico. Algunas habían sucedido en la realidad, y otras, las había imaginado con tanta fuerza, que parecían reales.

Miré dentro de tus ojos y se confundió todo: el presente, el pasado, el futuro, lo real, lo ficticio, el sueño y la vigilia. Me perdí en los meandros que llegan hasta tu pupila y me di cuenta de que llevaba desde siempre esperando este momento. Te encontré hace muchos años, te perdí sin querer y ahora ya no pienso soltarte. Te esperaré con una paciencia oriental. Haré todo lo que digas. Sabré entender tus risas y tus tropiezos. Tiraré de tus manos para ponerte en pie. Me quedaré arriba, abajo, de lado o haciendo el pino. Me da igual con tal de no volverte a perder.

Y tú te preguntarás: ¿por qué? Nos separa una vida entera. Familia, hijos, trabajo. Nada de lo que hemos hecho, ha sido juntos . ¿Qué es lo que ha cambiado ahora?

No ha cambiado nada. De hecho todo sigue igual. Sólo hay una variación: nos queda menos tiempo que antes. Y ese tiempo, lo quiero pasar contigo.

Miré dentro de tus ojos y supe que me amabas. Y, los dos, supimos que era para siempre. O sea que…cuando decidas volver a mí…quedamos. Estoy aquí mismo.
Esperándote.

(Ayanta Barilli)
viernes, 27 de mayo de 2011 | By: Abril

Fotografía

Amigo mío,

Hoy te vi, te encontré en una foto desvaída en la cual aparecías como en los lejanos tiempos de nuestras andanzas de juventud. Hoy se revolvieron en mí tantos recuerdos que me parecía un imposible poder contemplarte y no evocar nuestros tiempos de correrías, de juveniles juegos y duros desencuentros que parecían querer terminar con la amistad recién consolidada. ¡Qué de imágenes atropelladas llegaron a mi corazón! ¡Cuánta nostalgia acumulada se desató en un instante para regar con fuerza avasallante el pensamiento, oscureciendo las ideas y conminándome a sacar fuera todos los sentimientos que haber pudiera! Junto a tu niña, adusto el gesto, firme la actitud, recto, con mirada quizás contemplativa, quizás ida, tal vez enfadada, pues en ese tiempo, ese eras tú, así eras tú, allí estabas. Los lentes de siempre enmarcan tu rostro, el tupido bigote, hoy ausente, reafirma en ti años supuestamente acumulados mas no vividos.Y fue esa imagen, esa ahí plasmada la que me llevó por los resquicios más intrincados de la memoria a pensar en el tiempo perdido, los instantes no compartidos, las risas dejadas en el campo de la sinrazón, los gestos suspendidos en el aire, las palabras que quedaron para siempre atrapadas en la garganta para no salir nunca más. El poder de la imagen es terrible a veces; puede destruir naciones, puede desalojar tiranos, puede salvar de precipicios de locura, puede hundir en el abismo a los débiles, pero también -por qué no- sacar a flote, como barco rescatado de un naufragio, lleno de marinas adherencias, tal cual pensamientos y sentires que se suponían perdidos, hundidos, un mundo sumergido en las aguas pantanosas del olvido, que pareciera volver, que en la búsqueda incesante ha regresado a la vida, en un largo cansancio que ya no era tal sino casi resignación.A pesar de todo, por esas cosas de la vida, hoy te he vuelto a ver. Regresan a mi mente tiempos pretéritos, dejados de lado en algún rincón del alma, mustios, abandonados a su suerte, creía yo, pero llegan tangibles, tal cual frágiles mariposas desplegando alas de transparencia a través de las cuales miro una vieja película que no se terminó de pasar, que se quedó enganchada en el carrete de la época y que el proyeccionista abandonó cuando el eco sonoro de las palabras ya no tuvo ninguna resonancia porque los dos únicos espectadores abandonaron la sala antes de que terminara la función.En tu fotografía borrosa, la que hoy vi, otras personas estaban, otros ocupaban su respectivo lugar en la representación infinita del miren a la cámara, sonrían, no se muevan, listo. Un instante fugaz capturado para la posteridad, en una cartulina ya desvaída, sin luz ni color, pero allí estabas y pude entender que los tantos años dejados de lado no habían hecho mella en el sentimiento, el rencor no había carcomido la excelente madera con la cual estaba construida nuestra amistad. Escribo y evoco.Evoco y escribo. Las palabras han fluido desde el primer instante, el cariño ha renacido como campo primaveral, la vida se abre paso otra vez y el largo y frío invierno de la espera parece llegar a su final, con este posible reencuentro después de más de treinta años de ausencias. ¿Qué nos deparará el destino? ¿Quién lo puede saber? ¿Cuántas nuevas cordilleras de desencuentros habremos de recorrer? No lo sé, no lo sabes. ¿Podremos sincronizar los tiempos idos que hoy regresan para acoplarse a un nuevo sentir, a otra forma de visualizar la vida? Lo ignoramos ¿Nos sentaremos nuevamente en nuestras respectivas butacas y a la luz de los avances de este hoy, seguiremos en nuestra vieja y suspendida función de cine, firmes en el propósito mutuo de que llegue en una armonía de fuerte hermandad el esperado the end?
Con total afecto en una noche del mes de Enero, fresca y propicia para la franqueza y la amistad,
Manuel

(Manuel Calderón)

Entre el caos y el silencio


Cariño,

Estoy entre el caos y el silencio, aprendiendo a vivir dando esos primeros pasos urbanos y duraderos, signos de vida cotidiana, inyectándole un poco de locura a la cordura y demencia a la prudencia y todo eso elevado a la viceversa potencia, o sea, agregándole más al menos y menos al mas, así somos. La paz es considerada por muchos enemiga de la guerra se camina entre el vicio y la sobriedad y se vuelve violencia, también ternura y por miedo o por ocio busca reducirte hasta el “No soy yo o hasta el yo no sé”
Así nos conocimos en tiempos de paz, aunque a veces nuestras buenas guerras hemos tenido, claro como todos, es bueno el “si” como también lo es el “no”. La contradicción siempre nos ha resultados buenos, eso creo, además nos presenta las dos caras de la moneda, tu y yo, donde al final como siempre llegamos a un pensamiento en común…la solución.
Siempre recuerdo cuando empezamos a construir nuestra historia como muchos lo hacen, con fotos, canciones, recuerdos, paseos, etcéteras, todas esas cosas por las cuales fuimos igualmente levantados nosotros, por caminos distintos claro pero que al cruzarse fue cuando nos conocimos, cuando nos vimos la primera vez y con la ayuda también de amigos en común,.. – Napo te tengo una “Gevita” que esta linda y está pendiente. En fin decidimos mantenernos juntos por esas cosas misteriosas del corazón, pero fue por ese bendito examen que el resultado dio positivo y nos tomo por sorpresa pero sin estar conscientes nos fortaleció. Pero en definitiva aceptamos el reto con sentimiento sincero y puro.
Sencillamente el poder mágico de la creación ya estaba entre nosotros, mejor dicho, éramos nosotros, somos. Cuando por nuestras mentes en aquel momento llego a pasar la idea de que esto no iba a dar resultado, afortunadamente nunca fue así y ya hace mas de 4 años ese poder mágico de la creación dio su fruto, se hizo realidad, abriendo en nuestras vidas una nueva concepción del amor, de la responsabilidad y poco a poco empezamos a entender a nuestros padres porque ahora nos tocaba a nosotros serlo.
Ahora no estamos solos, tenemos la responsabilidad de un presente y el compromiso para el futuro de una vida que por su fragilidad depende de nosotros. Sacrificio que tomo con nobleza y generosidad porque realmente sería como la humilde ofrenda al amor más sincero y puro, un hijo, en nuestro caso hija.
Aprendiendo a ser padres, porque eso no viene con manual incorporado y cuidando además celosamente sus principios y valores. Y hablando de esto no puedo apartar mis pensamientos de mis otros pensamientos como el de ser padre, esposo, amigo, alumno, maestro y el de ser ciudadano, humano, venezolano, soñador, nativo y extranjero.
Paralelo a nuestro esfuerzo no quisiera dejar de decir que me indigna pero más que eso me frustra apreciar cómo se va deteriorando una sociedad hasta llegar a pensar de que la vida lamentablemente no vale nada para otros, pero que gracias a Dios no son muchos, pero como hacen daño. La vida se ha convertido en un gran negocio, ya es una gran franquicia, una gran oportunidad para citar a la muerte, sacando esos sentimientos perversos de los rincones más oscuros y de los corazones mas malévolos para dejar impregnado el aire y los pensamientos inculcando el miedo hasta en los corazones más puros e inocentes. Paradojas de la Sociedad, por un lado hay celebración, diversión y por el otro despojos, deceso y ruina.
Si, si quiero seguir participando en esta nuestra historia, una historia que se funda en el tiempo mas no en el olvido, sin miedo al caos ni al silencio, sin miedo a la noche porque la comparto a tu lado y no es que le tenga miedo a la oscuridad, no, le temo es al final del día a que todo haya pasado sin haber atrapado tan solo un resquicio de ti en mis manos, en mis ojos, en mi nariz, en mi cuerpo, una fe de vida, de tu vida en la mía. Entraste en mi camino para escribirte en mi historia, llegando como noche que trepa silenciosa en mi cielo y así mismo se va sigilosa sin decir nada solo deja esa sensación de libertad que nos hace especular sobre ella sentimiento de franqueza que me arrebata del pecho un firmamento estrellado…
Te Amo. ¡Cásate conmigo!

Napo

(Napoleón Pabón D.)